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Edulcorantes: seguridad y decisiones informadas para una alimentación más saludable Opinión Crédito: El Mostrador.

Edulcorantes: seguridad y decisiones informadas para una alimentación más saludable

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Laura Miranda
Por : Laura Miranda Directora para LATAM de la Asociación Internacional de Edulcorantes.
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En medio del debate sobre alimentación saludable, las enfermedades no transmisibles y las regulaciones en Chile, hay una discusión que merece abordarse con rigor y evidencia: ¿qué nos dice la ciencia hoy sobre la seguridad y los beneficios de los edulcorantes bajos o sin calorías?

Estos ingredientes forman parte de los alimentos y bebidas que consumimos a diario. Su función principal es aportar sabor dulce con pocas o ninguna caloría, lo que permite a la industria reformular sus recetas para reducir el azúcar sin que los productos pierdan el sabor que los consumidores disfrutan. Sin embargo, su presencia en la dieta sigue generando dudas que con frecuencia surgen de lecturas parciales o sesgadas de la ciencia.

La evidencia científica permite hacer una primera precisión fundamental: la seguridad de un ingrediente es el primer requisito para su uso. Organismos internacionales como el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la FDA de Estados Unidos han evaluado rigurosamente los edulcorantes autorizados, confirmando de manera consistente su seguridad y estableciendo Ingestas Diarias Admisibles (IDA) con amplios márgenes de protección. De hecho, los niveles de consumo reales en la población se ubican muy por debajo de esos límites seguros.

¿Y qué ocurre con el control del peso y la diabetes? La evidencia científica de mayor rigor —los ensayos clínicos controlados— respaldada por estudios observacionales con un buen diseño metodológico, demuestra que sustituir el azúcar por edulcorantes bajos o sin calorías dentro de un patrón de alimentación contribuye a reducciones modestas de peso, ayudando a las personas a sostener esos cambios a largo plazo.

A esto se suma un beneficio clave para la salud metabólica: los edulcorantes no elevan los niveles de glucosa en sangre ni impactan la secreción de insulina, por lo que organizaciones como la Asociación Americana de Diabetes y Diabetes en Reino Unido los recomiendan como una herramienta útil para que las personas con diabetes amplíen sus opciones sin comprometer su control glucémico. Asimismo, la evidencia descarta que su consumo incremente el gusto por lo dulce.

En 2023, la OMS desaconsejó el uso de edulcorantes para el control de peso; sin embargo, esta recomendación fue condicional y se basó en evidencia de certeza baja a muy baja. No se trató de una evaluación de seguridad: la propia OMS reconoció explícitamente que los edulcorantes autorizados siguen siendo seguros dentro de los límites de ingesta establecidos, y la recomendación tampoco aplica a las personas con diabetes. Es importante destacar que la recomendación se basó en gran medida en estudios observacionales —los cuales no pueden demostrar una causa efecto—, pasando por alto las pruebas más sólidas provenientes de los ensayos clínicos controlados que muestran que sustituir azúcar por edulcorantes puede contribuir a un control de peso moderado y sostenido.

Reemplazar bebidas y alimentos azucarados por alternativas con edulcorantes bajos o sin calorías es una estrategia práctica y efectiva dentro de un estilo de vida saludable. No son una solución por sí solos, pero sí constituyen una herramienta valiosa e inofensiva para
reducir el exceso de azúcares libres. Chile tiene una oportunidad valiosa para abordar el debate público sobre las enfermedades no transmisibles con la ciencia por delante. Al diseñar políticas públicas sobre alimentación y nutrición es indispensable evaluar los niveles de evidencia científica y reconocer las herramientas que realmente ayudan a la población a adoptar hábitos saludables sostenibles. Construir una cultura alimentaria informada exige dejar de lado los temores infundados y tomar decisiones basadas en la evidencia.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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