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Promoción turística: una inversión para generar empleo

Promoción turística: una inversión para generar empleo

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Pablo Ramírez M.
Por : Pablo Ramírez M. Director Hospitalidad y Turismo Grant Thornton Chile
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Mientras se tramita el Presupuesto 2027, Chile enfrenta un desafío urgente: impulsar la actividad económica y generar puestos de trabajo. 

Con una tasa de desocupación de 9,6% en el trimestre junio-agosto de 2026 (fuente: INE), resulta necesario revisar cómo se asignan los recursos públicos y qué retorno pueden generar. En ese contexto, la promoción turística debe entenderse como una inversión para activar la demanda, atraer visitantes y crear empleo, y no simplemente como un gasto en comunicación en un rubro que podría sonar poco relevante.

Pero no. Pocos sectores económicos en Chile tienen la capacidad del turismo para transformar rápidamente una mayor demanda en oportunidades laborales:

De acuerdo al primer Pulso Turismo 2026 de la Subsecretaría de Turismo, actualmente, esta actividad emplea a 685 mil personas, el 7,3% de la ocupación nacional, con importante participación de mujeres y micro, pequeñas y medianas empresas. Chile sigue siendo un país especial para turistas internacionales informados. Nuestras bellezas naturales son únicas, percibido y real. Y por esto, cada visitante que llega al país moviliza una cadena de servicios que incluye alojamiento, gastronomía, transporte, comercio y experiencias locales. Así crecen las oportunidades para quienes viven de estas actividades.

El impacto no se distribuye de manera uniforme en el territorio. Aunque el sector representa el 2,8% del PIB nacional, según información de la Subsecretaria de Turismo su relevancia es mucho mayor en Magallanes (7,3% de la economía regional); en La Araucanía, el 5,4%; y en Los Ríos, el 4,9%. En estos territorios, el turismo constituye un motor de desarrollo y una fuente de empleo que contribuye a dinamizar las economías locales.

Por eso, discutir los recursos destinados a promover Chile como destino turístico exige mirar más allá del presupuesto de una campaña, y entender el valor económico y social que podemos generar a partir de esa inversión. Una estrategia eficaz debe traducirse en más llegadas internacionales, mayor gasto por visitante y estadías más prolongadas, con beneficios concretos para las empresas y los trabajadores del sector.

Esto requiere establecer metas claras por mercado de origen y medir los resultados con indicadores verificables. Junto con el número de visitantes y su gasto, es necesario observar el impacto en el empleo, la formalización de las actividades y la distribución territorial de los beneficios. La promoción, por sí sola, no resuelve los desafíos de conectividad, infraestructura o competitividad, pero puede contribuir a activar la demanda que permite aprovechar mejor las capacidades existentes.

En un escenario de estrechez económica y altas necesidades de empleo, Chile necesita evaluar sus decisiones presupuestarias según sus resultados e inversión. El turismo ofrece una oportunidad concreta para conectar inversión pública, actividad privada y desarrollo regional. Por lo tanto, se trata de una inyección a la vena al crecimiento del país.

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