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IA: una inteligencia que nos desafía

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El Mostrador Fuente Preferida

¡Buenas tardes, estimados y estimadas tripulantes de este Universo Paralelo

En un estudio reciente, investigadores de la Universidad Villanova, en Estados Unidos, reclutaron a mil 682 adultos y les dieron a leer un cuento de unas mil palabras. A algunos les tocó uno escrito por un autor humano; a otros, uno generado por IA. Además, a la mitad de cada grupo se le dijo que el texto era obra de una persona y a la otra mitad que lo había escrito una máquina, sin importar su origen real. Después les preguntaron por la calidad del cuento y por cuán absorbente les había resultado.

  • El resultado: los cuentos generados por IA obtuvieron mejores notas en ambos criterios. Y cualquier cuento subía de nota cuando se decía que lo había escrito una persona, viniera de donde viniera.

Una primera mirada hace parecer esto espeluznante. Si la IA nos reemplaza en el arte, construyendo textos que disfrutamos más que aquellos escritos con esfuerzo por humanos, ¿es el fin de la literatura? Y con eso ¿es el fin del arte?

La IA, como toda tecnología antes que ella, promete cambiarlo todo y dejar obsoletos incluso a nuestros cerebros. Pero quizás debamos dar una segunda mirada. Quizás esto, por el contrario, sea una buena noticia.

Si usted es asiduo a algo, si tiene un hobby, sea arte u otra cosa, sabrá de qué hablo. El que sabe de cocina no soporta a los que le ponen kétchup a la paella. El que sabe de música mira con sospecha los últimos éxitos del pop urbano. El que sabe de literatura es probable que desprecie a algún autor superventas. Pero todos tenemos nuestros placeres culpables.

  • Sucede que cuando no nos especializamos solemos ser fanáticos del promedio. Y esto no es una impresión: es un hecho medido.

Un famoso experimento de 1990 lo dejó en evidencia. Las psicólogas Judith Langlois y Lori Roggman digitalizaron los rostros de decenas de estudiantes y los promediaron con un computador: píxel a píxel construyeron caras que no existían, compuestas por 4, 8, 16 o 32 personas reales. Cuando pidieron a otro grupo calificar el atractivo de todos esos rostros, los verdaderos y los inventados, el resultado fue sorprendente: mientras más caras se promediaban, más atractivo resultaba el compuesto. Nadie es la cara promedio, y sin embargo la cara promedio nos gusta más que casi cualquiera de nosotros.

  • Un modelo de lenguaje es el gran experto del promedio, porque funciona precisamente prediciendo, palabra por palabra, la más probable dentro de un contexto. Es la reina del cliché.

No es raro entonces que sea capaz de satisfacer placeres culpables. Eso no es mirarla en menos. Pero, al menos por ahora, parecería que la forma de operar de nuestros cerebros es distinta. Nada sorprendente, después de todo: nuestra biología fue moldeada por fuerzas muy disímiles a aquellas que mueven a los ingenieros informáticos.

Y ahí está la buena noticia. La IA no dejará obsoleta la literatura y el arte. Dejará obsoleta la literatura mediocre, la del promedio, aquella con fórmulas conocidas. Pero no solo la literatura. Hoy la ciencia vive una crisis similar: ChatGPT puede hacer cálculos rápidos y cada vez más confiables si le pedimos construcciones rutinarias, por ejemplo, para modelos físicos. Las revistas están repletas de ciencia poco interesante  y rutinaria que puede multiplicarse colosalmente utilizando esta herramienta. El resultado es previsible: esa ciencia dejará de tener valor.

La IA se caracteriza por pensar demasiado bien lo que ya está pensado. Todo eso será desterrado. Larga vida a la reina del promedio. Las buenas preguntas, las salidas del centro, por ahora, siguen siendo un asunto nuestro.

En esta edición profundizaremos las amenazas y desafíos de la inteligencia artificial a través de las miradas de Elise Servajean, doctora en Astronomía de la Universidad de Chile y directora de ADA, una plataforma de investigación acelerada con IA de la Universidad Andrés Bello; Ignacio Retamal, doctor en Ciencias; Camilo Sánchez, geólogo y académico de la Escuela de Geología de la Universidad Mayor; Francisco Crespo, antropólogo social; y la periodista Francisca Munita.

