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En Alemania el auge de la ultraderecha marca primer año de Merz
En mayo de 2025, Friedrich Merz asumió el gobierno de Alemania convencido de que podía encauzar al país y frenar el ascenso de la ultraderecha. Un año después, su coalición está en crisis y el partido AfD avanza.
Hace un año, Friedrich Merz fue elegido canciller de Alemania por el Parlamento alemán. Tenía muy en claro que quería hacer las cosas de forma diferente a su predecesor, Olaf Scholz, cuyo gobierno acabó paralizado por las disputas internas entre los partidos de la coalición.
Un año después, las disputas internas entre los conservadores de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su partido hermano, la Unión Social Cristiana (CSU), y el Partido Socialdemócrata (SPD), socio minoritario de la coalición, continúan hasta el punto de que la mayoría de los alemanes cree que el gobierno de Merz se disolverá antes de que finalice su mandato. Además, el partido en parte de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) lidera las últimas encuestas electorales, por delante de la CDU, el partido del canciller Merz.
La inmigración disminuye, pero no beneficia a Merz
Al asumir el cargo, Merz estaba convencido de que una postura gubernamental rígida en materia de inmigración socavaría el avance de AfD. El cambio en política migratoria conllevó una disminución significativa en el número de inmigrantes que llegan a Alemania, lo que Merz consideró como un éxito de su gobierno.
Sin embargo, dicho resultado no refleja su popularidad en las encuestas, lo cual no sorprende a los expertos. “Los estudios de ciencias políticas demuestran que cuando un gobierno incluye el tema de la migración en la agenda y, por lo tanto, se alinea con las posiciones de los partidos populistas de derecha o adopta su retórica, esto generalmente fortalece a los populistas de derecha”, explica Marc Debus, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Maguncia.
“Lo que sabemos, gracias a la investigación, es que los conflictos dentro de los gobiernos generan la percepción de que los partidos y el gobierno en su conjunto son menos competentes para resolver problemas importantes”, añade.
Conflictos entre los socios de coalición
En marzo de 2025, antes de que el gobierno de Merz asumiera el poder, se aprobó un Fondo Especial de Infraestructura de 500.000 millones de euros. Esta enorme deuda generó críticas en sectores de los partidos conservadores.
Merz fue elegido por los parlamentarios en el Bundestag en segunda votación, un hecho sin precedentes. Esto dejó muy claro al gobierno cuán escasa es su mayoría de 12 votos en el Parlamento alemán.
Entretanto, las reformas prometidas quedaron estancadas en las comisiones. El “otoño de reformas”, anunciado por Merz para el segundo semestre de 2025, con cambios en aspectos centrales del Estado de bienestar alemán -como las jubilaciones, la salud, la asistencia social y la reducción de la burocracia- no se materializó, y el gobierno comenzó 2026 sin haber implementado ninguna de sus principales reformas.
Y con la guerra contra Irán, impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, Alemania y todo el mundo se vieron envueltos en una crisis energética, que agravó la ya difícil situación de la economía alemana.
Es difícil imaginar una situación peor
Y así se llega a la situación actual, ante el peor escenario posible: una crisis económica mundial, dos socios de coalición debilitados por las encuestas y con disputas internas y el avance de la ultraderecha en los sondeos.
El gobierno debe obtener resultados positivos a principios de septiembre, cuando se celebren las próximas elecciones regionales en Sajonia-Anhalt, en Alemania Oriental. Y precisamente en ese estado, AfD lidera todas las encuestas, con cifras cercanas al 40 por ciento.
Los votantes han sido muy duros con Merz y su gobierno. Ninguna encuesta otorga mayoría parlamentaria a un gobierno de la CDU/CSU y el SPD, y los índices de aprobación del canciller están en constante descenso. Según una encuesta del instituto Forsa publicada este miércoles (06.05.2026), solo el 13 por ciento de los alemanes está satisfecho con la gestión de Merz.
La ultraderecha avanza en Alemania
La misma encuesta sitúa a AfD a la cabeza en la preferencia del electorado alemán, con un 27 por ciento, por delante del bloque conservador CDU/CSU, que obtiene un 22 por ciento. Los Verdes suman un 16 por ciento, cuatro puntos porcentuales por delante del SPD, que se mantiene en el 12 por ciento.
Según politólogos alemanes, mientras que los principales partidos políticos pierden a sus votantes tradicionales y tienen dificultades para atraer a nuevos, AfD mantiene una base fiel al partido. De hecho, AfD, partido considerado en parte de ultraderecha por el organismo de control constitucional alemán, es uno de los principales beneficiarios de la crisis del gobierno de Friedrich Merz, apenas un año después de su mandato.