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Créditos: Visit Dallas
Dallas: la ciudad texana que sorprende a los visitantes de la Copa Mundial
Moderna, cosmopolita y profundamente orgullosa de sus raíces texanas, Dallas ofrece una experiencia donde los rascacielos conviven con barrios históricos, los museos de clase mundial con parques urbanos y los sabores internacionales con el clásico barbecue del estado de Texas.
La próxima parada de la selección argentina en Estados Unidos es Dallas, lo que ha hecho que lleguen muchos fanáticos latinoamericanos del fútbol. Pero también es sede de países como Japón, y los europeos de Países Bajos, Inglaterra, Croacia, Suecia y Austria.
Y es que esta gran metrópolis texana se ha consolidado como uno de los destinos urbanos más atractivos del sur estadounidense, gracias a una combinación de historia, cultura, gastronomía, arte y entretenimiento capaz de cautivar tanto a fanáticos del fútbol como a viajeros curiosos.
Para quienes viajen siguiendo a su selección en la Copa Mundial, Dallas ofrece el equilibrio perfecto entre la pasión deportiva y una experiencia turística completa. Entre museos, jardines, gastronomía, arquitectura y entretenimiento, la ciudad invita a extender la estadía más allá del día del partido.

Créditos: Visit Dallas
Una vista panorámica para comenzar
La primera impresión de Dallas suele ser la de una ciudad inmensa, moderna y sorprendentemente sofisticada para quienes llegan con la imagen tradicional del Texas de los vaqueros y los paisajes rurales.
Al recorrerla, aparecen grandes avenidas, una silueta urbana dominada por rascacielos de vidrio y acero, barrios elegantes, arte público y una energía empresarial que transmite prosperidad y movimiento constante. Es una ciudad que parece construida a gran escala, donde las carreteras, los edificios, los estadios e incluso los espacios públicos tienen dimensiones que reflejan la ambición característica de Texas.
Sin embargo, detrás de esa fachada moderna emerge una ciudad diversa y multicultural, donde conviven las raíces texanas con influencias latinoamericanas, asiáticas y europeas. El aroma del barbecue se mezcla con el de los tacos, la cocina vietnamita o los restaurantes de alta gastronomía, mientras que los museos, parques y distritos artísticos revelan una faceta cultural que muchos visitantes no esperan encontrar.

Reunion Tower. Créditos: Visit Dallas
Por eso una de las mejores formas de descubrir la ciudad es desde la icónica Reunion Tower. Su famoso GeO-Deck ofrece una panorámica de 360 grados que permite apreciar la magnitud de Dallas, una de las áreas metropolitanas más importantes de Estados Unidos. Desde allí es posible observar el perfil urbano, las autopistas que atraviesan la ciudad y los extensos barrios que la rodean.
Pocos visitantes imaginan que Dallas alberga el distrito artístico urbano más grande de Estados Unidos. El Dallas Arts District reúne museos, salas de conciertos, teatros y espacios públicos que convierten al arte en parte de la vida cotidiana.
Entre las visitas recomendadas destacan el Dallas Museum of Art y el Nasher Sculpture Center, que exhiben desde piezas clásicas hasta algunas de las expresiones más innovadoras del arte contemporáneo.
Naturaleza, ciencia y espacios al aire libre
Aunque Dallas es conocida por sus rascacielos y su dinamismo urbano, la ciudad también ofrece numerosos espacios verdes y experiencias al aire libre ideales para desconectarse del ritmo de la metrópolis.
Uno de los lugares más emblemáticos es el Dallas Arboretum and Botanical Garden, considerado uno de los jardines botánicos más bellos de Estados Unidos. Sus extensos senderos, jardines temáticos y vistas al lago White Rock lo convierten en una visita imprescindible durante cualquier época del año.

