CULTURA|OPINIÓN
Crédito: Agencia UNO
El sabor amargo de esta PISA
Por qué el poder transformador de las artes en la educación es más necesario que nunca.
En su ensayo “The turbulent AI era is here. The choices we make now are critical”, Bill Gates advirtió que el mundo no se está preparando adecuadamente para la transición hacia la Inteligencia Artificial (IA), y que ésta podría volverse tan poderosa que actúe en contra de los intereses humanos haciéndonos perder el control. Pero Gates no habla solo de la pérdida masiva de empleos, los ciberataques o el uso armas letales sin supervisión, sino también de un posible impacto social y cognitivo. ¿Se puede relacionar esto con el amargo sabor que nos dejaron los resultados de la Prueba PISA 2025?
En la última medición nuestros estudiantes retrocedieron en Lectura y Matemática en relación con el año 2022. En la primera bajaron 12 puntos, mientras que en la segunda 9. Sin duda, parte de esta baja se puede explicar por la pandemia. Los escolares evaluados tenían de 9 a 10 años para la crisis sanitaria, es decir, sus primeros años de escolaridad -los más relevantes para el aprendizaje- debieron vivirlos en la virtualidad. Eso podría explicar, en parte, la baja generalizada de los países: de los 91 participantes, 39 bajaron en Matemática y 42 en Lectura.
Pero una de las variables más preocupantes que muestra el mismo informe PISA 2025 es la irrupción de la IA en la educación escolar. El 51% de los estudiantes chilenos declara usarla como apoyo para tareas al menos una vez por semana. También indican su uso frecuente para investigaciones preliminares sobre un tema nuevo, para resumir y redactar un texto. Solo el 6% reportó no hacerlo nunca o casi nunca en tareas relacionadas con las materias examinadas. No es extraño entonces que solo el 2% de nuestros estudiantes comprendan textos extensos, manejen conceptos abstractos o contraintuitivos y distingan entre hechos y opiniones, basándose en indicios implícitos relacionados con el contenido o la fuente de información.
Las investigaciones en estas materias ya advierten del posible impacto de la IA en el desarrollo cognitivo de los niños. Algunas de las principales consecuencias serían: atención fragmentada y pérdida de enfoque profundo, descarga cognitiva y atrofia de la memoria, debilitamiento del pensamiento crítico y afectación en la metacognición. En el desarrollo socioafectivo por su parte podría existir déficit en competencias de comunicación interpersonal, erosión de la empatía y tolerancia a la frustración, trastornos en la salud mental y autoestima, y alteración del sueño y autorregulación emocional, entre otras.
No atender estas amenazas predicen que la curva de resultados en la próxima PISA seguirá en descenso. Entonces, además de regular y enseñar su uso para potenciar el aprendizaje sin comprometer las capacidades cognitivas fundamentales, e incluso, la prohibición de dispositivos desde ciertas edades, se requiere una estrategia de “rehabilitación cognitiva y vincular” que recupere la atención sostenida, la empatía y la creatividad activa en los estudiantes, especialmente en la enseñanza básica. Se trata de reentrenar y fortalecer aquellas funciones ejecutivas y socioafectivas que el entorno digital ha debilitado, para devolverle al cerebro de los estudiantes capacidades como tolerar la demora de la gratificación, procesar información de manera lineal y profunda, y restablecer la empatía a través de la presencia física y la interacción social directa. Es aquí donde el arte puede cumplir un papel imprescindible.
El estudio “El poder transformador de la educación artística y cultural” (OEI 2026) define los principales beneficios de ésta en el desarrollo integral de los estudiantes, destacando competencias cognitivas, sociales, culturales y por supuesto, emocionales. Sobre las competencias cognitivas destaca el desarrollo de la memoria, la habilidad lingüística, la alfabetización crítica, la percepción y las habilidades de planificación, con resultados como el desarrollo de la creatividad, del pensamiento crítico y conciencia crítica, y de resolución de problemas. Las competencias sociales más destacadas son la inclusión, interacción, diálogo, colaboración, conciencia social, aprendizaje colaborativo, sumadas a competencias culturales como la interculturalidad, la identidad y la diversidad cultural.
Hasta ahora la estrategia más usada por el sistema escolar chileno para enfrentar las bajas en los resultados en lenguaje y matemáticas ha sido incrementar las horas de estas asignaturas a costa de reducir otras asignaturas, tales como las relacionadas con el arte. Pero esto claramente no ha dado, ni dará los resultados esperados. Revertir los resultados de PISA no pasa por focalizarse solo en las materias medidas, requiere un incremento o consideración de nuevos ingredientes, comprobadamente positivos, justamente como las artes. No perdamos más tiempo, regulemos y acompañemos el uso de la IA, e integremos con determinación programas artísticos de calidad en nuestro sistema escolar.
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