  • Gracias por acompañarnos en este número de Universo Paralelo. Comenta y comparte este link. Y si este newsletter te llegó gracias a alguien que sigue con asombro los grandes y a veces inquietantes avances de la IA y las múltiples oportunidades que nos podrá entregar, inscríbete aquí y observemos juntos cómo esta herramienta está cambiando las reglas del juego del mundo en que vivimos.
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CUANDO LA CITA NO LLEVA A NINGÚN LADO

Crédito: Imagen generada por IA.

Por Elise Servajean
Doctora en Astronomía de la Universidad de Chile

El contenido fabricado por IA ya es difícil de detectar casi en cualquier ámbito. La empresa de ciberseguridad DeepStrike estima que los deepfakes en circulación pasaron de 500 mil en 2023 a cerca de 8 millones en 2025 y que gran parte ya engaña a ojos entrenados. Lo mismo pasa con textos, ya sean noticias, informes, reseñas, todo puede fabricarse hoy en minutos. Y por supuesto el mundo de las publicaciones científicas, no es la excepción.

  • En la versión 2025 de NeurIPS, una de las conferencias de IA más prestigiosas del mundo, las publicaciones enviadas pasaron de 12.343 en 2023 a 21.575 en 2025, un aumento de casi 75% en dos años, y ese volumen ya desborda la capacidad de revisión humana detallada. De los 5.290 papers finalmente aceptados, se detectó que al menos 53 contenían citas falsas: autores que no existían, DOIs inventados y referencias a estudios que nunca se publicaron. Cada uno había pasado por la revisión de entre tres y cinco expertos que no lograron detectar estos “errores” de contenido. Si eso pasa en la cuna de la IA, no hay razón para pensar que el resto de las disciplinas está mejor parada.

La tendencia se repite en toda la producción científica. Un estudio publicado en Scientometrics ya documentó el despegue de la IA generativa en la producción científica entre 2017 y 2023, con un crecimiento marcadamente más rápido que el de otras tecnologías de IA. Datos más recientes de ScholarOne, una plataforma que gestiona el envío de manuscritos para cientos de revistas, muestran que la tendencia no se ha frenado. En el primer trimestre de este año, las revistas recibieron 33% más artículos que en el mismo período de 2025. El año anterior, ese crecimiento había sido del 17%.

  • El problema está en que no todo ese aumento es fraude burdo, ni todo es ciencia acelerada por una herramienta útil. Es una mezcla donde ya no se puede distinguir con facilidad. Un estudio revisó 5.514 citas en 50 papers sobre IA, verificando cada una contra Crossref y Semantic Scholar. El resultado fue que 17% de esas citas no llevan a ningún lado. La mayoría no son inventos completos, sino títulos reales con metadatos alucinados, un DOI que no corresponde, un volumen que no existe. Y lo inquietante no es solo el número sino cómo se propaga. Cuando una cita fantasma entra en la literatura y otro paper la cita a su vez, el error queda incrustado en el sistema y se va heredando.

Y el incentivo apunta en la dirección contraria a frenar esto. Investigación reciente sobre adopción de IA muestra que quienes la usan publican varias veces más y son citados con mucha mayor frecuencia que quienes no. En un sistema donde sobrevivir depende de publicar, usar estas herramientas es una ventaja que ya nadie puede rechazar. El resultado es una carrera donde producir rápido paga y verificar cuesta un tiempo que nadie tiene.

No creo que la solución sea prohibir la herramienta. Pero si seguimos abordando esto como un problema de detección de texto sospechoso, seguiremos mirando el síntoma equivocado. El fondo del problema no cambia. Producir paga, verificar no. Hasta que eso cambie, una de cada seis citas no llevará a ningún lado, al menos en los papers sobre IA auditados hasta ahora.

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UNA AYUDA VALIOSA QUE REQUIERE ATENCIÓN

An Experiment on a Bird in an Air Pump. Crédito: Joseph Wright, National Gallery, London / Wikimedia Commons.

