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Créditos: Cedida.
Científicos chilenos avanzan en vacuna contra bacteria que causa alta mortalidad en salmones
Un equipo liderado por la Universidad Andrés Bello evaluó tres prototipos de vacuna contra la tenacibaculosis. Uno mejoró significativamente la supervivencia de los salmones, aunque aún se requieren estudios para determinar su eficacia en condiciones de cultivo.
Un equipo de científicos chilenos identificó un prototipo de vacuna que podría contribuir a prevenir la tenacibaculosis, enfermedad bacteriana que representa uno de los principales desafíos sanitarios para la salmonicultura nacional. Si bien los resultados son preliminares, permiten orientar el desarrollo de una herramienta preventiva contra Tenacibaculum dicentrarchi, bacteria para la cual actualmente no existe una vacuna disponible en Chile.
La investigación fue encabezada por Ruben Avendaño-Herrera, investigador de la Universidad Andrés Bello, el Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR) y el Centro de Investigación Marina Quintay (CIMARQ). También participaron Rute Irgang, Henry Araya-León, Pedro Ilardi y Raúl Cortés. El trabajo fue publicado en la revista científica Journal of Fish Diseases.
El estudio evaluó tres formulaciones experimentales para determinar su capacidad de proteger al salmón Atlántico frente a esta bacteria. Según los antecedentes citados en la investigación, la tenacibaculosis fue la segunda causa infecciosa de mortalidad de esta especie cultivada en Chile y concentró el 37,9% de las muertes por causas infecciosas reportadas en 2023.
De los prototipos analizados, TdCh05, elaborado con la bacteria cultivada en condiciones normales, fue el único que mostró una probabilidad de supervivencia significativamente mayor que la del grupo control.
Durante la exposición experimental al patógeno, la mortalidad acumulada alcanzó un 73,3% en el grupo control y un 50% entre los peces tratados con TdCh05. Las otras dos formulaciones registraron mortalidades de 54,8% y 66,7%, respectivamente.
Aunque estos resultados permiten identificar una alternativa para continuar la investigación, todavía se necesitan nuevos estudios antes de contar con una vacuna efectiva en condiciones productivas.
La restricción de hierro no mejoró la protección
Una de las estrategias del estudio consistió en modificar las condiciones de cultivo de la bacteria. Investigaciones previas habían mostrado que el hierro cumple un papel relevante en los mecanismos que utiliza T. dicentrarchi durante la infección. A partir de ese antecedente, el equipo buscó determinar si limitar la disponibilidad de este elemento podía favorecer una mayor respuesta protectora.
Sin embargo, los resultados no respaldaron esa hipótesis. El prototipo elaborado bajo restricción de hierro mostró una protección relativa cercana al 10%, inferior a la esperada por los investigadores. La formulación convencional TdCh05, en cambio, obtuvo el mejor desempeño.
El hallazgo permite replantear esta estrategia y orientar los próximos estudios hacia la identificación de los componentes de la bacteria capaces de provocar una respuesta inmunitaria más efectiva en los salmones.
La bacteria persistió en los peces sobrevivientes
El análisis de los salmones que sobrevivieron a la exposición experimental aportó otro antecedente: una alta proporción todavía portaba T. dicentrarchi en sus tejidos. En el grupo tratado con TdCh05, nueve de los diez sobrevivientes examinados presentaron la bacteria en al menos uno de los órganos estudiados.
El bazo fue el tejido donde el microorganismo se detectó con mayor frecuencia: estuvo presente en 22 de los 31 peces sobrevivientes analizados entre los distintos grupos.
Estos resultados muestran que sobrevivir a la infección no implica necesariamente eliminar la bacteria. Su persistencia plantea nuevas preguntas sobre la respuesta inmunitaria de los peces y los mecanismos que permiten al patógeno permanecer en el organismo.
Los pasos pendientes para una vacuna efectiva
El desarrollo de herramientas preventivas cobra relevancia por la magnitud de la actividad acuícola nacional. Durante 2023, Chile cosechó más de 1,1 millones de toneladas de salmónidos, mientras enfermedades bacterianas como la tenacibaculosis continuaron representando un desafío sanitario para la producción.
Los autores plantean que TdCh05 podría ofrecer una protección adecuada frente a exposiciones bacterianas menores o más cercanas a las que ocurren naturalmente en los centros de cultivo. Esa posibilidad, sin embargo, requiere nuevas evaluaciones.
Para avanzar hacia una vacuna efectiva, los investigadores consideran necesario profundizar en la identificación de antígenos y en los mecanismos inmunológicos involucrados en la protección de los salmones.
Por ahora, el estudio identifica una formulación con mejores resultados experimentales y una estrategia que no entregó la protección esperada. También deja un desafío pendiente: comprender la persistencia de la bacteria en los peces sobrevivientes y su relación con la respuesta inmunitaria.