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Crédito: El Mostrador.
Europa sin multitudes: destinos alternativos para descubrir este año
Riga, Transilvania, Berat, Asturias y Plovdiv son parte de una selección de destinos europeos menos masificados, donde naturaleza, patrimonio y cultura local aparecen como alternativa frente al turismo de grandes capitales.
Mientras las principales capitales europeas siguen concentrando millones de visitantes cada año, crece el interés por viajar a lugares menos saturados. En esa línea, una selección de destinos alternativos en Europa propone recorrer ciudades históricas, paisajes naturales y rutas culturales donde la autenticidad todavía ocupa un lugar central.
Viajar más allá de las capitales tradicionales
Europa no se agota en París, Roma, Londres o Barcelona. En los últimos años, el turismo hacia destinos secundarios o menos masificados ha ganado fuerza entre viajeros que buscan experiencias más tranquilas, contacto con la cultura local y recorridos alejados de las rutas más habituales.
Según una selección elaborada por Civitatis, estos destinos combinan patrimonio, naturaleza y propuestas culturales que permiten descubrir otra cara del continente, sin renunciar a una experiencia completa de viaje.
Riga, Transilvania y Berat: historia con menos aglomeraciones
Entre los destinos destacados aparece Riga, capital de Letonia, reconocida por su arquitectura Art Nouveau, sus calles adoquinadas y su casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
También figura Transilvania, en Rumanía, una región marcada por pueblos medievales, bosques y castillos. Su principal atractivo turístico es el Castillo de Bran, asociado a la leyenda de Drácula.
En Albania, Berat ofrece una experiencia distinta. Conocida como la “ciudad de las mil ventanas”, fue declarada Patrimonio de la Humanidad y conserva un fuerte legado otomano junto al río Osum.

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Naturaleza y gastronomía en Asturias y Serra da Estrela
Asturias, en España, aparece como una alternativa para quienes buscan montañas, costa y gastronomía tradicional. La llamada “España verde” permite recorrer los Picos de Europa y sumar experiencias ligadas a la sidra y el queso asturiano.
En Portugal, Serra da Estrela representa uno de los paisajes naturales menos conocidos del país. La zona destaca por su parque natural y por el Queijo da Serra, uno de sus productos más característicos.
Ciudades tranquilas y sostenibles
Plovdiv, en Bulgaria, es otra de las ciudades recomendadas. Considerada una de las más antiguas de Europa, mezcla restos romanos, arte urbano y una escena contemporánea de cafés y espacios culturales.
Liubliana, capital de Eslovenia, se ha posicionado como un referente de turismo sostenible. Su centro peatonal, sus áreas verdes y el río Ljubljanica la convierten en una opción para quienes buscan una ciudad europea de ritmo más pausado.

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Parques, fiordos y leyendas
La lista también incluye el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, en Croacia, famoso por sus cascadas, lagos turquesa y pasarelas de madera.
En Islandia, los Fiordos del Oeste ofrecen una ruta más salvaje, con acantilados, pueblos pesqueros y avistamiento de fauna como frailecillos y ballenas.
Otro punto destacado es la Calzada de los Gigantes, en Irlanda del Norte, un enclave natural formado por más de 40.000 columnas de basalto, donde se cruzan geología, historia y mitología celta.
Cuánto presupuesto considerar
Los destinos también varían según el presupuesto. Entre las opciones más accesibles se mencionan Berat, Transilvania y Plovdiv, especialmente fuera de temporada alta.
En un rango medio aparecen Riga, Liubliana, Asturias y el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, aunque los costos pueden subir según la época y las actividades.
Entre las alternativas de mayor presupuesto figuran Serra da Estrela, los Fiordos del Oeste y la Calzada de los Gigantes, principalmente por transporte, alojamiento y, en algunos casos, la necesidad de arrendar un auto.
Una forma distinta de recorrer Europa
Viajar fuera de las rutas más populares no implica renunciar al patrimonio ni a los grandes paisajes. Al contrario, estos destinos muestran una Europa menos saturada, donde el viaje puede ser más pausado y conectado con la identidad local.
Para quienes buscan escapar de las multitudes, la clave está en mirar más allá de los circuitos clásicos y considerar ciudades, regiones y parques naturales que todavía conservan una relación más directa con su entorno y sus comunidades.