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Validan herramienta para evaluar calidad de registros clínicos digitales de pacientes chilenos Salud

Validan herramienta para evaluar calidad de registros clínicos digitales de pacientes chilenos

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Desarrollado por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud, el protocolo mide aspectos de usabilidad y seguridad de las plataformas destinadas a almacenar, con distintos fines, el historial clínico de los usuarios. Se proyecta que registros electrónicos agilizarán la atención, apoyarán a los profesionales del sector y harán más segura la atención, por lo que su incorporación al sistema contribuirá a fortalecer una gestión preventiva y evitar muertes.


Recientes informes proyectan un incremento en la cantidad de muertes en Chile durante esta década como consecuencia de un retraso en diagnósticos de enfermedades como el cáncer, las listas de espera y la presión sobre la atención primaria.

Los reportes sugieren que incorporar herramientas tecnológicas de apoyo para la gestión podría ser un factor diferencial. La transición, en este contexto, desde los registros en papel a los registros clínicos electrónicos podría ser un factor fundamental.

Así lo exponen desde el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), entidad integrada por cinco universidades chilenas y apoyada por la Agencia Nacional de investigación y Desarrollo (ANID), y cuyo objetivo es incentivar la transformación digital de la salud chilena.

Impulsado por las universidades Católica, de Chile, de Valparaíso, de Talca y de Concepción, el centro convoca a los mayores especialistas en salud digital provenientes de estas instituciones. Una de sus misiones principales es contribuir a que se establezcan condiciones de base para la transformación tecnológica del sector, pues Chile carece aún de algunas de éstas.

Como parte de las iniciativas que apuntan a analizar el desempeño de las soluciones disponibles en el mercado local, CENS y empresas del sector validaron una herramienta para evaluar los registros clínicos electrónicos en dos de sus principales dimensiones: la usabilidad, esto es, la facilidad de uso por parte de los usuarios; y su seguridad, considerando aspectos como la gestión de los datos y la protección de la privacidad de los usuarios.

Eric Rojas, académico de la Pontificia Universidad Católica y quien lidera el área de calidad, explicó que los registros clínicos son tecnologías de almacenamiento que reemplazarán las historias clínicas utilizadas en papel, y que ayudarán a acceder a datos de manera más fluida y contar con evidencia de mejor calidad en múltiples partes del proceso de atención.

“El presello nos ha permitido identificar cuál es la disponibilidad de las empresas de evaluar estos aspectos, por un lado; y por otro, afinar nuestro proceso de revisión y que se convierta en un servicio, cuyo propósito sea elevar el estándar de los productos que están en el mercado y con ellos dar certezas a los centros médicos que las plataformas que utilizan son robustas y seguras. Así como que el paciente y los profesionales de la salud pueden confiar en ellas”, explica.

Uso de tecnología

Un reciente informe sobre eficiencia en la gestión de la salud primaria (APS), elaborado por la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad, sugirió que la incorporación de tecnologías de información y comunicación en salud es una “pieza clave” para que el sistema sanitario aborde los actuales y futuros desafíos del sector.

El reporte recuerda que la OCDE considera la adopción tecnológica como una pieza clave de un sistema de APS eficiente. Y, de hecho, las nuevas herramientas digitales podrían evitar una de cada tres hospitalizaciones que derivan en la muerte de pacientes, mejorando además la cobertura a nivel preventivo.

En Chile, la cobertura de atención de patologías crónicas es cercana al 50% promedio y desciende casi a un 40% si se trata de hombres jóvenes. Las naciones OCDE alcanzan un 65%. “Los registros clínicos están en la base de la transformación digital de la salud y constituyen una piedra angular para procesos de mejora del acceso y la calidad de las atenciones. En resumen, salvar vidas”, dijo May Chomali, directora ejecutiva de CENS.

Se estima que los registros clínicos electrónicos en salud serán un componente esencial de la transformación del sector. Plataformas de este tipo almacenan en formato digital miles de datos de los usuarios: estos se acumulan con el paso del tiempo y dan cuenta de todo un historial médico, lo que constituye evidencia de calidad para una mejor toma de decisiones por parte de los equipos clínicos.

