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“Farmear aura”: qué significa la nueva tendencia que salió de internet y llegó a los adolescentes Social Crédito: Cedida.

“Farmear aura”: qué significa la nueva tendencia que salió de internet y llegó a los adolescentes

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Las llamadas “batallas de aura” llevan a jóvenes a competir mediante poses, gestos y demostraciones de personalidad frente a sus pares. Una psicóloga explica qué hay detrás de esta tendencia y cuándo puede convertirse en una señal de alerta.


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Un adolescente se para frente a un grupo, adopta una pose, hace un gesto inesperado o intenta proyectar seguridad mientras sus amigos observan. Al terminar, llegan las reacciones: quién tuvo más presencia, quién fue más divertido o quién “ganó” más aura. La dinámica, conocida como “farmear aura”, comenzó como un código asociado a internet y los videojuegos, pero actualmente también aparece en espacios públicos y redes sociales.

¿Qué significa “farmear aura”?

El concepto de “farmear aura” se relaciona con las llamadas “batallas de aura”, una dinámica en la que adolescentes se enfrentan en una especie de duelo informal de poses, gestos y demostraciones de personalidad.

El objetivo es proyectar la mayor cantidad posible de “aura” frente a otras personas, mientras un público observa y determina quién destaca más. De esta manera, una expresión nacida en los códigos digitales se transforma en una forma de interacción y competencia entre pares.

Camila Navarrete, psicóloga infanto-juvenil de la Universidad UNIACC, señala que “debajo de una expresión nueva hay algo bastante propio de este grupo etario: explorar quién soy, cómo quiero ser visto y qué lugar ocupo entre mis pares. Los adolescentes de otras generaciones también tuvieron códigos, estéticas, modas y formas de obtener reconocimiento. Lo que cambia hoy es que estos códigos nacen y se expanden muy rápidamente a través de las redes sociales”.

Crédito: El Mostrador.

Una forma de explorar la identidad

Más allá del término utilizado, la especialista plantea que estas dinámicas pueden cumplir distintas funciones durante la adolescencia. Participar en ellas puede permitir divertirse, expresarse, desarrollar confianza, sentirse parte de un grupo o poner a prueba determinadas habilidades sociales.

“Participar de estas dinámicas puede ser una experiencia positiva si permite divertirse, expresarse, desarrollar confianza, pertenecer a un grupo o descubrir habilidades sociales. La influencia de los pares no es necesariamente negativa; también puede favorecer conductas adaptativas y experiencias de pertenencia”, explica Navarrete.

En las batallas de aura también existe, según la psicóloga, una especie de representación de la identidad. El adolescente experimenta con distintas maneras de mostrarse frente a los demás.

“En las batallas de aura hay además una especie de puesta en escena de la identidad. El joven prueba una manera de presentarse frente a otros: ‘puedo ser seguro’, ‘puedo hacer reír’, ‘puedo llamar la atención’, ‘puedo atreverme a ponerme frente a un grupo’”.

Así, la conducta no necesariamente constituye por sí misma un motivo de preocupación. El foco está en cómo esta participación afecta al adolescente y en el lugar que comienza a ocupar la aprobación de los demás.

Cuando el “aura” comienza a definir el valor personal

El escenario puede cambiar cuando la valoración externa se transforma en el principal mecanismo para determinar cuánto vale una persona.

“La dificultad aparece cuando se instala algo como: ‘si los demás me celebran, valgo; si no me celebran, dejo de valer’. Ahí ya no hablamos solamente de participar en una tendencia, sino de una autoestima muy dependiente de la evaluación externa”, advierte Navarrete.

Las redes sociales pueden profundizar esta dinámica, debido a que permiten medir constantemente la respuesta de una audiencia mediante seguidores, visualizaciones, comentarios y “likes”. A estos indicadores se suman, de manera lúdica, los llamados “puntos de aura”.

¿Cuándo debería preocupar a los padres?

La participación en una batalla de aura, la publicación de un video o el uso de estos códigos juveniles no constituyen por sí solos una señal de alarma, sostiene la especialista.

Por ello, recomienda que los adultos observen principalmente los efectos que estas dinámicas tienen en sus hijos.

“Me preocuparía más observar cambios como una necesidad cada vez mayor de aprobación; angustia intensa cuando recibe críticas o pocas interacciones; comparación constante con otros; dejar actividades que antes disfrutaba porque ‘no dan aura’ o por miedo a hacer el ridículo; exponerse a situaciones peligrosas únicamente para obtener reconocimiento; conflictos importantes con amigos; o cambios persistentes en el ánimo, sueño, rendimiento o relaciones”, explica.

De acuerdo con Navarrete, estas señales permiten poner atención no solamente en la tendencia, sino en el impacto que puede estar teniendo sobre el bienestar del adolescente.

¿Prohibir o conversar sobre la tendencia?

Ante la preocupación que puede generar entre padres y madres el uso de estos códigos, la recomendación de la académica es no comenzar necesariamente desde la prohibición.

Esto no significa, sin embargo, que los adultos deban mantenerse al margen cuando aparecen situaciones que implican un riesgo. “Si aparecen humillaciones, violencia, exposición riesgosa o difusión de imágenes sin consentimiento, los adultos sí debemos intervenir”, enfatiza.

La especialista plantea que las familias pueden acercarse a estas dinámicas conversando sobre ellas sin burlarse de los códigos que utilizan sus hijos, conociendo a sus amistades y ayudándolos a identificar cuándo una actividad deja de ser entretenida.

También recomienda hablar sobre consentimiento antes de grabar o publicar a otras personas y fomentar espacios donde los adolescentes puedan sentirse competentes y valorados sin depender exclusivamente de la respuesta de una audiencia.

El desafío detrás de “farmear aura”

Para Navarrete, el fenómeno no debería analizarse únicamente desde la expresión de moda. Detrás del concepto aparece una pregunta más amplia sobre cómo los adolescentes construyen su identidad y buscan reconocimiento entre sus pares.

“El desafío no es lograr que sus hijos no necesiten nunca la aprobación de los demás, eso sería poco realista, sino ayudarlos a construir una identidad suficientemente sólida para que esa aprobación no determine por completo cuánto sienten que valen”, concluye Navarrete.

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