Día del Niño: “La crianza respetuosa no es una crianza permisiva”
En el marco del Día del Niño, la psicóloga Luz Cantizano explica por qué las habilidades parentales pueden aprenderse y comparte recomendaciones prácticas para fortalecer el vínculo familiar desde una crianza basada en evidencia.
Las exigencias de la vida cotidiana, las extensas jornadas laborales y la irrupción de las tecnologías han cambiado la forma en que madres, padres y cuidadores enfrentan la crianza. En entrevista con El Mostrador y en el marco del Día del Niño, la psicóloga clínica y coordinadora del programa PMTO (Parentalidad que Motiva con Ternura y Optimismo) de la Fundación San Carlos de Maipo, Luz Cantizano, sostiene que las habilidades parentales no son innatas, sino que pueden aprenderse y fortalecerse mediante estrategias basadas en evidencia que favorecen el desarrollo de niños y niñas.
La crianza también necesita apoyo
Cada 9 de agosto la atención suele centrarse en celebrar a los niños y niñas, pero detrás de su desarrollo también existe un desafío permanente para quienes los cuidan. Madres, padres y cuidadores deben responder a múltiples demandas mientras enfrentan nuevas realidades familiares y sociales.
Para Luz Cantizano, uno de los primeros pasos es reconocer que criar no es una habilidad con la que las personas nacen.
“Los niños no vienen con manual y la crianza muchas veces resulta muy desafiante. Desde ahí, los adultos no nacemos sabiendo cómo criar, entonces es importante tener en cuenta que es algo que se puede aprender“, afirma.
La especialista explica que actualmente las familias enfrentan una combinación de factores que dificultan el ejercicio de la parentalidad: largas jornadas laborales, tiempos de traslado, cansancio y desafíos propios de cada etapa del desarrollo, como las pataletas durante la infancia o el acompañamiento en el uso de redes sociales y tecnologías.
Cariño y límites: dos elementos que deben convivir
Uno de los conceptos que, según Cantizano, suele generar confusión es el de crianza respetuosa. “La crianza respetuosa no es una crianza permisiva”, enfatiza.
A su juicio, el desarrollo infantil requiere tanto afecto como estructura. Es decir, un ambiente donde exista cercanía emocional, pero también normas claras y consistentes que permitan a niños y niñas desarrollar autonomía y aprender a tomar decisiones.
“Eso permite que el niño vaya también configurando su identidad y pudiendo visualizar qué caminos de la vida quiere ir tomando, qué decisiones quiere ir tomando. Entonces, educamos para que los niños puedan aprender a tomar buenas decisiones en su presente y también en su futuro“, explica.
Herramientas que pueden aprenderse
El programa PMTO, implementado en Chile desde 2019 por la Fundación San Carlos de Maipo y basado en un modelo desarrollado por el Oregon Social Learning Center de Estados Unidos, busca precisamente fortalecer las habilidades parentales mediante estrategias prácticas y sustentadas en evidencia científica.
Más que intervenir directamente con los niños, el trabajo se concentra en entregar herramientas concretas a madres, padres y cuidadores.
“Se entrena a los cuidadores en estas habilidades para que ellos tengan su caja de herramientas y puedan usarlas día a día con sus niños con estrategias muy concretas y prácticas que pueden salir de la sesión y empezar a aplicar. Entonces, ahí trabajamos en distintas dimensiones pudiendo favorecer la comunicación, la regulación de emociones, cómo dar una instrucción clara para que no tengamos que repetirle al niño diez veces“, señala Cantizano.
Entre los aspectos abordados se encuentran la comunicación familiar, la regulación emocional, el establecimiento de límites y la forma de entregar instrucciones claras para disminuir situaciones de conflicto que suelen escalar rápidamente en el hogar.
Tres recomendaciones para fortalecer el vínculo familiar
Durante la entrevista, la especialista compartió tres acciones simples que cualquier familia puede comenzar a implementar.
La primera consiste en dedicar diariamente un espacio exclusivo para compartir con los hijos, aunque sean solo cinco minutos.
“Sin pantalla, sin televisión, sin celular, sin distracción. Aunque sean cinco minutos al día, eso va a generar un cambio porque el niño se siente visto, reconocido, atendido“, explica.
La segunda recomendación apunta a mejorar la forma en que los adultos entregan instrucciones. En lugar de repetir varias veces una misma indicación, propone utilizar mensajes claros, específicos, pronunciando el nombre del niño, mirándolo a los ojos y asegurándose de que comprendió la solicitud.
Finalmente, plantea aumentar el reconocimiento de las conductas positivas.
“Generalmente estamos muy acostumbrados a corregir 10 y felicitar 1. Acá es todo lo contrario, debiésemos estar felicitando 10 y corregir 2. Esa es como la proporción ideal“, sostiene.
Para la psicóloga, este tipo de reconocimiento fortalece la autoestima infantil y favorece que esas conductas positivas se repitan con mayor frecuencia.
Modelar con el ejemplo
Otro de los aprendizajes que promueve el programa tiene relación con la regulación emocional de los propios adultos.
Cantizano explica que durante situaciones desafiantes, como una pataleta, los niños observan principalmente cómo reaccionan quienes los cuidan. “Los hijos aprenden mucho más de cómo nos ven actuar que de lo que les decimos”, afirma.
Por ello, mantener la calma, validar las emociones y sostener límites desde el respeto constituye una de las herramientas más importantes para favorecer el desarrollo socioemocional durante la infancia.
En un contexto donde las familias enfrentan múltiples exigencias, la especialista insiste en que fortalecer las habilidades parentales no solo beneficia a madres y padres, sino que también constituye una inversión en el bienestar presente y futuro de niños y niñas.