Publicidad
En el auge del pago electrónico, boletos de micro siguen más vivos que nunca (por ahora) CULTURA Foto: Claudio Venegas

En el auge del pago electrónico, boletos de micro siguen más vivos que nunca (por ahora)

Publicidad

Desde el mundo de los boletos de micro, la denominada “filatelia de los pobres”, se entiende que hay que dar el paso a mejores condiciones de transporte. Eso sí, se está aprovechando este último aire para recopilar y valorar estos trocitos de papel que acompañan a millones en su día a día.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La digitalización del transporte público amenaza con poner fin al tradicional boleto de micro en Chile. Este pequeño papel, además de ser comprobante de pago, constituye un registro histórico, gráfico y emocional de las ciudades y sus habitantes. En Concepción, el pago electrónico será total desde marzo de 2027, acelerando su desaparición. Coleccionistas y diseñadores buscan preservar su valor patrimonial, mientras las imprentas enfrentan un futuro incierto.
Desarrollado por El Mostrador

El Mostrador Fuente Preferida

La tecnología al servicio de las personas ha llegado para quedarse. Cientos de procesos que anteriormente se realizaban de forma manual y física, ahora dependen casi exclusivamente de lo virtual y digital.

Y se dice “casi” porque aún existen acciones diarias que se hacen mediante lo presencial y tangible: una de ellas es el pago del transporte público, tanto en zonas rurales del Gran Santiago como en gran parte del país. La realidad de la capital apenas va llegando a regiones, entregando un avance técnico y de calidad de vida a millones de pasajeros de la locomoción colectiva a lo largo y (no tan) ancho de Chile.

El progreso tecnológico, eso sí, inevitablemente se cobrará una víctima: el boleto de micro y su universo. Ese pequeño trozo de papel que muchos ignoran, botan o pisotean en el suelo ha sido el pasajero del asiento de al lado en la historia del transporte público chileno.

Así lo indicó a El Mostrador Juan Carreño, presidente de Boletrans. Esta asociación cultural es una de varias agrupaciones que rescatan el valor patrimonial del mundo del transporte público y su historia, ineludiblemente de la mano con los boletos de micro.

El “boleccionismo” parte casi con el transporte mismo

“Lo más antiguo que se ha podido encontrar es de las caballerizas, una especie de micro, ya que es urbano”, comentó. Sistemas que utilizaron animales de tracción hubo, eminentemente, dos: primero, las diligencias o carretas, y luego los carros de sangre, que eran estas mismas carretas a caballo, pero con las ruedas dentro de rieles para fines aerodinámicos.

Esto, en términos de tiempo, ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX, con fechas clave como 1897, cuando apareció el tranvía eléctrico. Luego, la tecnología avanzó y fueron reemplazados por vehículos como tranvías, trolebuses y buses. Todos ellos usaron boletos o fichas al estilo de los boletos de micro actuales. Con el crecimiento demográfico, prácticamente todas las ciudades grandes y capitales regionales vieron estos sistemas por sus calles, lo que aparejó la aparición de boletos. “Todas las capitales regionales han tenido boletos”, consignó Carreño, con fines principalmente de registro y seguridad.

Con el pasar del tiempo, una plétora de boletos de micro comenzaron a pulular de Arica a Punta Arenas casi sin excepción. Desde los grandes recorridos urbanos de las micros amarillas hasta servicios rurales, el pequeño papelito invadió silenciosamente la movilidad.

Tabla de boletos históricos que ha producido la imprenta J.Mora en gran parte de Chile | Foto: Claudio Venegas

Hace un tiempo no tan lejano, pero indeterminado un grupo indeterminado comenzó a juntarlos; algunos coleccionistas, como Juan, recibieron el conocimiento de la filatelia, mientras otros simplemente le daban el orden que querían. “Yo aprendí de estos viejos coleccionistas que en sus tiempos eran filatélicos y se dedicaron también a los boletos”, comenta. “Ellos ya venían con una base de colección filatélica que es mucho más estricta, mucho más detallada, mucho más catalogada que los boletos”.

El boleto como valor patrimonial e histórico

Y es que cómo no juntarlos si eran tantos y tan diversos. Por ejemplo, “Santiago tuvo una riqueza en los años hasta el 2007 más o menos, una riqueza infinita prácticamente. De hecho tengo boletos de los años 20; acá en Santiago ya se daban boletos”, agregó el experto en la materia. “Es una especie de registro el boleto, un registro historiográfico”, sumó.