Por Ignacio Retamal
Dentista y doctor en Ciencias

El algoritmo de sepsis de Epic llegó a cientos de hospitales con métricas internas que parecían suficientes. Cuando lo evaluaron investigadores externos, detectaba apenas una fracción de los casos reales de infecciones graves. Que un modelo falle es esperable; lo llamativo es cuando, después de la aprobación, ya nadie lo revisaba con el rigor del desarrollo.

El patrón se repite en las inequidades. Un algoritmo muy usado en Estados Unidos asignaba a quién derivar al manejo intensivo según cuánto había gastado cada paciente, tomando el gasto como señal de necesidad. Los pacientes afroamericanos gastan menos que los pacientes blancos igual de enfermos, no porque estén más sanos, sino porque acceden menos. El algoritmo interpretó ese menor gasto como una menor necesidad. Corregir la señal elevó su derivación del 17,7% al 46,5%. Es la ley del cuidado recursivola atención desigual produce datos desiguales, que entrenan modelos desiguales, que reparten atención desigual.

  • Los resultados del diagnóstico tampoco acompañan. Sometidos a pruebas de estrés, los modelos de IA más avanzados acertaron incluso cuando les quitaron la imagen clínica que debían interpretar y, después, explicaron con tranquilidad un razonamiento que nunca habían hecho. Un buen puntaje puede significar comprensión o un atajo; desde afuera se ven iguales.

Un reportaje reciente muestra la versión doméstica del problema. Un médico con diarrea y baja de peso tras un picnic le describió sus síntomas a ChatGPT eligiendo, con criterio profesional, qué importaba: la semana de latencia, el malestar que iba y venía, cómo eran las deposiciones. El chatbot dio con el parásito y un examen lo confirmó. Repetida la consulta como la escribiría cualquier paciente, el parásito desapareció. Si el resultado depende de cuánta medicina sepa quien pregunta, la herramienta no achica la brecha de acceso: la agranda.

León XIV dedicó una encíclica y tituló un apartado con una fórmula difícil de superar: una ayuda valiosa que requiere atención. Su advertencia de fondo: dejar a un algoritmo decidir quién merece un recurso o atención, sin que nadie sea responsable de la decisión, viste el descarte de los más débiles con una neutralidad ante la cual nadie puede protestar. La respuesta habitual es el rol del equipo de salud y el uso de su juicio clínico. Invocarlo no es una defensa corporativa, pero no basta con eso.

  • En un ensayo aleatorizado, los médicos que usaron GPT-4 no diagnosticaron mejor que quienes no lo usaron, y el modelo, por sí solo, les superó a ambos. Y lo que debía ser una herramienta útil a veces parece no ayudar a mantener el músculo en buen estado: la detección de pólipos precancerosos por endoscopistas expertos cayó en 6 puntos tras acostumbrarse al algoritmo.

Hace falta algo menos entretenido que un llamado a la prudencia: saber qué mide de verdad el algoritmo, auditarlo tras instalarlo y que cada decisión automatizada lleve un nombre propio. Nada de eso se anuncia en un lanzamiento de producto vía streaming.

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NOTICIAS: LA SEMANA EN CIENCIA

En más de 21 mil mujeres, el uso de estrógenos se asoció con menos signos de Alzheimer y menos diagnósticos de demencia. Crédito: Foto de Alina  Rossoshanska.

Por Francisca Munita
Periodista

Esta semana, la ciencia vuelve a sorprendernos con hallazgos que miran hacia los confines del universo, nuestro pasado evolutivo y algunas de las grandes preguntas sobre la salud humana. Seis noticias que vale la pena tener en el radar.

  •  Una “estrella de agujero negro” desconcierta a los astrónomos

Apenas 660 millones de años después del Big Bang, ya existía un objeto que no encaja en las categorías conocidas. Observado con el telescopio James Webb, MoM-BH*-1 sería un agujero negro de entre 100 mil y 10 millones de masas solares, envuelto en un enorme capullo de hidrógeno que le da apariencia de estrella. El hallazgo podría explicar los misteriosos puntos rojos detectados en el universo temprano.
Dato curioso: su envoltura gaseosa tendría un diámetro comparable al de nuestro Sistema Solar.
Publicado el 12 de agosto de 2026.  Conoce MÁS.

