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Un lugar inspirado en el fuego y con técnica y experiencia en el polo gastronómico de Vitacura Gastronomía

Un lugar inspirado en el fuego y con técnica y experiencia en el polo gastronómico de Vitacura

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En un mercado gastronómico dinámico y en permanente evolución, una nueva propuesta combina el dominio del fuego, cocina mediterránea y una experiencia contemporánea para la escena culinaria capitalina.


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En una ciudad donde la oferta gastronómica evoluciona constantemente, Santiago vive un momento de renovación. Nuevos conceptos, chefs que exploran distintas técnicas y espacios que buscan transformar la experiencia de salir a comer mantienen en movimiento un polo gastronómico cada vez más competitivo y diverso. En comunas como Vitacura, donde conviven algunos de los restaurantes más destacados del país, las aperturas ya no solo buscan sorprender con una buena cocina, sino también con una propuesta integral que combine identidad, técnica, ambiente y hospitalidad.

En ese escenario aparece Montenegro, uno de los proyectos más recientes que busca aportar nuevos aires a la escena culinaria capitalina. Ubicado en el zócalo gastronómico y cultural del Edificio Alonso, de Grupo Patio, en Vitacura, su propuesta gira en torno al fuego, las brasas y una cocina de técnica depurada, donde el producto es el gran protagonista.

Detrás de Montenegro están los empresarios gastronómicos Max del Real, fundador de Miraolas, con más de dos décadas de trayectoria, y Claudio Jofré, ligado al mundo de la gastronomía y la entretención con Isla Cochoa y Salvaje. Una dupla que reúne experiencia y renovación para dar vida a un proyecto pensado tanto para el público ejecutivo como para quienes buscan disfrutar de una experiencia gastronómica relajada y social.

La cocina está liderada por el chef Sergio Barroso, quien presenta una carta de inspiración mediterránea basada en ingredientes locales y donde el carbón y las brasas se convierten en el hilo conductor de cada preparación. El resultado es una propuesta que combina técnicas contemporáneas con el sabor inconfundible del fuego, acompañada por una cuidada coctelería de autor que suma carácter y frescura a la experiencia.

Una carta pensada para compartir

La carta de Montenegro invita a recorrer distintas preparaciones y compartir en la mesa. Entre las entradas destacan el Camembert a las brasas con confitura de tomate, el Erizo Montenegro con tostones de focaccia, los camarones tempura con salsa de chipotle y las croquetas de jamón ibérico con alioli, platos que anticipan el sello de la casa.

En los fondos, las brasas y las largas cocciones toman protagonismo con preparaciones como la sobrecostilla Angus braseada durante 48 horas, el pork belly caramelizado, los raviolis de asado de tira y el linguine con txangurro de jaiba. También destacan el salmón teriyaki a las brasas y el pulpo de Juan Fernández acompañado de un cremoso arroz de tomates asados.

La parrilla completa la propuesta con cortes como bife de chorizo, entraña y flat iron Black Angus, además de pescados y mariscos cocinados al fuego, reafirmando una cocina donde la técnica realza el producto sin perder protagonismo.

Más allá de la cocina, Montenegro fue concebido como un espacio versátil. Su diseño contemporáneo y su amplio salón permiten recibir desde almuerzos ejecutivos y reuniones de negocios durante el día hasta una propuesta mucho más distendida al caer la noche.

En horario nocturno, la experiencia cambia con una barra protagonista, coctelería de autor, música y piano bar los miércoles, creando el ambiente ideal para compartir entre amigos, en pareja o celebrar ocasiones especiales.

Con una propuesta donde el fuego es el hilo conductor, una cocina técnicamente sólida y un espacio pensado para distintos públicos, Montenegro se suma a la nueva generación de restaurantes que están renovando el panorama gastronómico de Santiago y consolidando a Vitacura como uno de los barrios más dinámicos de la capital.

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