“Es un registro historiográfico de la ciudad en sí y también para las personas internamente es un registro emocional porque quizás, el caso de un boleto de Las Galaxias, por ejemplo, del año 2010, te haga recordar cuando ibas a ver a tu abuelita, o ibas a la casa de algún una persona conocida. El boleto en sí te hace automáticamente recordar eso”, consignó. Si bien es el comprobante de pago de un servicio, “emocionalmente e históricamente va mucho más allá. Ese valor, yo creo, se está tomando ahora”, agrega.

Sobre el valor patrimonial y de memoria histórica que deja el boleto, El Mostrador conversó con Fernanda Carvajal, licenciada en Diseño de la Universidad de Chile y autora de la tesis “Letras en tránsito: análisis del uso tipográfico en el boleto de micro de Impresos J. Mora”.

A partir de su memoria, donde analizó desde el diseño gráfico de los boletos, Carvajal explicó que su final “dispara una alerta para quienes valoramos y estudiamos este impreso, ya que implica la pérdida de un elemento cotidiano de uso popular que ha configurado una parte importante de la vida de quienes se movilizan en transporte público día a día: los trabajadores y estudiantes del país”.

“El boleto, además de cargar con un gran valor en su dimensión gráfica, también está ligado a un sinfín de experiencias, anécdotas y recuerdos que configuran el imaginario colectivo. Desde la disciplina del diseño, es importante desarrollar proyectos que permitan visibilizar y preservar aquellas manifestaciones patrimoniales por las que, históricamente, la academia no suele mostrar un interés profundo, ya que suelen ser consideradas amateur o pertenecientes a “otra cultura”, sumó.

La irrupción penquista como uno de los últimos bastiones del boleto de micro

Precisamente uno de estos polos de valor contemporáneo ha sido Concepción, ciudad de origen de Juan Carreño y donde, para marzo de 2027, pasarán a ser parte del recuerdo. Si todo funciona acorde a lo esperado, el pago electrónico será total en la segunda ciudad del país en esa fecha. El Gran Concepción, con su diversidad de recorridos y servicios, consume grandes volúmenes de boletos que paulatinamente desaparecerán.

Pero volvamos a Concepción. 36 líneas de buses están contempladas dentro del Perímetro de Exclusión, normativa regulatoria que indica ciertos estándares de funcionamiento del servicio; todas ellas dan boleto, casi como una costumbre más que por mandato legal. “El Ministerio de Transporte no exige el boleto ya, no es una obligación que tengan boleto; se sigue dando como un método de control interno porque la planilla marca el boleto de la salida”, señaló.

Por ende, la fiebre boletera surge por voluntad propia de las empresas, buscando el pago del pasaje completo, control de su flota y otras estadísticas. Quizás no esperaron lo que se vino luego del REC 2026, donde según Juan “hubo una explosión”. Más encima, el boleto REC surge casi como una “despedida” de los boletos; aunque no son ni los primeros ni últimos boletos de micro conmemorativos, sí engancharon bastante y abrieron la puerta a una explosión de ediciones limitadas, con distinto grado de rareza.

Boletos de micro REC 2026 | Foto: Claudio Venegas

Boletos del WRC Rally 2025 y 2026, con diseños históricos, con los equipos del Mundial e incluso con personajes del cine y la televisión: todo vale si se puede plasmar en boleto para los penquistas.

De hecho, una colección especial de Star Wars para la línea Las Galaxias (no es coincidencia por si se lo pregunta) está rondando por Chiguayante, Hualqui, Concepción y Talcahuano.

El inevitable final

¿Cuándo será el final definitivo del boleto? Juan Mora, de la imprenta J.Mora, de las principales dedicadas a la fabricación de boletos de micro en el país, fue tajante cuando nos recibió en su taller de Cerrillos: “No le doy más allá de marzo”, dijo en referencia a su propia empresa, que le ha dado una vida a su familia por más de 30 años. El valor de producción y lo tacaño de empresarios que, en vez de ver en el boleto una oportunidad de venta y circulación, lo ven como algo innecesario, ahogarán la industria cada vez más, comentó Juan Carreño.

“Yo no quizás no soy tan cortoplacista como lo dice Juan. Creo que de aquí al 2030, el boleto va a estar obsoleto en Chile y el sistema de pago con tarjeta se impondrá”, dice el tocayo Carreño. “Quizás el pago todavía que va a seguir de manera monetaria física, pero ya sin el boleto”, finalizó.

Inscríbete en el Newsletter Cultívate de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad para contarte lo más interesante del mundo de la cultura, ciencia y tecnología.

Publicidad