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Una escapada a solo 45 minutos de Santiago: descanso, gastronomía y entretención para todos PANORAMAS

Una escapada a solo 45 minutos de Santiago: descanso, gastronomía y entretención para todos

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Una noche de hotel, una cena en alguno de sus restaurantes, un concierto, una sesión de spa o una tarde de juegos en familia. La idea es desconectarse de la rutina con una experiencia que combina descanso, gastronomía y entretención en un solo destino.


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Durante los últimos años, las escapadas de una o dos noches han dejado de ser una alternativa ocasional para convertirse en una de las principales tendencias del turismo interno. Ya no se trata únicamente de aprovechar un fin de semana largo o las vacaciones; cada vez son más quienes buscan una pausa breve, pero suficiente para cambiar de entorno, desconectarse de la rutina y regresar sin la necesidad de recorrer largas distancias.

La cercanía, el ahorro de tiempo y la posibilidad de reunir distintas experiencias en un mismo lugar se han vuelto factores decisivos al momento de elegir un destino. En lugar de planificar un viaje con extensos traslados, muchos viajeros optan por lugares que les permitan descansar, disfrutar de una buena mesa, asistir a un espectáculo o acceder a experiencias de bienestar, todo en una o dos jornadas.

En ese contexto, Monticello, ubicado en Angostura, a unos 45 minutos de Santiago, ha ido ampliando su propuesta hasta convertirse en un complejo que trasciende el casino con el que originalmente se hizo conocido. Hoy combina hotelería, gastronomía, spa, espectáculos, comercio y espacios de recreación, configurando un destino que responde a distintas formas de viajar.

Más que una noche de hotel

El alojamiento suele ser el punto de partida de la experiencia. La posibilidad de permanecer en el mismo lugar después de una cena, un concierto o una jornada de descanso elimina uno de los principales inconvenientes de los panoramas fuera de Santiago: el regreso nocturno por carretera.

Las habitaciones del Hotel Monticello privilegian la amplitud y la comodidad, diferenciándose principalmente por sus dimensiones, mientras que todas incluyen desayuno buffet, acceso al spa, estacionamiento y entradas al casino. El check-in, desde las 16:00 horas, y el check-out al mediodía siguiente permiten aprovechar la estadía con tranquilidad, sin la sensación de que todo debe concentrarse en unas pocas horas.

La oferta también incorpora programas de bienestar, una tendencia que ha cobrado fuerza entre quienes buscan que una escapada incluya momentos de relajación. El spa dispone de piscina, sauna y espacios comunes para los huéspedes, además de masajes y tratamientos que pueden reservarse de manera adicional. A ello se suman programas especiales o experiencias tipo Spa Day, que permiten disfrutar de las instalaciones incluso sin alojarse, convirtiéndose en una alternativa para quienes disponen solo de una jornada.

La gastronomía como motivo del viaje

Hace algunos años, la oferta culinaria era un complemento de la estadía. Hoy, en muchos casos, se ha transformado en el principal motivo para viajar. La posibilidad de descubrir nuevos restaurantes o reunir distintas propuestas gastronómicas en un mismo lugar es uno de los factores que más influye en la elección de una escapada.

Monticello ha seguido esa tendencia consolidando un polo gastronómico que reúne propuestas para distintos públicos y ocasiones. Restaurantes especializados en carnes, cocina chilena contemporánea, sabores italianos y asiáticos conviven con bares, cafeterías y alternativas más informales, permitiendo que cada comida sea distinta durante un fin de semana completo.

Esta diversidad resulta especialmente atractiva para parejas que buscan una cena especial, grupos de amigos que prolongan la noche después de un concierto o familias que requieren opciones para distintos gustos y edades.

Otra de las transformaciones que ha experimentado el turismo de cercanía es que ya no basta con ofrecer alojamiento. Los viajeros buscan experiencias que den sentido al viaje, ya sea un espectáculo, una actividad gastronómica o una propuesta de bienestar.

En ese sentido, la programación de la Gran Arena Monticello se ha convertido en uno de los motores del complejo. Durante el año recibe artistas nacionales e internacionales, además de espectáculos de humor y musicales, generando un flujo constante de visitantes que aprovechan la ocasión para convertir una noche de concierto en un fin de semana completo.

Dormir en el hotel permite disfrutar el espectáculo sin la necesidad de conducir de regreso a Santiago, una combinación que ha ido ganando adeptos entre quienes privilegian experiencias más relajadas.

Aunque el casino sigue siendo uno de los principales atractivos del complejo, la propuesta se ha diversificado considerablemente. Hoy conviven visitantes que viajan en pareja para celebrar una ocasión especial, familias que buscan actividades para grandes y niños, grupos de amigos que organizan una salida de fin de semana y empresas que realizan convenciones, capacitaciones o viajes de incentivo.

La infraestructura permite responder a cada uno de estos perfiles sin que necesariamente compartan la misma experiencia. Mientras algunos pasan la tarde en el spa, otros recorren las tiendas, disfrutan de un almuerzo, asisten a un espectáculo o visitan los espacios recreativos destinados al público infantil.

Un destino para distintos tipos de viajeros

Uno de los aspectos menos conocidos del hotel es la diferencia de tarifas entre semana y fines de semana. Para quienes tienen mayor flexibilidad para viajar, los valores entre domingo y jueves representan una oportunidad de acceder a la misma experiencia a un costo considerablemente menor.

Las habitaciones dobles o matrimoniales tienen tarifas que parten en $138.000 IVA incluido y llegan hasta $157.000, dependiendo de la categoría. Los fines de semana, en tanto, los valores fluctúan entre $221.000 y $263.000 IVA incluido.

En todos los casos, la tarifa considera desayuno buffet, acceso al spa, estacionamiento y entradas al casino.

En un escenario donde las escapadas cortas continúan ganando protagonismo dentro del turismo nacional, la combinación de alojamiento, gastronomía, bienestar y espectáculos en un mismo lugar explica por qué este tipo de complejos se ha convertido en una opción cada vez más recurrente para quienes buscan cambiar de aire sin alejarse demasiado de la ciudad.

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