Gastronomía
Copper Room estrena nueva carta inspirada en a cocina chilena con una mirada francesa
El restaurante del Hotel Debaines presenta una nueva propuesta a cargo del chef Alberto Echaurren, donde técnicas de tradición francesa dialogan con productos y preparaciones de la cocina chilena, como salmón y mariscos del Pacífico, pernil, plateada de Wagyu, mote, merkén, lúcuma, pisco y más.
En el centro histórico de Santiago, dentro de Debaines Hotel, Copper Room no solo está renovando su menú para la nueva temporada, sino que vuelve a mirar la cocina chilena desde una perspectiva francesa, combinando técnicas clásicas, cocciones pausadas y productos locales en una carta que también funciona como homenaje a una parte de la memoria gastronómica chilena.
La propuesta, liderada por el chef Alberto Echaurren, toma como punto de partida el encuentro entre ambas cocinas. No se trata de reproducir recetas francesas ni de convertir los ingredientes chilenos en simples acompañamientos, sino de construir una cocina donde ambas tradiciones puedan reconocerse.
La primavera es el momento escogido para presentar esta nueva carta, que pone especial atención en los productos de temporada y en preparaciones que permiten trabajar el ingrediente con tiempo.
Del Pacífico a la mesa
El recorrido comienza en el mar con preparaciones como el Salpicón de Salmón, que combina salmón fresco y ahumado, curado en casa, con vegetales de estación y una suave crema de palta. Es una entrada que reúne técnicas de conservación y ahumado con ingredientes profundamente reconocibles en la cocina chilena.
También aparecen los Ostiones Gratinados, seis unidades servidas en su concha con parmesano, limón y pesto de hierbas, y un Ceviche de Camarón y Salmón acompañado de mango y leche de coco infusionada con lemongrass y tallos de cilantro.
La carta mantiene así una relación directa con el litoral chileno, pero permite que ese producto viaje por distintas tradiciones culinarias. El ejemplo más evidente está en La Pesca del Pacífico, un plato que cambia según la pesca disponible y que llega sobre un cremoso risotto al parmesano con mariscos del litoral.
La propuesta marina también incluye un Pulpo Grillado, servido con papas de cocción lenta y hierbas frescas, y un salmón al horno acompañado de vegetales de temporada, vinagreta de cítricos y una salsa meunière al carbón.
La cocina chilena aparece en los detalles
Uno de los aspectos más interesantes de la nueva carta está en cómo ingredientes asociados a la despensa chilena aparecen integrados en preparaciones de inspiración francesa.
La Pichanga de Luxe, por ejemplo, lleva hojas verdes y pickles junto a cubos de queso fresco, queso de cabra y arrollado.
El Cremoso de Mote lleva trigo mote trabajado como un risotto, con queso de cabra, hierbas frescas y polvo de aceitunas negras. Es una de las preparaciones que mejor sintetiza el concepto de la carta: un ingrediente cotidiano de la cocina chilena cambia de contexto sin perder su identidad.
Algo similar sucede con la Terrina de Pernil Glaseada, preparada con miel, merkén, verdes tostados y ajo caramelizado. La técnica de terrina, vinculada a la tradición francesa, se encuentra aquí con sabores reconocibles de la cocina local.
En las entradas también hay espacio para vegetales. Las Zanahorias Asadas a la sal de Cáhuil, con ricota y vinagreta de yogurt, ponen en primer plano un ingrediente y un producto asociado al territorio chileno.
Una plateada que cambia de escenario
Entre los fondos, la Plateada de Wagyu es probablemente uno de los platos que mejor representa la idea detrás de Copper Room. La carne se brasea lentamente y se sirve en su propio jugo, acompañada de puré de coliflor tostado y vegetales de estación.
La plateada es, desde luego, un corte profundamente instalado en la tradición chilena. Aquí aparece trabajada con una técnica de cocción lenta y presentada junto a elementos que la llevan hacia un registro más contemporáneo.
La carta también incluye Filete de Res, gratinado con mantequilla de ajo y miso, salsa de vino navegado y rösti de papas. En este caso, la inspiración francesa convive con una preparación de sabor local como el vino navegado.
Los postres también cuentan la historia
La mirada franco-chilena no termina en los platos salados. Entre los postres aparece la Leche Nevada de Caramelo, una reinterpretación de un clásico chileno de infancia: merengue cocido servido sobre salsa de caramelo.
El otro gran gesto de identidad está en el Baba au Pisco, versión local del tradicional baba francés. Se trata de un bizcocho esponjoso con frutas maceradas y chantilly, bañado en almíbar de pisco del norte.
La carta suma además preparaciones como la Tarta Mousse de Manjar, con maní, harina tostada y gel de naranja, y una torta de merengue con lúcuma, dos ingredientes que remiten directamente a sabores reconocibles de Chile.
La memoria del antiguo Hotel Carrera
La nueva carta se conecta también con la historia del propio espacio. Copper Room busca mantener vivo el recuerdo del histórico comedor del antiguo Hotel Carrera, uno de los lugares que durante décadas formó parte de la escena gastronómica de Santiago.
El restaurante actual se encuentra en el patio luminoso de Debaines Hotel y conserva una estética marcada por la madera y el cobre, materiales trabajados por artesanos chilenos. Esa relación con el oficio y con la historia del edificio forma parte de la identidad que el restaurante busca proyectar.
En ese sentido, la nueva carta no solo mira hacia Francia. También mira hacia atrás, recuperando sabores, productos y referencias de una cocina chilena que puede ser reinterpretada desde técnicas clásicas sin dejar de reconocerse.
Una carta de vinos exclusivamente chilenos
La propuesta se completa con una carta de vinos exclusivamente chilenos, que recorre los principales valles vitivinícolas del país y ofrece la mayoría de sus etiquetas por copa.
La decisión permite que el concepto territorial de Copper Room se extienda también a la bebida: si la cocina busca recorrer Chile a través de sus productos, el vino permite continuar ese viaje por sus distintas geografías vitivinícolas.
Así, la nueva carta del Copper Room se instala en una conversación que va más allá de la cocina francesa y chilena como categorías separadas. Su apuesta está en encontrar los puntos de encuentro entre ambas: la técnica francesa como herramienta y Chile como territorio, producto y memoria.
En el hotel que está ubicado junto al Teatro Municipal, en pleno centro histórico de Santiago, esa combinación adquiere además una dimensión particular. Copper Room intenta recuperar la idea del gran comedor santiaguino, pero desde una cocina contemporánea que mira tanto al patrimonio como a los ingredientes disponibles hoy.