Gastronomía
Choritos chilenos: el embajador gastronómico que conquista el mundo a bordo de la Esmeralda
El mejillón chileno se ha convertido en uno de los grandes embajadores gastronómicos del país. Su reciente participación a bordo del Buque Escuela Esmeralda, durante las actividades diplomáticas realizadas en Estados Unidos y Canadá, reforzó su rol como un producto estratégico para la imagen país.
Hay productos que terminan convirtiéndose en la carta de presentación de un país. Así como el vino, el salmón o las cerezas han llevado el nombre de Chile a las mesas del mundo, los choritos —el mejillón chileno (Mytilus chilensis)— han construido silenciosamente un prestigio internacional que hoy los posiciona entre los productos del mar más apreciados de la gastronomía global.
Su éxito no es casual. Cultivados en las aguas frías y ricas en nutrientes de la Región de Los Lagos, principalmente en el archipiélago de Chiloé, los choritos reúnen condiciones naturales únicas. Crecen alimentándose únicamente del fitoplancton presente en el mar, sin necesidad de alimentación artificial, lo que los convierte en uno de los productos acuícolas más sostenibles del planeta. A ello se suma un riguroso sistema de monitoreo sanitario, trazabilidad y procesamiento que ha permitido que Chile se consolide como el principal exportador de mejillones del hemisferio sur y uno de los mayores proveedores mundiales.

Créditos: Cedida.
Su carne firme, sabor delicado y versatilidad culinaria han abierto las puertas de mercados tan exigentes como España, Francia, Italia, Estados Unidos, China y Canadá, donde son protagonistas tanto en la alta cocina como en la industria alimentaria.
Un embajador a bordo de la Esmeralda
Ese reconocimiento internacional sumó recientemente un nuevo capítulo con la participación de los choritos chilenos en la gira del Buque Escuela Esmeralda por Norteamérica.
Cerca de 500 kilos de mejillones viajaron a bordo de la emblemática embarcación gracias a la donación realizada por seis empresas socias de AmiChile —Camanchaca, Sudmaris, St Andrews, Landes, Manuelita y Transantartic, con su marca Robinson Crusoe— para la alimentación de la tripulación, que incorpora mariscos semanalmente en su menú.

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Pero su presencia fue mucho más allá de la cocina del buque. Durante las recepciones diplomáticas realizadas en los puertos de Norfolk, Nueva York y Québec, los choritos fueron protagonistas de distintas preparaciones que permitieron mostrar la identidad gastronómica chilena ante autoridades, empresarios, importadores y representantes del sector alimentario norteamericano. Empanadas de choritos, chupe de choritos y choritos en salsa verde fueron parte del menú con el que Chile presentó uno de sus productos más emblemáticos.
La escala en Nueva York tuvo una especial relevancia. Entre el 4 y el 5 de julio, el Buque Escuela Esmeralda participó de las celebraciones por los 250 años de la Independencia de Estados Unidos, encabezando el tradicional desfile de embarcaciones en el puerto. Posteriormente se realizaron un brunch y una recepción diplomática que reunieron a autoridades chilenas y estadounidenses, además de actores clave del comercio internacional.

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Imagen país y oportunidad comercial
Los choritos chilenos llevan años consolidándose como uno de los grandes embajadores gastronómicos del país. Cultivados en las aguas frías del Océano Pacífico, estos mejillones han logrado posicionarse entre los productos del mar más valorados del mundo gracias a su calidad, sostenibilidad y estrictos estándares sanitarios. Hoy, Chile no solo es el principal exportador de mejillones del hemisferio sur, sino que ha transformado al chorito en un símbolo de su oferta alimentaria en mercados internacionales.
Estados Unidos figura entre los principales destinos de exportación de los mejillones chilenos, por lo que este tipo de acciones permiten fortalecer relaciones comerciales y acercar el producto a nuevos compradores y tomadores de decisión.

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“Esta participación tiene un doble impacto, porque Estados Unidos es uno de los mercados donde más exportamos choritos en el mundo, y sigue siendo un país prioritario para nuestra industria. Entonces es una enorme oportunidad que como gremio podamos participar de manera oficial en todas las actividades organizadas en esta celebración”, señaló Rodrigo Carrasco, director ejecutivo de AmiChile.
“El Buque Escuela Esmeralda funciona como una gran embajada flotante, por lo que estar a bordo ratifica la importancia de nuestro producto para Chile y para el mundo. Además, a nivel nacional sabemos el impacto positivo que tiene la representación de la Esmeralda en los puertos donde llega, entonces también es una gran instancia para mostrar a los chilenos la importancia que los mejillones tienen para nuestra economía e imagen país”, agregó.
De esta forma, los mejillones chilenos continúan consolidándose como uno de los grandes embajadores de la gastronomía nacional. Su presencia a bordo de la Esmeralda confirma que la diplomacia también puede construirse desde la cocina y que, muchas veces, un producto local es capaz de contar mejor que nadie la historia, el territorio y el patrimonio alimentario de un país.