Aquí Magallanes
Comunidades kawésqar en tensión: cuestionan representatividad en debate por salmoneras
Comunidades kawésqar cuestionaron la legitimidad de una organización indígena que defendió públicamente a la industria salmonera, reabriendo el conflicto sobre representación territorial, maritorios ancestrales y expansión acuícola en Magallanes.
La disputa por la voz del pueblo Kawésqar volvió a tensionar el escenario en Magallanes. Esta vez, el detonante fue una columna firmada por Juan González Álvarez como “Presidente de la Confederación Indígena Kawésqar”, en la que no solo defendió abiertamente a la industria salmonera, sino que además apuntó contra organizaciones ambientalistas que cuestionan el avance acuícola en la Patagonia.
El tono del texto encendió rápidamente las alarmas entre distintas comunidades kawésqar. Más que una defensa sectorial, varios leyeron en sus declaraciones un discurso alineado con los argumentos históricos de la industria:
- La salmonicultura presentada como una actividad estratégica para alimentar al planeta.
- Las críticas ambientales reducidas a “campañas de difamación”.
- Y el conflicto territorial reinterpretado bajo la lógica de la productividad y el desarrollo.
“Me parece vergonzoso cómo estos grupos despliegan millonarias campañas de difamación para atacar la salmonicultura local. Lo que considero una contradicción vital es que, en su afán por imponer agendas radicales, estas organizaciones terminan boicoteando la proteína más eficiente que tiene la humanidad para frenar el calentamiento global y alimentar al planeta”, afirma González Álvarez en la columna.
Pero el problema no fue solo el contenido. También fue la representación. En una zona donde el conflicto entre salmoneras y comunidades indígenas ha escalado precisamente por la disputa sobre los maritorios ancestrales, la idea de una voz única kawésqar fue recibida como una provocación.
Desde hace años, comunidades kawésqar vienen denunciando la expansión de concesiones acuícolas en áreas protegidas y reclamando mayor participación sobre decisiones que afectan directamente sus territorios marítimos. En ese contexto, las declaraciones de González fueron interpretadas por sus detractores como una intervención funcional a la industria, especialmente porque replican conceptos que el sector salmonero ha instalado con fuerza en el debate público: tecnologías limpias, límites “responsables” al crecimiento y compatibilidad entre conservación y expansión productiva.
“A mi parecer, la solución para lograr un equilibrio definitivo y acabar con las campañas de difamación es consensuar un límite responsable a la expansión territorial, enfocando los esfuerzos públicos y privados en incentivar el uso de tecnologías limpias de punta y en profundizar las buenas prácticas fiscalizadoras”, sostuvo también.
La respuesta no tardó. Las comunidades kawésqar Grupos Familiares Nómades del Mar, Atap, Aswal Lajep y Residentes en Río Primero difundieron una declaración pública mediante la cual cuestionaron tanto la legitimidad de González como el intento de instalar una representación totalizante del pueblo Kawésqar.
“El pueblo Kawésqar no tiene un representante único. Esa es la naturaleza de nuestra organización tradicional: cada comunidad, cada grupo familiar, tiene sus propios voceros y formas de deliberación. Ningún presidente de ninguna confederación puede hablar por todos nosotros. Lo que sí puede hacerse –y lo que hemos hecho– es que varias comunidades alcemos la voz juntas cuando alguien distorsiona nuestra historia para favorecer intereses ajenos”, señalaron.
La crítica fue más allá de la coyuntura. Las comunidades sostienen que González Álvarez ha mantenido durante años posiciones enfrentadas con organizaciones kawésqar que cuestionan el modelo salmonero y denuncian impactos ambientales sobre los ecosistemas australes. Por eso, aseguran, su irrupción pública no representa una diferencia interna más, sino la persistencia de una figura cuya legitimidad viene siendo discutida desde hace tiempo.
“La Confederación Indígena Kawésqar es la misma Comunidad Ancón Sin Salida, la cual ha sido denunciada públicamente por arrogarse la representatividad del pueblo, y que ahora emerge con otra denominación, sumando a otras comunidades bajo el liderazgo del mismo personaje de siempre. Este hecho no es una apreciación nuestra: la Contraloría General de la República instruyó una investigación por estas mismas conductas y ordenó a las autoridades abstenerse de recibir a estas personas como representantes del pueblo Kawésqar”, afirmaron.
En el fondo, la controversia vuelve a exponer una pregunta más que pertinente y que atraviesa hace años el conflicto salmonero en Magallanes: quién habla realmente en nombre de los territorios australes y cuánto de ese discurso nace desde las propias comunidades y cuánto responde a los intereses de una industria que busca legitimidad social en medio de crecientes cuestionamientos ambientales.
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