Arboreto y Jardín Botánico de Dallas. Créditos: Visit Dallas
Dentro del recinto destaca el Rory Meyers Children’s Adventure Garden, un espacio interactivo donde niños y adultos pueden aprender sobre energías renovables, el funcionamiento de los humedales y la biodiversidad local. La experiencia incluye además el Texas Skywalk, una pasarela elevada que permite caminar entre las copas de los árboles y experimentar la sensación de recorrer el bosque desde las alturas.
Otra parada obligada es la histórica Pioneer Plaza, donde enormes esculturas de bronce recrean una tradicional conducción de ganado por el legendario Shawnee Trail. Este conjunto escultórico, uno de los más fotografiados de Dallas, rinde homenaje al pasado ganadero de Texas y ofrece una de las postales más representativas de la ciudad.
Para quienes buscan un espacio de encuentro urbano, Klyde Warren Park demuestra la capacidad de Dallas para reinventarse. Construido sobre una autopista de ocho carriles, este parque se ha transformado en el verdadero salón al aire libre de la ciudad. Entre áreas de descanso, juegos infantiles, clases de yoga, música en vivo y food trucks, es un lugar perfecto para relajarse y observar la vida cotidiana de los habitantes de Dallas.
Las familias también encontrarán numerosas opciones para disfrutar de la naturaleza. El Dallas Zoo, el zoológico más grande de Texas, permite observar especies de todo el mundo y destaca por su popular área Giants of the Savanna, una experiencia inspirada en los safaris africanos donde jirafas, elefantes y guepardos comparten amplios espacios abiertos. Los más pequeños pueden además interactuar con aves exóticas y participar en actividades educativas especialmente diseñadas para ellos.
La oferta se complementa con el Museo Perot de Naturaleza y Ciencia, uno de los centros científicos más innovadores del país. Sus exhibiciones interactivas permiten competir virtualmente con un guepardo, experimentar los efectos de un terremoto y descubrir fósiles gigantes, incluido el impresionante esqueleto de un Alamosaurus, un dinosaurio herbívoro que habitó Texas hace millones de años.

Dallas World Aquarium. Créditos: Visit Dallas
Entre las atracciones más sorprendentes de Dallas destaca el Dallas World Aquarium, una experiencia que va mucho más allá de un acuario tradicional. El recinto recrea ecosistemas tropicales completos de América Latina, África y Asia, donde aves exóticas sobrevuelan libremente los senderos, mientras monos, reptiles, anfibios y especies marinas conviven en ambientes cuidadosamente diseñados.
La visita permite recorrer selvas húmedas, manglares y arrecifes en un mismo recorrido, convirtiéndose en una experiencia inmersiva ideal para viajeros de todas las edades. Su enfoque en la conservación y la educación ambiental lo ha transformado en una de las atracciones más populares de la ciudad y en una excelente alternativa para quienes desean acercarse a la naturaleza sin salir del centro urbano.
Una ciudad para comer el mundo y disfrutar la noche
La diversidad cultural de Dallas se refleja especialmente en su gastronomía. La ciudad reúne influencias mexicanas, asiáticas, europeas y latinoamericanas que conviven con las tradiciones culinarias texanas.
Aquí es posible comenzar el día con tacos al estilo Tex-Mex, almorzar noodles laosianos, disfrutar sashimi japonés por la noche y terminar la jornada con una porción de brisket ahumado, uno de los grandes orgullos gastronómicos de Texas.

Barbecue de Texas en OAK’D. Créditos: Visit Dallas
Los barrios gastronómicos de Dallas se han transformado en verdaderos laboratorios culinarios donde conviven chefs innovadores, restaurantes internacionales y clásicos locales que mantienen viva la identidad del estado.
Y si durante el día Dallas sorprende por su oferta cultural, sus parques y su historia, al caer el sol revela otra de sus facetas más atractivas: una vida nocturna que combina terrazas con vistas panorámicas, música en vivo, bares clandestinos y pistas de baile para todos los estilos.
Uno de los mejores lugares para comenzar la noche es el Gallery Rooftop Lounge, ubicado en el barrio de Cedars/Southside. Desde esta terraza, junto al Hotel Canvas, el skyline de Dallas se despliega iluminado frente a los visitantes, creando una de las postales nocturnas más espectaculares de la ciudad. Su piscina infinita climatizada, sus cócteles de autor y una carta de bocados informales que incluye tacos, nachos y alitas lo han convertido en uno de los puntos de encuentro favoritos tanto para locales como para turistas.
Las vistas panorámicas son, de hecho, uno de los grandes atractivos de la escena nocturna local. Otro imprescindible es HG Sply Co., en Lower Greenville, cuya terraza elevada ofrece un ambiente relajado para disfrutar de cócteles creativos mientras la ciudad comienza a encender sus luces.

Créditos: @deepellumfoundation
Pero ninguna visita a Dallas está completa sin recorrer Deep Ellum, el barrio más bohemio y creativo de la ciudad. Antiguo epicentro del blues y el jazz texano, hoy sus calles de ladrillo están cubiertas de murales gigantes, galerías de arte, cafés independientes y algunos de los mejores escenarios de música en vivo del estado.
De día invita a caminar sin rumbo entre coloridas expresiones urbanas; de noche se transforma en el corazón de la vida nocturna de Dallas, donde la música, la gastronomía y la cultura local se mezclan en una atmósfera vibrante y auténtica.
Porque si algo demuestra Dallas al caer la noche es que su energía no termina cuando cierran los museos o finalizan los partidos. La ciudad simplemente cambia de escenario y continúa invitando a descubrirla hasta altas horas de la madrugada.

Deep Ellum. Créditos: Visit Dallas