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Review de Yoshi and the Mysterious Book Digital

Review de Yoshi and the Mysterious Book

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Tincho Calderón
Por : Tincho Calderón Periodista especializado en tecnología, gadgets y videojuegos.
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Nintendo entrega el juego de Yoshi más inusual en décadas: menos plataformeo, más exploración pausada. Es una experiencia diseñada para niños pequeños que valora la curiosidad sobre los desafíos. No pretende ser Mario ni Kirby. Y está bien que no lo sea.


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Yoshi and the Mysterious Book es un juego extraño. No en el sentido peyorativo, sino en el literal: se desvía deliberadamente de lo que esperas de los plataformeros de Nintendo. No busca emular Yoshi’s Island (1995), el clásico de Super Nintendo que definió la franquicia. Tampoco intenta competir con Mario Wonder ni Kirby and the Forgotten Land.

En su lugar, entrega una experiencia pausada, casi contemplativa, donde la exploración y experimentación reemplazan precisión y velocidad. Es un juego hecho para niños pequeños. Y necesitamos más juegos así.

Libro viviente, criaturas extrañas

La premisa es encantadora en su simpleza. Un libro parlante llamado Mr. E (pronunciado “mystery”, el juego de palabras funciona en inglés) cae del cielo en la isla de Yoshi. El libro contiene una enciclopedia viviente sobre criaturas peculiares. Yoshi decide saltar adentro para ayudar a catalogarlas.

Cada nivel es una página del libro. Cada página presenta una criatura diferente con habilidades únicas. Dientes de león que flotan, ranas que escupen burbujas donde puedes montarte y flotar, flores sonrientes que llevas en tu espalda y dan vida a objetos inanimados.

La mecánica central es encontrar criaturas, interactuar con ellas, usar sus habilidades para resolver puzzles simples y avanzar. No las derrotas. No hay jefes tradicionales. No hay enemigos en el sentido convencional. Solo observas, experimentas, descubres qué hace cada cosa.

Es una estructura radicalmente diferente a los juegos de Yoshi anteriores. Yoshi’s Crafted World (2019) era un plataformero tradicional con estética de cartón y lana. Yoshi’s Woolly World (2015) similar pero con textiles. Ambos mantenían el ADN de Yoshi’s Island: saltar con precisión, comer enemigos, lanzar huevos, encontrar coleccionables escondidos.

The Mysterious Book abandona esa fórmula casi completamente.

Estética stop motion

Lo primero que notas: el arte es precioso.

Good-Feel (desarrollador de Woolly World y Crafted World) adoptó estética stop-motion para este juego. Todo animado a 12 fotogramas por segundo deliberadamente, imitando películas como Coraline o Nightmare Before Christmas. El efecto es hipnótico y, en lo personal, me fascina.

Los personajes tienen textura táctil. Yoshi parece hecho de fieltro y arcilla. Las criaturas tienen materialidad física palpable. Los escenarios combinan páginas de libro antiguo con elementos tridimensionales que emergen del papel.

Corre a 60 FPS sólidos en modo acoplado (1080p) con esos 12 FPS siendo una elección artística aplicada solo a animaciones de personajes, no a movimiento de cámara ni interfaz. El resultado es un juego que se ve y se siente distinto a cualquier otro plataformero actual.

Es un estilo que genera una reacción visceral. O lo amas desde el segundo uno, o te parece raro y nunca te acostumbras. Personalmente, tengo debilidad por estas estéticas artesanales. Hay algo reconfortante en la era de la IA en un mundo que parece hecho a mano, imperfecto, con bordes ásperos y texturas irregulares.

Cuando casi todos los juegos tienden hacia el hiperrealismo o la estética de Fortnite, los títulos con personalidad visual tan marcada son tesoros.

Ritmo pausado para una audiencia específica

Aquí es donde las opiniones se dividen drásticamente.

The Mysterious Book es un juego lento. Deliberadamente lento. Yoshi camina sin prisa. Los puzzles no tienen límite de tiempo. No hay contador regresivo. No hay presión.

Cada nivel introduce una criatura nueva, explica sus habilidades mediante una demostración visual simple, te deja experimentar. Encuentras cinco de estas criaturas escondidas en cada nivel. Las catalogas. Avanzas al siguiente capítulo. Repites.

