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El 77% de los chilenos acumula objetos que no sabe dónde guardar Sociedad

El 77% de los chilenos acumula objetos que no sabe dónde guardar

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El trabajo remoto, la falta de espacio y la convivencia de distintas actividades están transformando la manera de habitar las viviendas. Estudio revela que, aunque el hogar sigue siendo un refugio emocional para los chilenos, mantenerlo organizado y adaptarlo a las nuevas necesidades es un desafío.


La casa ya no es solamente el lugar al que se regresa después de trabajar. También puede ser oficina, sala de estudio, gimnasio, espacio de descanso y punto de encuentro familiar. En una misma jornada, el comedor se transforma en escritorio, el living en sala de reuniones y el dormitorio en un espacio que debe responder a distintas necesidades. Esta creciente multifuncionalidad está cambiando la forma en que habitamos nuestros hogares y plantea nuevos desafíos en materia de organización, almacenamiento y diseño.

Así lo revela el estudio IKEA Life at Home Chile 2026, que muestra algunas de las principales tensiones de la vida doméstica actual: mientras el 93% de los encuestados afirma que su casa le proporciona tranquilidad y paz, un 61% reconoce que su vivienda debe cumplir varias funciones al mismo tiempo.

Uno de los datos más reveladores apunta a la acumulación de objetos. El 77% de los participantes reconoce tener espacios donde guarda cosas que no sabe dónde ubicar, mientras que un 31% considera que la capacidad de almacenamiento de su vivienda es insuficiente. No se trata necesariamente de una falta de voluntad para mantener el orden: el 39% identifica la falta de tiempo como una de las principales razones para acumular pertenencias y un 38% admite guardar objetos que utiliza frecuentemente.

La acumulación tampoco queda relegada a espacios secundarios. Aunque la bodega concentra el mayor porcentaje (28%), el desorden también se instala en habitaciones de uso cotidiano: el dormitorio principal (14%), el dormitorio secundario (13%), el clóset (11%) y el lavadero (9%).

Los resultados apuntan a una transformación que va más allá de la decoración. La organización del hogar comienza a relacionarse directamente con la manera en que se distribuye el tiempo, se desarrollan las actividades y se aprovechan los metros cuadrados disponibles.

Viviendas que deben responder a múltiples necesidades

La expansión del trabajo y el estudio desde casa ha contribuido a modificar la función tradicional de los espacios domésticos. Según el estudio, el 53% de los chilenos trabaja o estudia desde su vivienda varios días a la semana o casi todos los días. Al mismo tiempo, un 49% señala que distintas actividades compiten por un mismo espacio y un 43% reconoce que le cuesta separarlas.

Esta superposición plantea un desafío para viviendas que, en muchos casos, no fueron diseñadas para albergar tantas funciones simultáneas. Un espacio que durante la mañana sirve para trabajar puede convertirse por la tarde en lugar de estudio y, al finalizar el día, recuperar su función de encuentro familiar.

Para Julia Becerra, gerente de Diseño de IKEA para Chile y Colombia, esta realidad exige pensar en soluciones más adaptables. “Los resultados muestran que los hogares son cada vez más fluidos y multifuncionales. Hoy les pedimos mucho más a nuestros hogares y, por eso, contar con soluciones flexibles, funcionales y de almacenamiento puede marcar una diferencia importante en la vida cotidiana”, señala.

La mirada también tiene una dimensión urbana y habitacional. Elizabeth Wagemann, directora del Laboratorio Ciudad y Territorio de la Universidad Diego Portales, plantea que “estos resultados reflejan una transformación en la forma en que habitamos las viviendas. Los espacios domésticos deben responder hoy a una mayor diversidad de actividades, muchas veces sin que su superficie o distribución hayan cambiado. Esto plantea el desafío de avanzar hacia entornos habitacionales más flexibles, capaces de adaptarse a las necesidades de sus habitantes”.

En este contexto, el mobiliario adaptable, los sistemas de almacenamiento, los espacios transformables y las soluciones que permiten aprovechar cada rincón adquieren una relevancia creciente. La tendencia apunta a viviendas capaces de cambiar junto con las rutinas de sus habitantes, sin que necesariamente sea preciso disponer de más metros cuadrados.

El hogar sigue siendo un refugio emocional

Pese a las dificultades de organización y convivencia de actividades, la relación emocional con la casa continúa siendo especialmente significativa. El 93% de los encuestados afirma que su hogar le permite sentir tranquilidad y paz, mientras que el 91% lo identifica como un lugar donde puede recargar energías.

Ese vínculo también se construye a través de pequeños rituales cotidianos. El 92% acostumbra despedirse cuando alguien sale de casa, mientras que un 87% da los buenos días y el mismo porcentaje tiene el hábito de dar las buenas noches.

La conexión permanece incluso cuando las personas están fuera de su vivienda: el 89% reconoce que siente ganas de regresar a casa y otro 89% considera que es el lugar donde mejor logra desconectarse del estrés.

Estas cifras revelan una aparente contradicción: el hogar puede ser simultáneamente un espacio de bienestar y uno de los lugares donde se concentran las tensiones de la vida cotidiana. La necesidad de compartir ambientes, resolver problemas de almacenamiento y mantener cierto orden convive con la búsqueda de tranquilidad y desconexión.

Entre la casa que habitamos y la que mostramos

Otra dimensión interesante que aborda el estudio es la relación entre la experiencia privada del hogar y la imagen que se proyecta hacia los demás.

Aunque el 68% de los chilenos declara sentirse orgulloso de su vivienda, solo el 57% se siente cómodo mostrándola o invitando a otras personas. La diferencia refleja el peso de las expectativas sobre cómo debería verse una casa, especialmente cuando se reciben visitas.

Ordenar, limpiar, reorganizar e incluso esconder determinados objetos forman parte de los preparativos habituales para mostrar el hogar. Así, aparece una distancia entre la vivienda que se habita diariamente, con sus rutinas y objetos acumulados, y aquella que se busca presentar ante los demás.

De hecho, seis de cada diez personas consideran que su casa es ordenada, aunque mantener esa condición requiere esfuerzo. La organización deja de ser solamente una cuestión funcional y también se relaciona con las expectativas personales y sociales sobre el espacio doméstico.

Para Francisca Núñez, Regional Commercial Manager de IKEA, comprender estas tensiones permite identificar las necesidades reales de las personas. “Una mejor vida en el hogar no depende de tener espacios más grandes o perfectos, sino de encontrar soluciones que se adapten a las necesidades reales de las personas”, afirma.

El estudio Life at Home forma parte de una investigación global que IKEA desarrolla desde 2014 para conocer cómo viven las personas, cuáles son sus necesidades y frustraciones y de qué manera sus espacios influyen en el bienestar cotidiano.

La edición chilena de 2026 fue presentada el 28 de octubre en IKEA Parque Arauco, en un encuentro que reunió a representantes de la compañía y del mundo académico para analizar los cambios en las formas de habitar.

Más allá de las cifras, sus resultados ponen sobre la mesa una discusión cada vez más presente: en viviendas donde conviven más actividades, objetos y necesidades, el desafío ya no consiste únicamente en mantener la casa ordenada o decorarla, sino en conseguir que funcione para la vida real de quienes la habitan.

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