Publicidad
Seis destinos para comer y viajar: las rutas gastronómicas que ganan popularidad Viajes Crédito: El Mostrador.

Seis destinos para comer y viajar: las rutas gastronómicas que ganan popularidad

Publicidad

El “food-first travel” transforma la gastronomía en el punto de partida de las vacaciones. Lima, Buenos Aires, Mendoza, Ciudad de México, España y Colombia aparecen como alternativas para quienes buscan combinar restaurantes, mercados, viñas y sabores locales.


El Mostrador Fuente Preferida

Elegir un destino por lo que se come en él es una tendencia que gana espacio entre los viajeros. Las reservas en restaurantes, los mercados tradicionales, las rutas de viñas y la posibilidad de conocer productos en su lugar de origen pueden llegar a definir el destino, la fecha y hasta el alojamiento. Este fenómeno, conocido como food-first travel, propone recorrer una ciudad o región siguiendo su gastronomía.

Cuando la comida se convierte en el motivo del viaje

Durante años, la gastronomía ocupó un lugar secundario en los viajes: primero se escogía el destino y luego se buscaban restaurantes y lugares donde comer. El food-first travel invierte esa lógica y convierte las experiencias culinarias en uno de los principales motivos para desplazarse.

De acuerdo con COCHA Travel Insights, al comparar los primeros ocho meses de 2025 con el mismo periodo de 2026, las reservas hacia Mendoza aumentaron un 26,4%, mientras que Buenos Aires creció un 24,5%, Ciudad de México un 16,2%, São Paulo un 11,4% y Madrid un 10,2%. Lima, en tanto, se mantiene como el principal destino de Sudamérica en volumen.

“Cada vez recibimos más solicitudes de personas que quieren construir su viaje alrededor de una experiencia gastronómica. No buscan únicamente sentarse en un restaurante reconocido; también quieren conocer mercados, conversar con productores, recorrer viñas y comprender la cultura local a través de sus sabores”, explica Daiana Mediña, Head de Branding & PR de COCHA.

Según la información entregada, este perfil corresponde principalmente a viajeros de entre 35 y 65 años. Las parejas representan cerca del 45% de estos viajes, mientras que otro 35% corresponde a grupos de amigos o familiares. Entre las motivaciones aparecen las celebraciones, el interés por restaurantes premiados y la búsqueda de experiencias que no podrían reproducirse en casa.

Seis destinos para seguir la ruta de la gastronomía

1. Lima: alta cocina y sabores de barrio

La capital peruana permite combinar restaurantes de alta cocina con preparaciones tradicionales. La propuesta incluye establecimientos como Central, Maido y Astrid y Gastón, además de cevicherías de barrio, mercados tradicionales y rutas del pisco.

La permanencia promedio alcanza los 5,3 días, con un gasto estimado de US$791 por pasajero en pasajes y alojamiento. Aunque su gastronomía puede disfrutarse durante todo el año, entre diciembre y abril se registran días más cálidos y cielos más despejados.

Crédito: El Mostrador.

2. Buenos Aires: del bodegón a la parrilla

Pizzerías centenarias, cafés históricos, bodegones y parrillas forman parte de la oferta gastronómica de Buenos Aires. Entre las alternativas mencionadas se encuentra Don Julio, mientras que los distintos formatos permiten encontrar opciones para diferentes presupuestos.

Los viajeros permanecen en promedio 4,4 días y registran un gasto cercano a US$627. Para recorrer barrios, mercados y restaurantes, el otoño y la primavera aparecen como períodos especialmente recomendables por sus temperaturas más agradables.

Crédito: El Mostrador.

3. Mendoza: vinos, gastronomía y cordillera

Mendoza registra el mayor crecimiento entre los destinos analizados, con un 26,4% más de reservas al comparar los primeros ocho meses de 2026 con igual período de 2025.

La ruta combina restaurantes de viña y recorridos por el Valle de Uco, además de proyectos como Zuccardi y Catena Zapata. Para este destino se recomienda una estadía de tres a cuatro días.

Entre febrero y abril, además, la vendimia convierte a la región en un atractivo para quienes buscan vincular gastronomía y producción vitivinícola.

Crédito: El Mostrador.

4. Ciudad de México: alta cocina y comida callejera

La capital mexicana ofrece una ruta que va desde restaurantes como Pujol y Quintonil hasta mercados, mezcalerías y una amplia oferta de comida callejera.

Para conocer la ciudad y sus alrededores, COCHA recomienda entre seis y ocho días, con la posibilidad de extender el viaje hacia Puebla u Oaxaca.

Entre noviembre y abril predominan los días más secos, una condición que facilita los recorridos por barrios, mercados y terrazas.

Crédito: El Mostrador.

5. España: de Madrid al País Vasco

Una ruta gastronómica por España puede comenzar en Madrid y conectar con Barcelona, La Rioja y San Sebastián.

El recorrido permite combinar mercados, tabernas y restaurantes de vanguardia. San Sebastián destaca por sus pintxos y por la concentración de restaurantes premiados.

Para realizar una ruta de este tipo se sugieren entre siete y diez días. La primavera y el inicio del otoño permiten recorrer estos destinos con temperaturas más moderadas y menor congestión que durante el verano europeo.

Crédito: El Mostrador.

6. Colombia: cocina contemporánea y café

Bogotá y Medellín aparecen como una alternativa emergente para quienes buscan conocer nuevas escenas gastronómicas en Latinoamérica.

Ambas ciudades combinan cocina contemporánea, rescate de ingredientes locales, restaurantes de autor y circuitos vinculados al café de especialidad.

Los dos destinos pueden visitarse durante todo el año, aunque los períodos con menos lluvias facilitan los recorridos urbanos y las visitas a las zonas cafeteras.

Crédito: El Mostrador.

Una reserva puede definir el viaje

Cuando la gastronomía es el eje de un viaje, la planificación adquiere una importancia particular. De acuerdo con la información entregada, en restaurantes de mayor demanda una reserva puede requerir entre tres y seis meses de anticipación.

Por eso, la recomendación es confirmar primero la experiencia gastronómica principal y posteriormente coordinar vuelos, alojamiento y traslados.

“Cuando una reserva es el principal motivo del viaje, conviene programarla hacia la mitad de la estadía. Así existe un margen frente a posibles retrasos aéreos. También es importante revisar cierres estacionales y fechas asociadas a productos específicos, como la vendimia en Mendoza”, agrega Mediña.

De esta manera, el viaje gastronómico deja de ser simplemente una búsqueda de restaurantes para convertirse en una forma de conocer un destino a través de sus productos, preparaciones, mercados y tradiciones culinarias.

Publicidad