La estructura es repetitiva por diseño. No evoluciona significativamente en sus 15-20 horas de juego. Los puzzles se vuelven ligeramente más complejos pero nunca verdaderamente difíciles. El mayor desafío es encontrar coleccionables escondidos, no resolver acertijos.

Para adultos acostumbrados a plataformeros exigentes (Celeste, Hollow Knight, incluso Mario Wonder en sus mundos más avanzados), esto puede resultar aburrido. VGC le dio un 5/5 perfecto. Dualshockers lo llamó una “tarea aburrida” y “uno de los juegos más decepcionantes de 2026”. Ambas opiniones son válidas porque parten de expectativas diferentes.

La pregunta real: ¿para quién es este juego?

Es un juego para niños pequeños (y está bien)

La respuesta está en la clasificación: Everyone (para todos). Pero más específicamente, está diseñado para niños de 4-8 años.

No hay muerte. Si caes en un agujero, reapareces instantáneamente sin penalización. No puedes perder. No hay Game Over. Los puzzles son obvios para adultos pero apropiados para niños aprendiendo causa-efecto.

Los niños pequeños necesitan tiempo para procesar, experimentar, entender. La repetición refuerza el aprendizaje. La falta de presión permite exploración sin estrés. Y francamente, necesitamos más juegos así.

La industria está obsesionada con el engagement, la retención, curvas de dificultad calibradas para mantener adultos enganchados. Los juegos para niños verdaderamente pequeños (no preadolescentes, niños de jardín infantil) son raros. Kirby lo intenta pero aún tiene la estructura tradicional de niveles-jefes-progresión. Animal Crossing es apropiado pero no es un plataformero.

Problemas que no desaparecen

Dicho todo lo anterior, el juego tiene limitaciones objetivas.

La repetición se siente incluso para la audiencia objetivo después de 10-12 horas. Cada nivel introduce una criatura nueva, lo cual es genial, pero la estructura idéntica en cada uno eventualmente cansa. Encuentras cinco, las catalogas, siguiente nivel. Se habría beneficiado de más variedad en los objetivos.

Algunas mecánicas brillantes llegan demasiado tarde. Flores que dan vida a objetos (una de las mejores ideas del juego) aparecen solo en 4 capítulos. Para cuando dominas la mecánica interesante, ya pasaste a la siguiente criatura.

El juego nunca profundiza en sus mejores ideas. Presenta un concepto, lo explora superficialmente, lo abandona. Es un safari de mecánicas en lugar de evolución progresiva. Para el diseño de juegos tradicional, esto es un problema. Para un juego sobre descubrimiento constante, es debatible si es falla o intención.

Finalmente, el precio. $70 dólares es estándar en Switch 2 pero se hace un poco cuesta arriba para un juego que dura 15-20 horas y tiene rejugabilidad limitada. Kirby and the Forgotten Land costaba igual pero ofrecía más contenido al terminar el juego. Pokemon Pokopia cuesta lo mismo pero tiene cientos de horas potenciales, no son iguales ni son la misma premisa, pero aún así hablamos de valor vs precio. The Mysterious Book termina cuando termina.

Veredicto: 7.5/10

Yoshi and the Mysterious Book es un experimento exitoso en hacer un juego para audiencia raramente tratada: niños pequeños. Sacrifica profundidad y complejidad por accesibilidad y descubrimiento constante.

La estética stop-motion es impecable. Las criaturas son increíbles. La premisa del libro viviente funciona. El ritmo es apropiado para la audiencia objetivo incluso si resulta lento para adultos.

Los problemas son la repetición, las mecánicas que llegan tarde, la falta de evolución y un precio alto para el contenido ofrecido.

Pero juzgarlo con la vara de Mario Wonder o Kirby es un error. No compite en esa categoría. Compite en una categoría casi vacía.

En ese contexto, es exitoso. No revolucionario, no perfecto, pero exitoso en el objetivo que se propuso.

Recomendado si: Tienes niños pequeños (4-8 años), valoras el arte excepcional, disfrutas la exploración relajada, aprecias cuando Nintendo prueba cosas diferentes.

Evita si: Buscas algo súper exigente, necesitas una curva de dificultad creciente, quieres combates satisfactorios, esperas una evolución mecánica profunda.

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