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De “qué plancha” a “qué cringe”: las palabras en inglés que ganan terreno entre los jóvenes chilenos Social Crédito: Cedida.

De “qué plancha” a “qué cringe”: las palabras en inglés que ganan terreno entre los jóvenes chilenos

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Expresiones como “cringe”, “prime”, “slay” o “mood” se han instalado en las conversaciones cotidianas de adolescentes y jóvenes en Chile. Especialistas atribuyen el fenómeno a la influencia de las redes sociales y a una cultura digital cada vez más globalizada.


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Durante décadas, el lenguaje juvenil chileno estuvo marcado por expresiones propias que lograron atravesar generaciones. Palabras como “bacán”, “filete”, “andar pato” o frases como “qué plancha” formaron parte del vocabulario cotidiano de miles de jóvenes. Sin embargo, el auge de las redes sociales y el acceso permanente a contenidos internacionales están impulsando una transformación lingüística que hoy se refleja en la forma en que hablan las nuevas generaciones.

Cada vez es más frecuente escuchar a adolescentes y jóvenes incorporar términos en inglés dentro de conversaciones completamente en español. Expresiones nacidas en plataformas digitales, comunidades de videojuegos, series, música y creadores de contenido se han convertido en parte del lenguaje habitual de una generación conectada a referentes globales.

La influencia de TikTok, Instagram y la cultura digital

La expansión de plataformas como TikTok, Instagram, YouTube y Twitch ha acelerado la circulación de palabras y modismos que originalmente surgieron en países angloparlantes.

Frases como “qué cringe”, “estoy en mi prime”, “slay”, “period”, “random” o “mood” aparecen con frecuencia en videos, publicaciones y conversaciones diarias, especialmente entre jóvenes de entre 20 y 30 años.

Para Michelle Varela, Leader of Quality and Training de Berlitz Chile, este fenómeno refleja una transformación cultural más amplia.

“Hoy el inglés ya no se percibe como algo lejano o exclusivo, sino como parte de su entorno digital, de su forma de relacionarse y de su identidad cultural. Además, este fenómeno es transversal y ya no está asociado a un determinado nivel socioeconómico, como ocurría décadas atrás, sino que alcanza a jóvenes de distintos contextos que comparten los mismos espacios y referentes digitales”, explica.

La especialista sostiene que este fenómeno no sólo evidencia la influencia de la globalización, sino también la importancia de que las familias comprendan estos nuevos códigos de comunicación.

Los modismos chilenos que están siendo reemplazados

El fenómeno no implica necesariamente la desaparición de las expresiones tradicionales, pero sí una convivencia cada vez más evidente entre los modismos locales y los conceptos importados desde el inglés.

Algunas equivalencias que ya se observan en las conversaciones de muchos jóvenes son:

  • “Qué plancha” → “Qué cringe”.
  • “Estoy en mi mejor momento” → “Estoy en mi prime”.
  • “Qué bacán”, “la rompió” o “se pasó” → “Slay”.
  • “De la nada” → “Random”.
  • “Punto final” o “se acabó la discusión” → “Period”.
  • “Ánimo” o “onda” → “Mood”.
  • “Estoy obsesionado” → “Estoy obsessed”.
  • “Es muy estético” → “Aesthetic”.
  • “Me encanta” → “I love it”.
  • “Un poquito” → “Lowkey”.
  • “Buenas vibras” → “Good vibes”.

Muchas de estas expresiones nacieron en comunidades digitales de habla inglesa, pero hoy son utilizadas por jóvenes de distintos países, incluidos Chile, Argentina, México y España.

Más que palabras: una nueva identidad cultural

Los especialistas señalan que la adopción de estos términos no responde únicamente a una moda pasajera. También refleja la forma en que las nuevas generaciones construyen identidad en un entorno globalizado.

A diferencia de décadas anteriores, donde los referentes culturales eran principalmente locales o nacionales, hoy gran parte de los contenidos consumidos por adolescentes y jóvenes proviene de plataformas internacionales.

Series, canciones, podcasts, transmisiones en vivo y contenidos virales generan un lenguaje común que trasciende fronteras geográficas.

Esta realidad explica por qué palabras que nacieron en Estados Unidos o Reino Unido pueden ser comprendidas y utilizadas por jóvenes chilenos que nunca han vivido en un país angloparlante.

Un puente entre generaciones

Para muchos padres y madres, estas nuevas expresiones pueden resultar confusas o incluso incomprensibles. Sin embargo, los expertos consideran que entender estos códigos puede transformarse en una oportunidad para fortalecer la comunicación familiar.

“Muchos padres y madres escuchan estas palabras y no siempre entienden su significado. Sin embargo, conocerlas puede ser una excelente oportunidad para acercarse a sus hijos, comprender mejor sus conversaciones y generar espacios de comunicación más efectivos. El idioma se ha transformado en un puente entre generaciones”, enfatiza Varela.

La especialista sostiene que familiarizarse con estas expresiones permite comprender mejor los intereses, referentes y dinámicas de comunicación de los jóvenes.

El inglés ya no es solo una herramienta académica

La creciente presencia de términos en inglés también está modificando la percepción tradicional sobre el aprendizaje de idiomas.

Durante años, aprender inglés estuvo principalmente asociado al ámbito académico o laboral. Hoy, sin embargo, su utilidad también se relaciona con la posibilidad de participar activamente en la cultura digital contemporánea.

“Cuando los padres comprenden las expresiones y referencias que utilizan sus hijos, se reduce la brecha generacional y se facilita el diálogo. Aprender inglés ya no responde únicamente a una necesidad académica o laboral; también permite participar activamente en la cultura digital que hoy influye en gran parte de las relaciones sociales”, comenta la profesional.

Una lengua en constante transformación

La incorporación de palabras extranjeras no es un fenómeno nuevo en la historia de los idiomas. A lo largo del tiempo, el español ha adoptado términos provenientes de distintas lenguas, adaptándolos a nuevas realidades culturales y tecnológicas.

Lo que sí resulta novedoso es la velocidad con que estas expresiones se expanden gracias a internet y las redes sociales.

Mientras generaciones anteriores crecieron diciendo “qué plancha” o “qué bacán”, muchos jóvenes hoy prefieren hablar de “cringe”, “prime” o “slay”. Una señal de cómo el lenguaje continúa evolucionando al ritmo de los cambios culturales y tecnológicos de cada época.

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