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Turismo sostenible en Chile: industria apuesta por naturaleza, inversión y desarrollo local Turismo

Turismo sostenible en Chile: industria apuesta por naturaleza, inversión y desarrollo local

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El auge de los viajes de naturaleza, las experiencias auténticas y la búsqueda de destinos menos masivos abre nuevas oportunidades para Chile. En el II Foro de Turismo Sostenible 2026, actores públicos y privados abordaron cómo transformar esa tendencia en inversión, empleo y desarrollo territorial.


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El turismo sostenible en Chile comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante no solo por razones ambientales, sino también como una oportunidad económica. La creciente demanda por viajes vinculados con la naturaleza, la cultura local, el bienestar y las experiencias auténticas favorece a un país con una amplia diversidad de paisajes, áreas protegidas y destinos todavía alejados de los grandes circuitos turísticos.

Los informes de inteligencia de mercados de Sernatur muestran algunas de estas tendencias. Entre viajeros de mercados relevantes para Chile aparecen la búsqueda de experiencias transformadoras, el contacto con la naturaleza, la gastronomía, el bienestar y los destinos con identidad local. También crece el interés por lugares menos masivos y por combinar en un mismo viaje naturaleza, cultura y experiencias urbanas.

El desafío para Chile es convertir esas ventajas en una actividad capaz de atraer visitantes de mayor gasto, distribuir los beneficios hacia distintas regiones y generar oportunidades para pequeñas empresas y comunidades locales, sin deteriorar precisamente los atractivos naturales y culturales que movilizan los viajes.

Ese debate estuvo en el centro del II Foro de Turismo Sostenible 2026, organizado por la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur) y la Universidad San Sebastián (USS), que reunió a autoridades, empresas, gremios, académicos y especialistas para analizar cómo compatibilizar crecimiento turístico, conservación e inversión.

Turismo en Chile: una industria con espacio para crecer

El sector viene mostrando una recuperación importante. En 2025 Chile recibió más de seis millones de turistas internacionales, un 14,6% más que el año anterior y por encima de los niveles previos a la pandemia. Según las últimas estimaciones de la Subsecretaría de Turismo, la actividad representó directamente un 2,8% del PIB nacional durante 2025 y generó más de 723 mil empleos, equivalentes al 7,6% del empleo del país.

Esa dimensión explica por qué el debate sobre sostenibilidad está dejando de limitarse al impacto ambiental. Para la industria, también involucra la capacidad de desarrollar nuevos destinos, atraer inversiones, prolongar las temporadas turísticas y hacer que una mayor parte del gasto de los visitantes permanezca en los territorios.

La presidenta del directorio de Fedetur, Alexandra Petermann, sostuvo durante el encuentro que Chile cuenta con condiciones para elevar considerablemente el peso del turismo en la economía.

“El turismo impulsa el desarrollo local, fortalece la identidad y el orgullo de los territorios y es un gran aliado para la conservación. La suma de promoción, conectividad y desarrollo de destinos puede posicionar a Chile entre los grandes destinos turísticos del mundo”, afirmó.

Naturaleza y experiencias: la oportunidad para Chile

La transformación de las preferencias de los viajeros ofrece una ventaja particular para Chile. Los estudios de mercado de Sernatur muestran, por ejemplo, que viajeros brasileños manifiestan interés por experiencias vinculadas con parques nacionales, comunidades locales, naturaleza, bienestar, gastronomía y destinos menos saturados. Entre los viajeros españoles también aparecen con fuerza la naturaleza, la cultura, la gastronomía y los denominados viajes de contraste, que combinan ciudad y naturaleza o costa y montaña.

Esto permite ampliar la mirada más allá de los destinos tradicionales. El turismo de naturaleza, el ecoturismo, la aventura, el enoturismo, la gastronomía, el turismo rural y las experiencias asociadas a comunidades y patrimonio pueden ayudar a diversificar la oferta y extender la actividad hacia diferentes regiones.

La oportunidad, además, no pasa necesariamente por recibir cada vez más visitantes en los mismos lugares. Una estrategia orientada a turistas de mayor gasto y experiencias de mayor valor puede incrementar el aporte económico del sector y distribuir sus beneficios territorialmente, objetivo que forma parte de la actual estrategia de promoción turística del Gobierno.

Inversión y empleo hacia 2030

La subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, señaló en el foro que la hoja de ruta del Gobierno apunta a aumentar la contribución económica del sector, crear 100 mil nuevos empleos y generar una nueva etapa de inversión turística.

“Tenemos una hoja de ruta al 2030 que busca aumentar el aporte del turismo al PIB y avanzar en la creación de 100 mil nuevos empleos. Es un desafío entre todos y requiere recuperar la inversión y generar una segunda ola de proyectos turísticos”, sostuvo.

La estrategia oficial apunta a que el turismo pase desde cerca del 3% hasta el 4% del PIB hacia 2030, además de cuadruplicar la inversión respecto de 2025. Fedetur, por su parte, plantea que el potencial de largo plazo permitiría incluso alcanzar una participación cercana al 4,5%.

Uno de los espacios donde esa discusión adquiere especial relevancia son las áreas protegidas de Chile. Lagos informó que la Subsecretaría trabaja junto con el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) en alternativas de financiamiento público-privado, concesiones y permisos que permitan desarrollar actividades turísticas y, al mismo tiempo, generar oportunidades económicas para las comunidades cercanas.

Conservar también puede generar desarrollo

La experiencia internacional presentada en el encuentro estuvo a cargo de Roberto Klabin, de Caiman Pantanal, Brasil, proyecto que durante cerca de cuatro décadas ha combinado conservación, recuperación de especies, turismo de observación de fauna y actividad productiva.

“Durante muchos años escuché que había que elegir entre conservar la naturaleza o promover el desarrollo económico, y comprendí que ese es un falso dilema. Conservar también puede ser una forma de crear riqueza”, afirmó Klabin.

Su planteamiento apunta a uno de los principales desafíos del turismo sostenible: lograr que la protección del patrimonio natural tenga también valor para las comunidades que viven en esos territorios.

“Conservar no significa inmovilizar. Significa generar conocimiento, oportunidades y bienestar, y demostrar que una naturaleza viva puede generar prosperidad para las comunidades que la protegen”, agregó.

Del caso exitoso a una política de turismo sostenible

El foro también abordó experiencias chilenas a través de los paneles “Habilitar el Cambio: impulsando el turismo sostenible” y “Turismo sostenible en acción: casos que generan impacto”, con representantes de empresas, municipios, organizaciones vinculadas con la conservación y el SBAP.

Eduardo Katz, director de la Escuela de Ecoturismo de la Universidad San Sebastián, sostuvo que uno de los objetivos es precisamente convertir esas experiencias en propuestas que puedan ser replicadas.

“Este foro es fundamental porque establece las bases para discutir cómo generar desarrollo en los territorios y, al mismo tiempo, conservar nuestro capital natural”, señaló.

El desafío que queda planteado es pasar de proyectos particulares a una política capaz de combinar turismo sostenible, inversión, conservación y desarrollo local. En un escenario en que los viajeros valoran cada vez más la naturaleza, la autenticidad y las experiencias vinculadas con los territorios, esa transformación puede ser no solo una exigencia ambiental, sino también una ventaja competitiva para Chile.

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