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Día Mundial de las Abejas: ciencia nuclear busca proteger la miel chilena Alimentos Crédito: El Mostrador.

Día Mundial de las Abejas: ciencia nuclear busca proteger la miel chilena

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La Comisión Chilena de Energía Nuclear estudia el uso de huellas isotópicas para detectar adulteraciones en la miel, fortalecer la inocuidad alimentaria y resguardar el valor de la flora nativa endémica del país.


En el marco del Día Mundial de las Abejas, que se conmemora cada 20 de mayo, la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) destacó el rol que pueden cumplir las técnicas nucleares e isotópicas en la protección de la miel chilena frente al fraude alimentario.

La iniciativa apunta a verificar la autenticidad del producto, identificar posibles adulteraciones y poner en valor su origen botánico, especialmente cuando proviene de especies nativas y endémicas como ulmo, quillay, tevo, chañar o corcolén.

Ciencia nuclear contra el fraude alimentario

El fraude alimentario se define como el engaño intencional sobre la calidad o composición de un producto con fines económicos. En el caso de la miel, una de las principales preocupaciones es la posible adulteración mediante jarabes u otros azúcares añadidos que no provienen del néctar recolectado por las abejas.

Según la CCHEN, este fenómeno no solo afecta a los consumidores, sino también a la inocuidad alimentaria y al trabajo de los más de 11.500 apicultores que operan en Chile. De ellos, el 96% corresponde a pequeños productores.

En ese contexto, investigadores chilenos estudian el uso de técnicas nucleares e isotópicas para asegurar que la miel sea auténtica y tenga un origen legítimo.

Qué son las huellas isotópicas de la miel

Uno de los estudios es liderado por el doctor Enrique Mejías Barrios, investigador del Centro de Tecnologías Nucleares en Ecosistemas Vulnerables de la CCHEN.

El trabajo utiliza herramientas como la Espectrometría de Masas de Relaciones Isotópicas (EA-IRMS), una técnica que permite analizar los átomos de carbono presentes en la miel.

A través de este método es posible diferenciar si los azúcares del producto provienen efectivamente del néctar recolectado por las abejas o si fueron incorporados artificialmente mediante jarabes derivados de maíz o caña de azúcar.

“La miel es un producto de alto interés debido a sus múltiples atributos bioquímicos. Es una sustancia elaborada por las abejas cuya composición es compleja. En ese sentido, la miel es un producto susceptible de ser intervenido o adulterado con jarabes que a simple vista el consumidor es incapaz de distinguir a través del sabor, color o textura”, señala el doctor Mejías.

El investigador agrega que “a través de las técnicas nucleares, la CCHEN puede aportar entregando soluciones mediante la elaboración de un sistema de verificación de autenticidad único. No buscamos detectar el fraude, sino más bien destacar el inmenso valor agregado que un producto tan noble como la miel chilena posee gracias a su procedencia botánica nativo-endémica como es el caso del Ulmo, Quillay, Tevo, Chañar o Corcolén, entre otras, demostrando al mundo que su origen floral es irrepetible y auténtico”.

Crédito: El Mostrador.

El valor de la miel chilena y su origen botánico

La autenticidad de la miel no solo está relacionada con su composición, sino también con el territorio del que proviene.

En Chile, la diversidad de flora nativa permite la producción de mieles con características particulares, asociadas a especies vegetales que forman parte de ecosistemas locales.

Por eso, desde la CCHEN plantean que las técnicas isotópicas pueden funcionar como una herramienta para certificar el origen y reforzar la trazabilidad de la miel nacional.

Este tipo de análisis permitiría entregar mayor respaldo científico al producto chileno, especialmente en un mercado donde la diferenciación por origen, composición y autenticidad adquiere creciente relevancia.

Un problema que afecta a distintos alimentos

La CCHEN advierte que el fraude alimentario es un fenómeno global y no se limita a la miel.

También afecta a productos como vino, aceites de oliva, lácteos, jugos de frutas y productos del mar. Por ello, la institución subraya la importancia de fortalecer la educación del consumidor como una estrategia clave para prevenir este tipo de prácticas.

Desde esa mirada, el trabajo científico no solo busca proteger sectores productivos, sino también preservar la salud de las personas y evitar que las falsificaciones afecten la sostenibilidad de industrias completas.

Colaboración internacional y trazabilidad

La Comisión Chilena de Energía Nuclear desarrolla este trabajo en colaboración con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en el marco del Marco Programático Nacional 2026-2032.

Este instrumento sitúa la trazabilidad y la lucha contra el fraude alimentario como ejes relevantes para el desarrollo de soluciones científicas aplicadas a sectores productivos.

“El tiempo es miel (time is honey)”, enfatiza Mejías, parafraseando la urgencia de implementar estos controles. “La protección de la miel chilena es, en última instancia, la protección de las abejas y de la flora nativa que depende de ellas para la polinización”, finaliza.

Día Mundial de las Abejas: una fecha para mirar más allá de la producción

El Día Mundial de las Abejas busca visibilizar la importancia de estos polinizadores para la biodiversidad, la agricultura y la seguridad alimentaria.

En ese marco, la investigación impulsada por la CCHEN conecta la protección de la miel con un desafío más amplio: resguardar a las abejas, fortalecer la confianza del consumidor y reconocer el valor ambiental de la flora nativa chilena.

La Comisión Chilena de Energía Nuclear es un organismo estatal dependiente del Ministerio de Energía, encargado de promover y regular las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear y las tecnologías radiológicas en áreas como salud, agricultura, industria y medio ambiente.

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