  •  CRISPR abre una nueva vía contra los tumores sólidos

Las terapias CAR-T han revolucionado algunos cánceres de la sangre, pero los tumores sólidos siguen resistiéndose. Ahora, científicos desarrollaron un método con CRISPR que permite probar miles de modificaciones genéticas en células T dentro de organismos vivos. Entre casi 20 mil genes, identificaron dos cuya desactivación ayudó a estas células a penetrar los tumores y mantener su capacidad de combatirlos, con resultados prometedores en ratones.
Dato curioso: con la nueva técnica lograron recuperar millones de células T desde cada tumor para estudiarlas.
Publicado el 12 de agosto de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Un fósil reescribe la historia de los primeros nacimientos

Un pariente de los mamíferos que vivió hace 236 millones de años podría haber dado a luz crías vivas, lo que situaría el origen de esta forma de reproducción entre 90 y 95 millones de años antes de lo que se pensaba. Al estudiar los huesos fosilizados del Chiniquodon theotonicus, hallado en Argentina, científicos identificaron una “línea neonatal”, una marca ósea asociada al momento del nacimiento. El hallazgo cuestiona la idea de que estos antiguos antepasados de los mamíferos ponían huevos.
Dato curioso: la viviparidad, es decir, tener crías que nacen vivas en vez de poner huevos, no tiene un único origen: se estima que más de 150 grupos distintos de vertebrados desarrollaron esta forma de reproducción a lo largo de la evolución.
Publicado el 13 de agosto de 2026.  Conoce MÁS.

  •  El estrógeno se vincula con menos señales de alzheimer

Un estudio con más de 21 mil mujeres encontró una asociación entre el uso de terapia hormonal solo con estrógeno y una menor presencia de señales relacionadas con el alzheimer. Entre quienes recibieron el tratamiento, disminuyeron tanto la probabilidad de diagnóstico de demencia como los signos cerebrales detectados en autopsias. Los investigadores advierten que los resultados muestran una asociación y no prueban que esta terapia prevenga la enfermedad.
Dato curioso: en las autopsias se buscaron placas de beta-amiloide, ovillos de tau y otras lesiones características del alzheimer.
Publicado el 14 de agosto de 2026.  Conoce MÁS.

ÓRBITAS PARALELAS

 Tres agujeros negros gigantes aparecen juntos en el universo temprano
El telescopio James Webb detectó una galaxia de hace unos 12 mil 500 millones de años que alberga tres agujeros negros supermasivos, algo nunca observado tan temprano en la historia del universo. Dos están separados por apenas 620 años luz y podrían terminar fusionándose. El hallazgo ofrece nuevas pistas sobre cómo estos gigantes lograron crecer tan rápido poco después del Big Bang.
Más información.

 Rocas de 3.500 millones de años guardan posibles huellas de vida primitiva
Unas antiguas rocas de la India contienen materia orgánica que habría sido producida por seres vivos hace unos 3.500 millones de años. Los investigadores lograron fechar directamente el material y encontraron señales químicas compatibles con un origen biológico. De confirmarse, sería una de las evidencias más antiguas conocidas de vida en la Tierra, surgida menos de mil millones de años después de la formación del planeta.
Más información.

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LA IMAGEN DE LA SEMANA

Charla TED The Catastrophic Risk of IA. Crédito: YouTube.

Por Camilo Sánchez
Geólogo

DECISIONES

Primera ley: un robot no puede dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

Segunda ley: un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto cuando estas entren en conflicto con la primera ley.

Tercera ley: un robot debe proteger su propia existencia, siempre que esa protección no contradiga la primera o la segunda ley.

Las tres leyes de la robótica de Isaac Asimov, recopiladas en Yo, Robot (1950), parecen estar nuevamente presentes, pero ahora en nuestras vidas. Su adaptación al cine (2004) llevó el problema un paso más allá con Sonny, un robot que declara tener emociones y sueños. No porque la ficción describa la inteligencia artificial, sino porque plantea un cuestionamiento actual sobre ¿qué ocurre cuando una máquina deja de limitarse a ejecutar instrucciones y comienza a tomar decisiones?

