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El paradojal caso de los dos exfiscales regionales detenidos en la cárcel de Alto Hospicio SIN EDITAR Imagen de fondo: AgenciaUno

El paradojal caso de los dos exfiscales regionales detenidos en la cárcel de Alto Hospicio

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Al caso del expersecutor de O’Higgins Roberto Díaz, que ayer quedó en prisión preventiva, se suma el del exfiscal regional de Tarapacá, Claudio Roe, quien fue detenido en 2021 por ingresar teléfonos celulares, chips y clonazepam al penal de Alto Hospicio.


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La noticia corrió como un reguero de pólvora: un exfiscal regional había sido detenido el domingo en la Región de Tarapacá, acusado de haber intentado ingresar con drogas al penal de Alto Hospicio. Como ha sido ampliamente difundido, se trata de Roberto Díaz Quintanilla, quien tuvo un fugaz paso como fiscal regional de O’Higgins (entre julio de 2008 y junio de 2010), cuando fue acusado de cohecho y de haber llegado en estado de ebriedad a una audiencia, todo lo cual negó en su momento, para luego renunciar al cargo, lo que paralizó la indagatoria interna que se había comenzado en su contra. 

En 2015 fue detenido por violencia intrafamiliar, en Machalí, y ahora fue aprehendido intentando ingresar a la cárcel a ver a un cliente, portando entre sus ropas clorhidrato y pasta base de cocaína (más de 200 gramos de drogas en total), por lo que fue formalizado y quedó en prisión preventiva.

Sin embargo, el de Díaz este no es el primer caso en que un exfiscal regional, luego de pasar varios años como persecutor, no solo se pone la chaqueta de defensor, sino que termina como imputado. 

En efecto, en 2021 el exfiscal regional de Taracapá, Claudio Roe –quien llegó a ser Fiscal Nacional subrogante–, fue detenido al ingreso del mismo penal (Alto Hospicio), portando teléfonos celulares, cargadores, audífonos, un módem, un chip y 20 pastillas de clonazepam, ante lo cual fue formalizado por el delito de microtráfico de drogas e infracción al reglamento penitenciario. 

Por cierto, Roe sigue hasta hoy en día ejerciendo como defensor, pese a que recibió una pena remitida de 541 días de presidio.

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