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Más conectados y más exigentes: el actual consumidor tecnológico chileno Digital

Más conectados y más exigentes: el actual consumidor tecnológico chileno

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Ana Guajardo
Por : Ana Guajardo Presidenta Asociación Mujeres en la Industria de los Videojuegos - Mujeres en VG www.mujeresenvg.cl
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La tecnología dejó de ocupar un espacio separado dentro de la rutina y comenzó a mezclarse con actividades cotidianas que antes se realizaban de forma completamente distinta. Desde pedir transporte o comprar productos hasta controlar dispositivos desde el teléfono, suma y sigue.


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Salir sin billetera, pagar con el celular, monitorear una mascota desde una aplicación o activar dispositivos del hogar mientras se está fuera de casa eran situaciones que hace algunos años podían parecer lejanas. Hoy forman parte de hábitos cada vez más comunes y reflejan un cambio que va más allá de la llegada de nuevos dispositivos: también cambió la forma en que las personas se relacionan con la tecnología.

Las decisiones de compra ya no pasan únicamente por tener el teléfono más reciente o el dispositivo con más funciones. Cámaras conectadas, aspiradoras inteligentes, soluciones de movilidad y distintos equipos para el hogar comienzan a responder a una necesidad distinta: resolver problemas cotidianos y simplificar tareas que antes parecían inevitables.

Ese cambio parece haber transformado también las motivaciones detrás del consumo tecnológico. Más que buscar novedades por sí mismas, muchos usuarios hoy parecen priorizar herramientas que entreguen comodidad, conectividad o soluciones concretas para situaciones del día a día.

Hoy lo que más pide la gente es tiempo. Estamos en un mundo mucho más dinámico y la tecnología termina ayudando a simplificar cosas cotidianas”, señala Macarena Acevedo, Head of Sales Ecosystem de Xiaomi Chile.

La tecnología dejó de ocupar un espacio separado dentro de la rutina y comenzó a mezclarse con actividades cotidianas que antes se realizaban de forma completamente distinta. Desde pedir transporte o comprar productos hasta controlar dispositivos desde el teléfono, la conectividad empezó a incorporarse silenciosamente a distintos aspectos de la vida diaria.

El consumidor que investiga antes de comprar

Pero el cambio no parece limitarse a los productos que las personas incorporan a su rutina. También se observa en la forma en que toman decisiones.

Si hace algunos años gran parte de las compras tecnológicas podía estar impulsada por una marca reconocida o por el lanzamiento más reciente, hoy el consumidor parece llegar mucho más preparado. Comparar batería, potencia, autonomía o relación precio-calidad se convirtió en parte habitual del proceso antes de concretar una compra.

La información dejó de estar únicamente en manos de especialistas. Videos, comparativas, reseñas y herramientas digitales permitieron que el acceso a datos técnicos pasara a formar parte del proceso habitual de compra.

El consumidor chileno está más abierto a la innovación, pero también está mucho más informado. Ya no compra cualquier cosa: investiga, compara y revisa los detalles antes de tomar una decisión”, agrega Acevedo.

En esa lógica, las decisiones ya no parecen centrarse únicamente en el producto, sino también en la experiencia que lo rodea. Compatibilidad, conectividad y facilidad de uso empiezan a convertirse en factores tan relevantes como el propio dispositivo.

Cuando la tecnología sale de la casa

Los cambios también comienzan a observarse fuera del hogar. La movilidad personal aparece como otro espacio donde la tecnología empieza a responder a nuevas necesidades urbanas y económicas.

El crecimiento de los scooters eléctricos aparece como uno de los ejemplos más visibles. Según cifras compartidas por Xiaomi Chile, la compañía pasó de comercializar cerca de 5.000 unidades durante el año pasado a superar las 6.000 durante lo que va de 2026, un comportamiento que superó las proyecciones iniciales de la empresa.

Más allá del factor económico, el fenómeno también parece responder a cambios en la manera en que las personas se desplazan. La búsqueda de alternativas frente a la congestión, los tiempos de traslado y la necesidad de optimizar las rutinas comienza a influir en nuevas decisiones de consumo.

“El scooter hoy no pasa solo por un tema de costo. También tiene que ver con evitar esperas, reducir tiempos y encontrar soluciones más cómodas para moverse en la ciudad”, explica Acevedo.

La evolución de la movilidad eléctrica en Chile también refleja un cambio similar al que ocurre en el consumo tecnológico. Hace algunos años la conversación se centraba principalmente en los vehículos; hoy el foco comienza a desplazarse hacia el ecosistema que hace posible esa experiencia: infraestructura, conectividad y servicios asociados.

Si el hogar conectado fue una de las primeras señales de este cambio, la movilidad podría convertirse en el siguiente paso.

La lógica parece avanzar desde dispositivos aislados hacia experiencias cada vez más integradas, donde distintos elementos se relacionan entre sí y acompañan distintos momentos de la vida cotidiana.

Ese interés también alcanza a Xiaomi, que ha mostrado una expansión hacia la industria automotriz con sus vehículos eléctricos. La evolución incluso llegó a otros espacios ligados a la cultura y el entretenimiento: el Xiaomi SU7 Ultra pasó a formar parte de Gran Turismo 7, uno de los simuladores de conducción más reconocidos a nivel mundial, marcando un nuevo paso para la presencia de fabricantes tecnológicos dentro del mundo automotor.

Quizás el cambio más profundo no es que hoy existan más dispositivos tecnológicos, sino que las personas parecen decidir de manera distinta qué incorporan a su vida: menos por novedad y cada vez más por utilidad.

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