Opinión
Créditos: AGENCIA UNO.
La medicina avanza, pero ¿a qué velocidad avanzan nuestros hospitales?
El Día del Hospital es una buena ocasión para una pregunta incómoda: si la medicina cambia lo que es posible ofrecer a un paciente, ¿hasta cuándo puede bastar con hacer lo mismo de siempre?
La calidad en salud no se mide solo por garantizar una prestación, sino por la capacidad de actualizarla a tiempo. Cada año que una terapia superior queda fuera de la red pública es un año en que los pacientes reciben menos de lo que la evidencia respalda.
En Chile, más de 27 mil personas requieren diálisis. Para ellas, técnicas avanzadas de Diálisis, como Hemodiafiltración o Hemodiálisis de Alto flujo y la Peritoneo Diálisis muestran cómo cambia el estándar cuando se incorpora tecnología médica. Hospitales de distintas regiones ya la utilizan y han demostrado que la innovación cabe en la atención pública, con mejoras en seguridad y eficiencia, y que no tiene por qué ser privilegio de unos pocos centros.
¿Qué hacemos con esas experiencias? En plena discusión presupuestaria, el país debe decidir si se limita a sostener lo que hace hoy o si crea las condiciones para escalar lo que funciona en esos hospitales. Postergar esa decisión no es neutral: la espera tiene costos para los pacientes, que siguen recibiendo terapias de generaciones anteriores, y para la red asistencial.
El estándar de ayer no puede ser el de mañana. Incorporar tecnología médica innovadora en diagnóstico y tratamiento no es un lujo, sino una condición para contar con hospitales más seguros, pacientes con mejor calidad de vida y un sistema de salud eficiente y sostenible.
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