Opinión
La paradoja del talento chileno: el problema no es cuánto, es matching
Chile vive una paradoja laboral que ya dejó de ser una percepción para transformarse en evidencia. Mientras miles de personas cuentan con estudios técnicos y universitarios que exceden las exigencias de sus trabajos actuales, las empresas siguen declarando dificultades para encontrar talento.
Hace unos días, un estudio del Centro de Estudios Públicos confirmó algo que en la industria del reclutamiento observamos hace años: el desajuste entre formación y empleo se está profundizando. El 49% de los hombres con educación técnica superior y el 30% de los universitarios están sobrecalificados para los cargos que ocupan. En mujeres, las cifras llegan al 29% y 27%, respectivamente. Al mismo tiempo, distintos sectores estratégicos continúan enfrentando escasez de perfiles especializados.
Me toca ver ese fenómeno a diario. El 83% de las empresas del sector TI reporta dificultades para encontrar talento, junto con el 75% en Finanzas y el 73% en Minería. La pregunta es inevitable: ¿cómo puede coexistir la sobrecalificación con la falta de talento?
La respuesta es que no son fenómenos opuestos. Son dos caras del mismo problema: un mercado laboral con fallas de matching.
Chile logró expandir de manera significativa el acceso a la educación superior. Entre 2006 y 2024, la proporción de personas con estudios superiores dentro de la fuerza laboral pasó de 29% a 55%. Es un avance relevante. Sin embargo, la transformación de la estructura productiva y de los sistemas de contratación no avanzó al mismo ritmo.
Hoy existen técnicos en electricidad industrial trabajando en funciones operativas básicas, profesionales de informática desempeñándose en soporte administrativo e ingenieros comerciales en cargos que no aprovechan sus capacidades. Mientras tanto, compañías pasan meses intentando cubrir vacantes críticas porque siguen buscando perfiles bajo lógicas tradicionales.
El problema ya no es solo educativo. También es empresarial.
Muchas organizaciones continúan filtrando candidatos únicamente por título, años de experiencia o trayectorias lineales, dejando fuera talento con capacidades reales y experiencia aplicable. En un mercado cada vez más dinámico, las empresas necesitan evolucionar hacia evaluaciones basadas en habilidades observables, conocimientos técnicos y potencial de adaptación.
También es urgente fortalecer programas de reskilling enfocados en competencias prácticas. En sectores donde las vacantes permanecen abiertas durante meses, capacitar talento disponible puede ser más eficiente que insistir en búsquedas interminables.
La paradoja del talento chileno no responde a una falta de capital humano. El talento existe. El desafío está en conectar mejor las capacidades disponibles con las necesidades reales de las empresas.
Las organizaciones que entiendan este cambio tendrán acceso a una generación altamente preparada que hoy está subutilizada. Las que sigan reclutando bajo esquemas del pasado seguirán enfrentando vacantes críticas, menor competitividad y pérdida de talento.