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Foto: AgenciaUNO
Gobierno se enreda solo: Quiroz corrige a García Ruminot por hablar de cambios a Ley Miscelánea
Ayer, el ministro Segpres reveló que el Gobierno evalúa ajustes concretos ante el deterioro fiscal revelado por Hacienda. Hoy, el jefe de Teatinos 120 evitó ratificar públicamente esas fórmulas y salió a bajar el tono, afirmando que los cambios podrían ser “eso u otras cosas, u otras cosas o nada”.
Adelantar jugadas en medio de una negociación legislativa tiene costos. Y en La Moneda acaban de comprobarlo. El ministro de la Segpres, José García Ruminot, transparentó antes de tiempo parte de los ajustes que el Gobierno evalúa para salvar la Ley Miscelánea —o Plan de Reconstrucción Nacional— y terminó obligando al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a salir a contener el daño político en plena negociación con el Senado.
El flanco se abrió luego de que García Ruminot reconociera en un podcast de La Tercera que el nuevo escenario fiscal obligará al Ejecutivo a “hacer ajustes” a la reforma estrella del gobierno de José Antonio Kast. El titular de la Segpres incluso detalló fórmulas concretas: rebajar la invariabilidad tributaria para empresas desde 25 a 20 años y revisar el millonario crédito al empleo contemplado en el proyecto.
El problema no fue solo el contenido. Fue el timing.
“Puede ser eso u otras cosas, u otras cosas o nada”
De acuerdo al citado medio, en Palacio admiten que no había interés en abrir públicamente las cartas antes de entrar a la etapa decisiva de negociaciones en el Senado, donde el oficialismo necesita asegurar apoyos extremadamente estrechos para sacar adelante la reforma. Entre los votos que el Gobierno busca convencer aparecen el senador independiente Karim Bianchi y el PPD Pedro Araya.
Por eso, menos de 24 horas después, Quiroz salió a enfriar el debate y evitar validar públicamente los cambios planteados por su compañero de gabinete. “Puede ser eso u otras cosas, u otras cosas o nada”, respondió el jefe de Hacienda cuando se le preguntó por las fórmulas adelantadas desde la Segpres.
La escena dejó expuesta la incomodidad del Ejecutivo tras el sinceramiento fiscal del último Informe de Finanzas Públicas, donde Hacienda reconoció un deterioro mayor de las cuentas fiscales, elevó la proyección de déficit y advirtió que la deuda pública podría superar el 46% del PIB hacia el final de la década.
Aunque en el Gobierno descartan una descoordinación formal entre ambos ministros, el episodio abrió ruido interno justo cuando La Moneda intenta ordenar el relato económico tras semanas complejas para Hacienda. Primero fueron las reiteradas postergaciones del Informe de Finanzas Públicas; luego vino la denuncia de inconsistencias por cerca de US$10 mil millones en las proyecciones de deuda heredadas del gobierno anterior; y ahora, el oficialismo enfrenta un nuevo flanco por la manera en que se están negociando los ajustes a su principal reforma económica.
Más tarde, García Ruminot volvió a hablar públicamente, pero esta vez con un tono bastante más contenido. El ministro evitó insistir en medidas específicas y se limitó a señalar que el Ejecutivo está disponible para “escuchar e incorporar ideas que mejoren el proyecto”.
Sin embargo, el intento de bajar el perfil duró poco. Durante la jornada comenzó a circular una minuta interna del propio Gobierno que confirmó exactamente los ajustes adelantados por la Segpres: reducción de la invariabilidad tributaria y cambios al crédito al empleo.
Así, mientras Hacienda intenta convencer de que todavía hay espacio para ordenar las cuentas fiscales y salvar la reforma, el Gobierno enfrenta un problema bastante más inmediato: negociar con menos margen, sin factor sorpresa y con la oposición mirando cada movimiento desde la primera fila.
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