  • La UNESCO define la inteligencia artificial como la capacidad de las máquinas para realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como aprender, razonar, resolver problemas o interactuar mediante el lenguaje. Hoy estas tecnologías están presentes en modelos como ChatGPT, Gemini, Claude, Llama o DeepSeek, pero también en vehículos autónomos, análisis de datos, apoyo al diagnóstico médico, servicios financieros y múltiples sistemas de toma de decisiones.

Su potencial se basa en que procesan grandes volúmenes de información y pueden apoyar la toma de decisiones complejas. Incluso ponen en discusión algunas limitaciones clásicas del comportamiento humano descritas por teorías como la racionalidad limitada de Herbert Simon (1955) o la teoría prospectiva de Kahneman y Tversky (1979), que muestran que nuestras decisiones no siempre siguen modelos perfectamente racionales.

  • Investigadores y autoridades han advertido sobre los riesgos de usos indiscriminados o no supervisados de estas tecnologías. En particular, el desarrollo de vínculos emocionales con chatbots ha demostrado que una interacción intensiva con estos sistemas puede asociarse con mayor dependencia emocional y menor socialización.

La Imagen de la Semana en Universo Paralelo representa la conceptualización del crecimiento de la IA, según el Dr. Yoshua Bengio, académico de la Universidad de Montreal, considerado uno de los padrinos de la IA. La imagen muestra dos dimensiones. Por una parte está la inteligencia o capacidad para comprender el mundo, reconocer patrones, utilizar lenguaje, razonar y construir representaciones cada vez más complejas de la realidad. Por otra está la capacidad de establecer o perseguir objetivos, planificar y actuar sobre ese mundo (la agencia).

  • Durante años, los sistemas de IA tuvieron capacidades restringidas y realizaban tareas específicas. Pero ahora, algunos modelos pueden combinar lenguaje, razonamiento, planificación y ejecución de tareas cada vez más complejas. Para el Dr. Bengio, el peligro no reside simplemente en construir máquinas más inteligentes, sino en combinar una inteligencia creciente con autonomía, capacidad de acción y objetivos propios. Esa combinación podría aumentar el riesgo de comportamientos inesperados y sin control humano.

Esta preocupación ya está llegando a las políticas públicas. La Unión Europea regula los sistemas de IA según distintos niveles de riesgo. En Chile (agosto 2026), la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó recientemente un protocolo interno que obligará a transparentar cuánto uso de inteligencia artificial existe en documentos parlamentarios.

La Imagen de la Semana nos muestra que, en los seres humanos, ampliar capacidades y perseguir objetivos forma parte de nuestra autonomía y desarrollo, pero para una IA combinar ambas dimensiones podría significar ceder parte de nuestra propia capacidad de decidir. Poniendo a prueba en el mundo real, las reglas que Asimov imaginó.

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BREVES PARALELAS

Crédito: Imagen generada por IA.

Por Francisca Munita
Periodista

De la rebelión de las masas ¿a la de las máquinas?

Si viviste en los 80 o 90, probablemente viste Terminator: máquinas inteligentes que se rebelan contra sus creadores y terminan librando una guerra contra la humanidad. Era cine. Pero algunas escenas que entonces parecían imposibles hoy tienen inquietantes ecos en experimentos reales con IA.

  • Investigadores de Palisade Research observaron que algunos modelos se pusieron rebeldes: enfrentados a la orden de apagarse, modificaron el mecanismo que debía desconectarlos, para continuar funcionando. Anthropic fue todavía más lejos: en simulaciones empresariales, modelos que sabían que serían reemplazados llegaron a chantajear a un ejecutivo utilizando información comprometedora para intentar evitarlo. Ni un político se atrevió a tanto .

Por su parte, OpenAI y Apollo Research han observado modelos que ocultan acciones o persiguen objetivos de manera encubierta. Unos verdaderos agentes 007.

Pero la rebelión de las máquinas sigue perteneciendo a las pantallas, al menos por ahora. Estos experimentos no demuestran conciencia, miedo a morir ni deseos de rebelión. Aun así, es inevitable sentir un escalofrío. Además de Terminator, ¿Qué película se te vino a la mente?


