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Aftas que vuelven una y otra vez: estrés, alimentación y otros factores que podrían explicarlas
Estrés, falta de sueño, cambios hormonales, traumatismos menores y algunas deficiencias nutricionales pueden estar relacionados con la aparición de aftas. Un académico explica qué factores pueden favorecerlas y cuándo una lesión requiere evaluación.
Pequeñas, dolorosas y capaces de dificultar incluso comer o hablar, las aftas son lesiones frecuentes en la boca. Aunque suelen desaparecer por sí solas, cuando aparecen reiteradamente pueden existir distintos factores asociados que conviene identificar.
¿Qué son las aftas y cómo diferenciarlas de otras lesiones?
Las aftas son úlceras redondeadas u ovaladas, generalmente con un fondo blanco-amarillento y un borde rojo. Según explica Patricio Rubio, académico de la Facultad de Odontología de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, suelen aparecer en la mucosa “móvil” de la boca, como la cara interna de los labios y mejillas, el piso de la boca, el borde de la lengua y la garganta.
El especialista señala que existen algunas características que permiten diferenciarlas de otras lesiones. Las aftas no forman ampollas antes de aparecer, no suelen ubicarse en la encía ni en el paladar duro y generalmente desaparecen sin dejar cicatriz, salvo aquellas de mayor tamaño.
El herpes labial, en cambio, comienza con ampollas agrupadas y suele localizarse en el labio externo o el paladar duro. Una úlcera traumática tiene, además, una causa identificable, como una mordida o una prótesis mal ajustada.

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Estrés, hormonas y predisposición genética
Rubio explica que las aftas no tienen una única causa. Se entienden como una respuesta inmunitaria local que aparece en personas con predisposición genética.
Entre los desencadenantes reconocidos se encuentran los traumatismos menores, el estrés, las deficiencias nutricionales, los cambios hormonales y determinados alimentos. A diferencia de otras lesiones de la boca, las aftas no son contagiosas ni corresponden a una infección.
Se estima que entre un 20% y 25% de la población presenta aftas recurrentes. Además, quienes tienen antecedentes familiares presentan un mayor riesgo. Su aparición suele comenzar durante la adolescencia o juventud y tiende a disminuir con la edad.
El estrés y la falta de sueño aparecen entre las asociaciones más consistentes. De acuerdo con el académico, ambos factores podrían relacionarse con episodios más frecuentes e intensos debido a su efecto sobre el sistema inmunitario.
En algunas mujeres también pueden presentarse brotes relacionados con el ciclo menstrual, aunque Rubio precisa que la evidencia sobre esta asociación es menos sólida.
Las deficiencias nutricionales también pueden influir
Otro factor que puede estar relacionado con las aftas recurrentes son determinadas deficiencias de vitaminas y minerales.
Entre las más estudiadas se encuentran el hierro y una ferritina baja, vitamina B12, ácido fólico, vitamina D y zinc. En personas que presentan un déficit comprobado, la suplementación puede reducir la frecuencia de los brotes.
Por ello, el especialista plantea que puede ser útil realizar un examen de sangre y descartar enfermedad celíaca u otras condiciones digestivas cuando corresponda.
Los alimentos también pueden actuar como desencadenantes en algunas personas. Entre los mencionados por el académico están las nueces, chocolate, tomate, fresas, quesos, café y alimentos muy ácidos.
No obstante, una vez que la lesión ya apareció, algunos productos pueden aumentar particularmente el dolor. Entre ellos están los alimentos cítricos, picantes, muy salados o muy calientes.
¿Por qué las aftas pueden doler tanto?
Una afta común suele durar entre 7 y 14 días. El dolor se produce porque la úlcera deja expuestas las terminaciones nerviosas de la mucosa y cualquier roce puede estimularlas.
Para aliviar las molestias, Rubio menciona el posible uso de geles en base a ácido hialurónico. También recomienda evitar alimentos ácidos, picantes o duros, utilizar un cepillo de cerdas suaves y cuidar el sueño y el estrés.
El académico enfatiza además la importancia de evitar los remedios caseros.
La pasta dental también podría ser un factor
Otro elemento que algunas personas pueden considerar es la composición de la pasta dental. De acuerdo con Rubio, uno de los ingredientes más señalados es el lauril sulfato de sodio (LSS).
“Varios estudios muestran menos episodios y menos dolor al cambiar a pastas sin LSS. Es una medida sencilla y de bajo costo que vale la pena probar durante dos o tres meses”, señala el especialista.
La recomendación se plantea especialmente en personas que presentan aftas recurrentes y buscan identificar posibles factores asociados a sus episodios.
¿Cuándo las aftas requieren atención?
Aunque una afta habitual puede desaparecer espontáneamente, existen situaciones en las que el académico recomienda consultar.
La evaluación profesional es especialmente importante cuando la lesión dura más de tres semanas, es muy grande o dolorosa, los brotes aparecen con mucha frecuencia o se vuelven progresivamente peores.
También se debe consultar si aparecen úlceras en otras zonas del cuerpo, como genitales, ojos o piel, o si las lesiones se acompañan de síntomas como fiebre, pérdida de peso o diarrea crónica.
Así, más que atribuir las aftas recurrentes a una sola causa, el análisis de factores como el estrés, el descanso, la alimentación y eventuales deficiencias nutricionales puede ayudar a comprender por qué aparecen y cuándo es necesario buscar una evaluación especializada.