Weibel alerta por “pinchazos” sin orden judicial: “El poder sin control atenta contra la democracia”
El periodista, víctima de espionaje ilegal mientras investigaba el Milicogate, cuestionó la medida incluida en la agenda ACOT y advirtió que combatir al crimen organizado no puede implicar que quienes lo enfrentan terminen “cometiendo delitos”.
La posibilidad de interceptar telecomunicaciones bajo el nuevo estado de excepción que contempla la Agenda Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT) abrió un flanco respecto de los controles que existirían sobre quienes puedan ejercer esa facultad.
En Al Pan Pan de El Mostrador, el periodista Mauricio Weibel, autor de “Traición a la patria” sobre el denominado Milicogate, abordó la propuesta desde su propia experiencia: fue víctima de espionaje telefónico mientras investigaba ese caso.
“El poder sin control siempre es un problema y siempre termina siendo un atentado a la democracia”, afirmó.
Weibel recordó que en su caso fueron condenados el expresidente de la Corte de Apelaciones de Copiapó Juan Poblete y el exdirector de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), general en retiro Shafik Nazal.
Según relató, lo ocurrido involucró a “un juez que aceptó y que propuso falsificar un instrumento secreto, un instrumento público, para espiar ilegalmente a un periodista, que era yo”, en conjunto con un jefe de inteligencia militar.
El periodista sostuvo que ese mecanismo terminó siendo utilizado también para intervenir a otras personas. “Estas personas luego aprovecharon el mecanismo ilegal que habían creado para espiar a militares, y además civiles”, señaló.
A partir de ese antecedente, Weibel planteó que la discusión sobre nuevas atribuciones para enfrentar al crimen organizado no puede separarse de los contrapesos que deben acompañarlas.
“El Estado existe justamente para que no haya excesos, para que nadie se apropie de la democracia”, afirmó. Y agregó que, aunque el combate al crimen organizado “es necesario, por cierto que es necesario”, no puede ocurrir que quienes lo enfrentan “terminen siendo o cometiendo delitos, o terminen vendiendo esa capacidad”.
En ese punto, cuestionó lo que considera una contradicción entre los reparos existentes para facilitar el levantamiento del secreto bancario y la posibilidad de ampliar las capacidades para intervenir comunicaciones.
“Hay sectores políticos que dicen: ‘No, no podemos levantar el secreto bancario si queda en manos de un particular, de una persona sola, sin control en el Estado. De un burócrata’. Pero ahora estamos diciendo que un burócrata cualquiera, que nadie lo ha elegido, puede interceptar como quiera las comunicaciones de quien quiera. Eso es brutal”, sostuvo.
Para Weibel, entregar ese tipo de atribuciones sin suficientes contrapesos también puede terminar afectando a las propias instituciones encargadas de ejercerlas.
“La democracia funciona cuando las normas democráticas funcionan, cuando hay controles, y cuando hay también control sobre quienes controlan”, enfatizó.
El periodista volvió entonces al caso de espionaje del que fue víctima para remarcar precisamente el funcionamiento posterior de esos contrapesos: “En el caso mío fueron condenados un juez que fue presidente de Corte de Apelaciones, y fue condenado el jefe de inteligencia del Ejército, y eso muestra que la democracia funcionó”.
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