Opinión
Crédito: El Mostrador.
El enemigo en casa: ¿Eliges bien a tu proveedor de ciberseguridad?
Cuando invertimos en ciberseguridad, buscamos una cosa por encima de todo: tranquilidad y confianza. Más aún, invertimos con la certeza de que nuestros datos, la privacidad de nuestros clientes y la continuidad de nuestras operaciones están protegidas bajo un escudo casi impenetrable. Sin embargo, ¿puede suceder que la misma empresa que contratamos para defendernos se convierta en la mayor vulnerabilidad?
Es de conocimiento público que la Ley Marco de Ciberseguridad está exigiendo a diversas instituciones tanto públicas como privadas a acelerar la adopción de tecnologías y asesorías en protección de sistemas. Sin embargo, la premura no nos puede llevar a confiar y contratar a cualquier proveedor, sobre todo cuando hablamos de infraestructura crítica. Tenemos que pensar que quien se haga cargo de la seguridad de la infraestructura digital tendrá acceso a un elemento vital en la economía actual: los datos.
Hoy no basta con comprar la tecnología que parece más avanzada; hay que saber en manos de quién estamos poniendo nuestra información más sensible. A nivel global, hemos visto cómo autoridades de diversos países han prohibido o limitado el uso de algunas soluciones de ciberseguridad tras confirmarse riesgos de espionaje o lazos con gobiernos en conflicto.
Elegir un partner de ciberseguridad es una decisión estratégica, no solo técnica, y la transparencia del proveedor debe ser un requisito intransable.
¿Cómo elegir de manera segura?
La debida diligencia a la hora de contratar a un guardián digital debe ir mucho más allá de evaluar su precio o el rendimiento de su software. Al evaluar a un proveedor de ciberseguridad, es fundamental exigir:
– Transparencia corporativa. ¿Quiénes son los dueños de la empresa? ¿Tienen vínculos demostrables por parte de gobiernos extranjeros?
– Auditorías independientes. Exige certificaciones y auditorías de código fuente realizadas por terceros neutrales y de prestigio.
– Jurisdicción de los datos. ¿Dónde se alojan tus datos y bajo qué leyes pueden ser solicitados por las autoridades de ese país?
– Historial de incidentes. Revisa si la empresa ha estado involucrada en advertencias de agencias de inteligencia nacionales o internacionales.
Estamos frente a un mundo digital en constante evolución, por esto no podemos permitirnos el lujo de ser crédulos. Entregar las llaves de nuestra infraestructura digital a un proveedor de ciberseguridad es un acto de confianza absoluta. Hoy, esa confianza debe ganarse con transparencia radical.
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