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El giro de Corfo hacia la sofisticación emprendedora Opinión www.magnific.com

El giro de Corfo hacia la sofisticación emprendedora

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Maricho Gálvez
Por : Maricho Gálvez Gerente de Emprendimiento Dinámico de Corfo.
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El ecosistema de emprendimiento en Chile ha alcanzado una etapa de madurez que exige una ambición renovada. En más de una década se han consolidado actores especializados, aceleradoras y una generación de emprendedores con visión global. Este avance, sin embargo, generó una sofisticación de los proyectos que nos obliga, como institución del Estado, a ajustar nuestro rol. La estructura que nos trajo hasta aquí debe evolucionar para responder a nuevas necesidades, asegurando que el apoyo público sea catalizador de un crecimiento económico de mediano y largo plazo.

En ese marco, la incorporación de la palabra “Dinámico” a nuestra Gerencia de Emprendimiento, no es un antojo administrativo. Junto con apoyar ideas de negocio innovadoras en sus distintas etapas, hoy nos enfrentamos al desafío de impulsar empresas basadas en tecnologías de disruptivas y de frontera que emergen también desde laboratorios para resolver problemas estructurales en salud, sostenibilidad o energía, con ciclos de desarrollo y riesgos distintos.

Para dar este salto, desde Corfo estamos adaptando instrumentos y promoviendo políticas públicas de vanguardia para que estas innovaciones encuentren el respaldo técnico y financiero que demanda su complejidad. Un ejemplo de esto es la creación de los Startuplabs. Estos espacios no son sólo infraestructura ni centros de pilotaje aislados; son centros de confluencia donde el talento científico-tecnológico se encuentra con las herramientas y el acompañamiento para escalar. Al desplegar esta red nacional de laboratorios ecosistémicos, buscamos retener el valor agregado en nuestro territorio, evitando que las mentes más brillantes emigren por falta de equipamiento avanzado, y muy importante, del acompañamiento necesario para escalar.

Sin embargo, somos conscientes de que el esfuerzo público tiene un límite y que el camino hacia el éxito es complementario. Además del apoyo de Corfo, el escalamiento real requiere una vinculación profunda con el mundo privado. Vemos cómo la banca tradicional y los inversionistas corporativos hacen esfuerzos genuinos por adaptar sus productos financieros a la realidad de las startups, pero aún hay brechas. Debemos fortalecer esos puentes para que el sector financiero comprenda las métricas de crecimiento y la realidad de una empresa tecnológica y se convierta en un actor que facilite el financiamiento hacia su expansión internacional.

El ecosistema chileno es resiliente y atraviesa un cambio de ciclo de mayor selectividad y estrategia. En este contexto, la madurez de los emprendimientos debe ser correspondida con una institucionalidad ágil. No basta con “acompañar”, debemos fomentar la inversión público-privada y preparar el terreno para que las startups locales compitan de igual a igual en los mercados más exigentes. La colaboración entre el Estado, la academia y el sector financiero es el único camino para consolidar nuestro liderazgo regional.

Este desafío también es cultural. Debemos creer en la capacidad de Chile para consolidarnos como un polo de innovación tecnológica que atraiga talento y capital global. El compromiso de Corfo es trabajar para que cada emprendimiento encuentre un ecosistema que lo potencie, una normativa que lo proteja y un financiamiento que lo impulse. Estamos dando este paso decisivo con la convicción de que el emprendimiento dinámico es, y será, la piedra angular para que el país retome la senda del crecimiento y desarrollo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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