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Del cultivo a la taza: cómo cambia la producción de café frente al cambio climático Gastronomía

Del cultivo a la taza: cómo cambia la producción de café frente al cambio climático

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El envejecimiento de los cafetales y las nuevas condiciones climáticas están impulsando cambios en la forma de producir café. Desde la agricultura regenerativa hasta el aprovechamiento de residuos, distintas medidas buscan responder a los desafíos ambientales que enfrenta el sector.


El café forma parte de los hábitos cotidianos de los chilenos. Según un estudio de CORPA Estudios de Mercado, el 77% de la población consume esta bebida al menos una vez por semana, con un promedio de dos tazas diarias. A su vez, el café instantáneo alcanza una penetración del 66% en el mercado nacional.

Sin embargo, detrás de cada taza existe una cadena productiva que enfrenta importantes desafíos. El cambio climático y el envejecimiento de los cafetales han impulsado la búsqueda de nuevas formas de cultivo para fortalecer la capacidad de adaptación de las plantaciones y mantener su productividad a largo plazo.

Una de las alternativas es la agricultura regenerativa, que incorpora técnicas como la agroforestería, los cultivos de cobertura y la optimización de la fertilización. Estas medidas buscan mejorar la salud de los suelos y favorecer el desarrollo de las plantaciones, mientras que la renovación de cafetales con variedades más resistentes al clima y a las enfermedades surge como otra forma de enfrentar las nuevas condiciones de cultivo.

La incorporación de estos métodos requiere también conocimientos especializados y acompañamiento a los agricultores. En este contexto, han surgido iniciativas como el Plan Nescafé 2030, que promueve la adopción de prácticas regenerativas y la renovación de plantaciones. Durante 2025, el 53% del café verde utilizado por la marca provino de productores que implementan estas técnicas.

“El futuro del café también depende de la capacidad de las familias productoras para enfrentar los desafíos que están transformando el cultivo. A través de este plan buscamos acompañarlas en la adopción de prácticas que fortalezcan sus cultivos y contribuyan a mantener su productividad a largo plazo”, explicó Juan Pablo Cañas, marketing manager de Nescafé en Chile.

Pero las transformaciones no terminan en los cafetales. La elaboración industrial también abre oportunidades para aprovechar materiales que antes podían terminar como residuos. Uno de ellos es la borra de café, un subproducto que puede convertirse en abono orgánico mediante compostaje y reincorporarse como recurso para otros usos.

En Chile, esta práctica se aplica en la fábrica de Nestlé en Graneros, Región de O’Higgins, donde durante 2025 se destinaron más de 10.000 toneladas de borra de café a compostaje. La instalación también utiliza electricidad proveniente en un 100% de fuentes renovables, como parte de las medidas incorporadas en sus procesos productivos.

Así, la adaptación de los cultivos, el cuidado de los suelos y el aprovechamiento de subproductos muestran cómo las distintas etapas de la cadena cafetera pueden incorporar alternativas para responder a los desafíos ambientales, desde el origen del grano hasta su elaboración.

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