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PDI alerta sobre nuevas formas de captación de menores en plataformas digitales

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María Ignacia Olave Hola
Por : María Ignacia Olave Hola Periodista de El Mostrador.
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El encargado del Grupo ESNNA de la PDI analiza las nuevas formas de captación de niños, niñas y adolescentes, el impacto del anonimato en internet y las herramientas utilizadas para perseguir estos delitos.


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Las cifras del reciente informe de la Defensoría de la Niñez vuelven a poner sobre la mesa una realidad compleja: la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes continúa presente en Chile, aunque sus formas de operar han cambiado significativamente. Si antes las investigaciones se concentraban en espacios físicos específicos, hoy gran parte de los casos se originan, desarrollan y expanden a través de plataformas digitales, donde el anonimato y la rapidez de las comunicaciones representan nuevos desafíos para las policías y organismos de protección.

En entrevista con Agenda País, Felipe Jorquera, encargado del Grupo de Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes (ESNNA) de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales Metropolitana de la PDI, señaló que comprender estas transformaciones ha sido clave para adaptar las estrategias investigativas.

Del territorio físico al entorno digital

Para los equipos especializados de la PDI, uno de los cambios más significativos de los últimos años ha sido el traslado de los procesos de captación hacia internet.

Antes, por ejemplo, las investigaciones eran más físicas y se centraban en áreas geográficas. Hoy por hoy, lo más preocupante es el entorno digital, por lo tanto la visión que tiene la brigada y este grupo es un trabajo multidisciplinario a través del estudio del entorno digital”, explica Jorquera.

El investigador advierte que las redes sociales no son el problema en sí mismas, sino la forma en que pueden ser utilizadas por agresores para acercarse a potenciales víctimas. Por ello, enfatiza la importancia del acompañamiento de padres, madres y cuidadores.

“No hay que demonizar las redes sociales, eso es súper importante. Lo principal es entender que las redes sociales las utilizamos todos. En ese sentido, la idea es trabajar en temas parentales, control con límites de las redes sociales”, señala.

La movilidad entre distintas plataformas dificulta la detección temprana. Una interacción puede comenzar en un videojuego en línea, continuar por redes sociales y terminar en aplicaciones de mensajería privada, generando trayectorias complejas tanto para las familias como para los investigadores.

Una estructura criminal cada vez más sofisticada

Jorquera sostiene que la explotación sexual infantil ya no puede entenderse únicamente como la acción aislada de un agresor.

“Hay una estructura criminal, a veces organizada, donde tenemos captadores, seductores, que obviamente son los que atrapan, seducen a las víctimas”, afirma.

Los captadores son quienes establecen vínculos con las víctimas y generan confianza. Los facilitadores aportan la logística digital necesaria para mantener el contacto y distribuir contenidos. Finalmente, los consumidores alimentan la demanda que sostiene estas redes.

Este fenómeno obliga a investigar los casos bajo lógicas similares a las utilizadas contra el crimen organizado.

Las investigaciones también han evidenciado la existencia de agresores que buscan material de explotación sexual infantil para distribuirlo en entornos cerrados y plataformas de difícil acceso, lo que aumenta la complejidad de las pesquisas.

Comprender el fenómeno para investigarlo mejor

Uno de los conceptos que hoy ocupa un lugar central en la formación de los equipos especializados es el denominado “vínculo traumático” o “bonding traumático”.

Según Jorquera, muchas víctimas desarrollan una relación ambivalente con sus agresores debido a procesos de seducción, manipulación emocional y coerción psicológica.

Esta realidad es particularmente relevante porque ayuda a comprender por qué muchas víctimas no se reconocen inmediatamente como tales o tardan en denunciar.

“Las víctimas muchas veces no se reconocen por esta ambivalencia emocional, porque se sienten culpables muchas veces, sienten mucha vergüenza, sienten intimidad, a veces amenazadas, a veces no hay una confianza con el cuidador muchas veces, y eso implica que no existe una denuncia inmediata”, añade.

Tecnología al servicio de la investigación

Frente a estas nuevas dinámicas, la PDI ha fortalecido el trabajo interdisciplinario con unidades especializadas en cibercrimen y análisis digital.

Interpretaciones telefónicas, monitoreo de tráfico de antenas, análisis de perfiles digitales, georreferenciación e incluso figuras como el agente encubierto forman parte de las herramientas que hoy utilizan los investigadores.

“La preparación que nosotros hemos tenido este último tiempo ha sido en esa área, en conocer primero el fenómeno y utilizar herramientas que antes no se utilizaban. Quizás las brigadas de Delitos Sexuales, que son investigaciones mucho más complejas, por ejemplo, interpretaciones telefónicas, monitoreo de tráfico telefónico de antenas, por ejemplo, seguimiento. También se puede utilizar la figura de la gente encubierta, inclusive”, afirma Jorquera.

Estas capacidades permiten avanzar en investigaciones complejas sin depender exclusivamente del testimonio de las víctimas, evitando su exposición innecesaria y fortaleciendo la obtención de evidencia.

La importancia de reconocer las señales de alerta

Aunque las investigaciones han evolucionado, la detección temprana sigue siendo fundamental.

Cambios bruscos de conducta, regalos injustificados, acceso a dinero cuyo origen no está claro, conductas hipersexualizadas o un uso excesivamente reservado de dispositivos electrónicos pueden constituir señales que ameritan atención.

Para Jorquera, la explotación sexual infantil no es un problema exclusivamente policial o judicial.

Por ello, insiste en que conocer las dinámicas actuales y denunciar oportunamente sigue siendo una de las herramientas más importantes para proteger a niños, niñas y adolescentes frente a formas de violencia que hoy encuentran en el mundo digital nuevas oportunidades para expandirse.

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