En su fase inicial, el proceso de evaluación contempló una revisión cualitativa y cuantitativa de las características de calidad de las herramientas, en dos ejes: su usabilidad y la seguridad. El protocolo de análisis se basa en dos normas internacionales y se aplicó a tres firmas del mercado local que voluntariamente se sumaron a la iniciativa, denominada “Programa de Pre-sello de Calidad Registro Clínico Electrónico: Usabilidad y Seguridad”.

Seguridad y usabilidad

La evaluación arrojó como algunos de sus resultados que, entre 37 ítems de usabilidad, las empresas participantes obtuvieron un 96% de cumplimiento. Algunos de los aspectos positivos fueron contar con una navegación adecuada, buena comprensión de símbolos y que usuarios con poco conocimiento podían utilizar la mayoría de las funcionalidades. Los indicadores de cumplimiento también fueron favorables en gestión de seguridad y confidencialidad, con alrededor del 90% de cumplimiento.

“Se considera como un registro clínico electrónico, toda plataforma de almacenamiento de datos que generan información clínica que pueda apoyar la atención del paciente, y donde incluso se pueden incorporar la conexión a dispositivos externos para recopilar variables de presión, temperatura u otros parámetros más específicos”, explicó Priscilla Vergara, especialista del área de calidad de CENS y quien fue parte del equipo evaluador.

La usabilidad es el grado en que un producto o sistema puede ser utilizado por usuarios específicos para lograr objetivos específicos con eficacia, eficiencia y satisfacción en un contexto de uso específico. En esta dimensión, detallaron desde el equipo evaluador, se revisaron siete parámetros o buenas prácticas incluidas en las soluciones, como la gestión de errores de identificación, de precisión y de integridad de los datos.

Por otro lado, el eje de seguridad considera cómo el sistema protege la información de los usuarios, para que otras plataformas tengan el acceso a datos de acuerdo con sus tipos y niveles de autorización. El protocolo considera la revisión de aspectos de confidencialidad –identificación, autorización y autenticación– y gestión de la seguridad –contraseña, respaldo de datos y gestión de riesgos, entre otros.

Eric Rojas subrayó que “uno de los aspectos más importantes es quién va a tener acceso a esa información clínica, que incluye datos sensibles, pues la vulneración de esos datos podría menoscabar la privacidad de una persona e incluso generar la divulgación de la misma sin el consentimiento del paciente. Lo importante es evaluar esos aspectos para garantizar que la información que se está entregando y almacenando, se resguarde de manera confiable, en una adecuada infraestructura tecnológica”.

Tecnología para salvar vidas

En 2021, un estudio elaborado por la Universidad de Harvard, acerca del impacto del covid-19 sobre los sistemas sanitarios, proyectó un exceso de al menos 3 mil 500 fallecimientos en cinco tipos de cánceres en Chile, entre 2022 y 2030. La cifra se alcanzará principalmente como consecuencia del retraso en la conformación de diagnósticos y el acceso oportuno a tratamientos, estimó el equipo encabezado por el Dr. Rifat Atun, investigador principal del reporte y quien es parte de la mesa directiva del Movimiento 2030.

El Movimiento 2030 es una alianza regional conformada durante este año y que en Chile es liderada por el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud. Tras conocer los resultados de la investigación del Dr. Atun, los integrantes de la red firmaron un Manifiesto para promover la interoperabilidad de la salud, destinado a dar cuenta a las autoridades del próximo gobierno acerca de la importancia de contar con un sistema sanitario con mejor acceso y calidad en datos que permita hacer frente al desafío.

Aunque el presello, de momento, no cuenta con un respaldo oficial por parte de entidades regulatorias, desde el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud esperan que, una vez que logren validar el protocolo de evaluación con las primeras empresas que serán parte de la revisión, esto derive en un instrumento de tipo regulatorio. “A futuro esperamos que sea exigible, porque necesitamos avanzar hacia mecanismos para asegurar la confiabilidad de estas plataformas”, concluyó Eric Rojas.

Previamente, y como consecuencia del incremento de las atenciones remotas a partir de 2020, CENS desarrolló un sello de calidad para plataformas de telemedicina, que fue adoptado por Fonasa como el estándar local en la materia, supeditando las prestaciones financiadas por el seguro público al uso de plataformas que aprobaran sus cinco dimensiones.

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