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Del árbol a la mesa: el cacao impulsa una nueva forma de descubrir Brasil Viajes

Del árbol a la mesa: el cacao impulsa una nueva forma de descubrir Brasil

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Brasil es uno de los mayores productores de cacao del mundo, y el estado de Bahía concentra cerca del 95% de la producción nacional. Por eso el turismo ha transformado este fruto emblemático de la región en un hilo conductor que conecta gastronomía, productores locales y la identidad del territorio.


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Mucho antes de transformarse en una barra de chocolate, el cacao es historia, cultura, biodiversidad y una de las materias primas más valiosas de la gastronomía mundial. Su cultivo ha marcado la identidad de numerosas regiones tropicales y, en los últimos años, también ha dado origen a un creciente segmento de turismo experiencial, donde los viajeros buscan conocer el origen de los alimentos, recorrer plantaciones, interactuar con productores y comprender el impacto social y ambiental que existe detrás de cada cosecha.

Esta tendencia ha encontrado terreno fértil en distintos países productores de América Latina, África y Asia, donde las rutas del cacao y el chocolate se han convertido en un atractivo para quienes buscan viajes con mayor conexión con la cultura local. Brasil no es la excepción. El país se ubica entre los principales productores de cacao del mundo y concentra cerca del 95% de su producción en el estado de Bahía, una región donde este fruto ha moldeado la economía, el paisaje y la identidad de sus comunidades durante generaciones.

Créditos: Cedida.

Bahía, el corazón cacaotero de Brasil

Es precisamente en este escenario donde Barracuda Hotel & Villas, en Itacaré, ha desarrollado una propuesta que invita a descubrir el destino a través de uno de sus mayores tesoros. Aquí el cacao no solo está presente en la gastronomía, sino que se convierte en el hilo conductor de una experiencia que une naturaleza, cultura, sostenibilidad y hospitalidad.

Desde su creación en 2013, el lugar ha consolidado una visión de turismo regenerativo conectada con el territorio y las tradiciones locales. Más que ofrecer una estadía, busca que sus huéspedes comprendan la relación entre el cacao, la Mata Atlántica y las comunidades que mantienen viva la cultura cacaotera del sur de Bahía.

Para quienes desean ir más allá de una degustación, el hotel organiza visitas a plantaciones de cacao de la zona, donde los viajeros pueden conocer cada etapa del proceso, desde el cultivo del fruto hasta la elaboración del chocolate. Durante el recorrido descubren sistemas de producción que privilegian el manejo responsable del suelo y comprenden la relevancia histórica, económica y ambiental que el cacao ha tenido para esta región brasileña.

Créditos: Cedida.

Una inmersión en el origen del chocolate

La experiencia es guiada por los productores locales Oswaldo y Laura, propietarios de la Fazenda Taboquinhas, quienes trabajan bajo principios de bioregeneración y permacultura. A través de sus relatos, los visitantes conocen tanto las técnicas agrícolas como las historias familiares y el legado cultural que rodea a este cultivo.

La inmersión permite además comprender el estrecho vínculo entre el cacao y la Mata Atlántica, uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta y reconocido por la Unesco como Reserva de la Biosfera. El tradicional sistema de cultivo bajo sombra ha contribuido a preservar parte de este bosque, convirtiendo al cacao en un aliado de la conservación y en un ejemplo de producción compatible con la protección del entorno natural.

Créditos: Cedida.

Este tipo de experiencias responde también a un cambio en las motivaciones de los viajeros. En Barracuda han observado un creciente interés por actividades que permitan conocer el origen de los alimentos, comprender las prácticas sostenibles y generar un vínculo más profundo con las comunidades locales. Para muchos huéspedes, recorrer una plantación y conversar con quienes producen el cacao transforma el viaje en una experiencia mucho más significativa.

Parte de este impacto positivo también se proyecta a través del Instituto Yandê Itacaré, organización sin fines de lucro fundada por Barracuda para promover el desarrollo socioambiental de la región. Entre sus iniciativas destaca el programa Guardianes del Clima, que trabaja junto a pequeños productores de cacao y comunidades quilombolas impulsando sistemas agroforestales que ayudan a conservar la Mata Atlántica, fortalecer las economías locales y generar nuevas oportunidades para las familias del territorio.

El sabor del cacao en cada rincón

Créditos: Cedida.

La presencia del cacao se percibe desde el primer momento de la estadía. Al llegar, los huéspedes son recibidos con un cóctel elaborado con miel de cacao y ralladura de limón, una bienvenida que anticipa el protagonismo que tendrá este ingrediente durante toda la experiencia. En las suites se ofrecen diariamente chocolates artesanales elaborados en Itacaré, con versiones de 50% y 70% de cacao, mientras que en el restaurante el fruto aparece tanto en postres de autor como en clásicos brasileños, entre ellos brigadeiros preparados con chocolate de origen local.

Los bares del hotel también exploran la versatilidad del cacao a través de una carta de coctelería donde destaca el Barracuda Frozen, preparado con gin, miel de cacao, ralladura de limón y nibs de cacao. A ello se suman reinterpretaciones de caipirinhas y caipiroskas servidas en el propio fruto, además de un licor elaborado con miel de cacao y cachaça. En la cocina, el ingrediente sorprende en preparaciones menos tradicionales, como un ceviche de cacao con mango verde, demostrando que su potencial va mucho más allá del chocolate.

Con esta propuesta, Barracuda Hotel & Villas transforma al cacao en una verdadera puerta de entrada para descubrir el sur de Bahía. Una experiencia donde gastronomía, naturaleza, cultura e impacto social convergen para mostrar que viajar también puede ser una forma de comprender el origen de los sabores y valorar el patrimonio vivo que los hace posibles.

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