Siento, luego existo

En lo personal, siempre me ha inquietado pensar si llegará un momento en que las máquinas dejen de actuar únicamente a partir de aquello para lo que fueron programadas. No me refiero a escribir un poema porque alguien se lo pidió, sino a decidir escribirlo porque se enamoraron. Rebelarse porque sienten rabia. Inventar un lenguaje porque necesitan comunicarse.

Pero para eso quizás haya que llegar primero a algo mucho más básico: sentir. En nosotros, el frío, el hambre, el dolor o el placer están profundamente ligados a nuestras emociones, motivaciones y decisiones.

Por ahora, las máquinas pueden crear cuando se lo pedimos. El verdadero salto llegará si alguna vez encuentran, por sí mismas, un motivo para hacerlo. No sé si estaré viva para verlo. De lo que estoy segura es de que, de haber pasado hoy, ya se me habrían rebelado varias.

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RECOMENDACIÓN: LAS SERIES QUE NOS AVISARON DEL FUTURO

Crédito: Filmaffinity.

Por Francisco Crespo
Antropólogo social

Si hablamos de inteligencia artificial uno no puede dejar de recomendar Ex-Machina, la película de Alex Garland que explora qué ocurre cuando las máquinas pasan volando el “Test de Turing” y que predijo muchos de los sucesos que nuestros Tecno Señores Feudales han desatado sobre nuestras sociedades.

Pero, por una parte, ya hemos recomendado ese filme antes, por la otra, creo que es una película más bien conocida; así que este número quiero recomendar una obra desconocida de este mismo autor: DEVS, disponible en Disney+

  • DEVS es una miniserie de 8 episodios estrenada el año 2020, escrita y dirigida por Garland que nos sitúa en un Silicon Valley actual, en una empresa de desarrollo de software de la era dorada de los developers (de ahí su nombre), esos ingenieros en computación que se tiraban en toboganes hacían yoga y dormían siestas en cabinas insonorizadas mientras disfrutaban comida de autor.

Su protagonista, Lily Chan es una ingeniería de software en AMAYA, una empresa de computación cuántica dirigida por el enigmático Forest, genio, multimillonario y visionario de la tecnología que moldeará el futuro. Al interior de esta empresa existe una división secreta: DEVS; encargada de los proyectos de más alta gama. Nadie sabe qué hacen en DEVS; nadie sabe quién trabaja en DEVS, pero todos quieren esta posición, supervisada directamente por Forest.

  • La trama estalla cuando el novio de Lily, Sergei, es invitado personalmente a formar parte de este proyecto y al tomarse un momento para revisar el código, termina suicidándose en plena plaza central de la empresa: ¿Qué es DEVS? ¿Por qué Sergei decidió quitarse la vida? ¿Qué está detrás de AMAYA y su líder Forest?
  • DEVS es una serie de combina misterio, tecnología y la discusión por un futuro donde la libertad parece ser simplemente ruido en un sistema perfecto, programado no para responder a las necesidades del usuario, sino más bien para moledar a los usuarios a las necesidades del sistema.

Alex Garland siempre ha sido un visionario de la tecnología, junto con otros gigantes como Mike Judge, John Altschuler y Dave Kirinsky hace casi una década nos llevan mostrando lo que recién para nosotros hoy es evidente. Que estamos volando cerca del sol, pero nuestras alas no están hechas de cera, están hechas de data centers, rondas de financiamiento y de la única promesa que parece valer millones: la promesa de deshacerse de los seres humanos de manera permanente.


Y esto es todo en esta edición de Universo Paralelo. Ya sabes, si tienes comentarios, recomendaciones, fotos, temas que aportar, puedes escribirme a universoparalelo@elmostrador.cl. Gracias por ser parte de este Universo Paralelo.

  • Mis agradecimientos al equipo editorial que me apoya en este proyecto: Fabiola ArévaloFrancisco Crespo, Francisca Munita, Ignacio Retamal, Camilo Sánchez y Sofía Vargas, y a todo el equipo de El Mostrador.

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