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Ley de 42 horas podría obligar a empresas a aumentar personal para sostener operaciones Sociedad Crédito: El Mostrador.

Ley de 42 horas podría obligar a empresas a aumentar personal para sostener operaciones

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Un análisis sobre la implementación de la jornada laboral de 42 horas advierte que las empresas con operaciones continuas podrían requerir un 23% más de dotación para mantener sus niveles de funcionamiento. Especialistas alertan sobre el impacto en turnos, cobertura y costos operacionales.


La entrada en vigencia de la reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales comienza a generar efectos concretos en empresas con operaciones continuas. Un análisis elaborado por la División Control de Asistencia de Vigatec advierte que las organizaciones que funcionan 24/7 podrían necesitar aumentar sus equipos para mantener el ritmo operativo y evitar brechas en la cobertura de turnos.

Según las estimaciones, por cada cinco trabajadores sería necesario incorporar prácticamente uno más para sostener el funcionamiento habitual de las operaciones.

El impacto de las 42 horas en operaciones continuas

La nueva normativa laboral, que comenzó a aplicarse el 26 de abril, establece una reducción de la jornada máxima semanal a 42 horas.

Aunque la medida apunta a mejorar la calidad de vida de los trabajadores, especialistas sostienen que también obliga a las empresas a rediseñar completamente sus sistemas de turnos, especialmente en sectores donde la operación no puede detenerse.

Uno de los principales efectos detectados corresponde a la disminución del denominado “colchón operativo”, es decir, el margen de horas disponibles que permite cubrir licencias médicas, vacaciones, atrasos o contingencias internas.

“Las empresas que operan 24/7 deben contemplar en su sistema de turnos un excedente de horas disponibles sobre el mínimo de tiempo que se requiere para cubrir la operación, para absorber licencias, vacaciones e imprevistos”, explica Boris Muñoz, gerente de la División Control de Asistencia de Vigatec.

Menos horas disponibles y mayor presión operacional

El análisis realizado por la compañía considera sistemas de turnos durante los siete días de la semana, incluyendo además la obligación de otorgar dos domingos libres mensuales en el comercio.

En ese escenario, la reducción horaria provocaría una caída de aproximadamente un 4,5% mensual de horas laborales por trabajador, situación que impacta directamente la capacidad de respuesta de las empresas frente a ausencias o emergencias.

Según el estudio, esta disminución podría erosionar hasta en un 18% el margen operativo disponible en algunas organizaciones.

“En negocios con operaciones dimensionados al límite, este cambio podría significar incluso detener faenas ante cualquier contingencia, incluso atrasos”, advierte Muñoz.

Cada cinco trabajadores requerirían uno más

Uno de los datos más relevantes del informe apunta al aumento de personal necesario para sostener operaciones continuas bajo la nueva normativa.

Las estimaciones indican que las empresas podrían requerir en promedio un 23% más de dotación para cubrir simultáneamente los mismos puestos de trabajo.

En términos prácticos, esto implica que por cada cinco trabajadores actuales sería necesario sumar prácticamente uno adicional.

“Más allá del cumplimiento normativo, el impacto real de la rebaja horaria se siente en la capacidad operativa de las organizaciones que no pueden detener su operación”, subraya Muñoz.

El desafío de reorganizar los turnos

La implementación de las 42 horas no solo implica trabajar menos tiempo, sino también modificar la estructura de las jornadas laborales.

La normativa establece que la reducción debe aplicarse en días específicos y al término de la jornada, evitando fraccionar pequeños minutos a lo largo de toda la semana.

“Se cambia la manera en que se construye un turno. Una empresa que tenía todos sus días con la misma hora de salida ahora debe tener dos días en que los trabajadores salen antes. Se requiere revisar la planificación completa de la jornada”, explica el ejecutivo.

Esta situación obliga a muchas empresas a replantear sus esquemas de operación, especialmente en industrias con alta dependencia de turnos rotativos o cobertura permanente.

Horas extra: una solución más costosa

Ante posibles brechas de cobertura, muchas organizaciones podrían optar por aumentar el uso de horas extraordinarias. Sin embargo, desde Vigatec advierten que esta alternativa también enfrenta limitaciones.

Por una parte, la legislación mantiene el máximo de dos horas extra diarias por trabajador, reduciendo el margen de maniobra en momentos críticos. “Esta figura acota la alternativa de las horas extra precisamente cuando más se necesita”, señala Muñoz.

A ello se suma un incremento en el valor del sobretiempo, que subiría aproximadamente un 4,7% producto de la reducción horaria.

“El sobretiempo es la salida más fácil para cubrir la brecha a corto plazo, pero es la más cara a mediano plazo”, agrega.

Rediseñar jornadas y anticipar brechas

Frente a este escenario, especialistas sostienen que parte importante del impacto podría mitigarse mediante una reorganización más eficiente de los turnos y jornadas laborales.

Según Vigatec, un rediseño adecuado permitiría absorber entre un 60% y un 80% de las brechas operativas sin necesidad de aumentar significativamente la contratación o recurrir constantemente a horas extra.

“Para ello, existen plataformas como Smartic, que permiten dar visibilidad en tiempo real de cómo se distribuye la jornada. De esta forma se pueden anticipar brechas de cobertura, evitar sobretiempos innecesarios y demostrar cumplimiento ante cualquier requerimiento. Las que no la tienen operan con un riesgo perfectamente evitable”, concluye Muñoz.

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