Publicidad
Estudio revela cómo comunidades costeras enfrentan la contaminación marina Medioambiente

Estudio revela cómo comunidades costeras enfrentan la contaminación marina

Publicidad

Una investigación liderada por la Universidad de Chile revela cómo comunidades costeras enfrentan la contaminación marina, la expansión del plástico y los conflictos socioambientales, impulsando iniciativas de protección de los océanos y defensa de los bienes comunes marinos.


El Mostrador Fuente Preferida

La contaminación marina continúa siendo una de las expresiones más visibles de la crisis ambiental global. Aunque el aumento de la temperatura de los océanos suele concentrar la atención pública, especialistas advierten que existen otros efectos igualmente profundos, como la expansión de los residuos plásticos y las transformaciones sociales y territoriales que generan en las comunidades costeras. Estos desechos han pasado a formar parte del entorno de manera persistente, modificando ecosistemas y las formas de vida de quienes habitan zonas afectadas por la polución marina.

Desde una perspectiva antropológica, el académico del Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Francisco Araos, ha liderado diversas investigaciones orientadas a comprender cómo las comunidades costeras enfrentan los desafíos del denominado Antropoceno azul. Entre 2022 y 2026 encabezó el proyecto FONDECYT 1220430 “La resurgencia de los comunes en el Antropoceno Azul en Chile”, iniciativa que analiza las estrategias desarrolladas por organizaciones locales para resguardar los bienes comunes marinos frente a la contaminación y los procesos de desposesión territorial.

Los resultados del estudio muestran que, a lo largo del país, distintas comunidades y colectivos han impulsado acciones de cuidado, protección y activismo para defender los ecosistemas costeros. Este fenómeno, definido por los investigadores como la “resurgencia de los comunes en el Antropoceno Azul”, plantea la necesidad de avanzar hacia una mayor justicia ambiental y costera.

Conflictos socioambientales en el litoral chileno

La investigación examinó los impactos de la actividad humana en zonas costeras de las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, O’Higgins, Los Lagos y Aysén. El equipo, integrado por Araos junto a los co-investigadores Débora de Fina Gonzalez, de la Universidad de Playa Ancha, y Jeremy Anbleyth-Evans, de la Universidad de Aberdeen, centró su trabajo en analizar las consecuencias del modelo de “economía azul”, que busca compatibilizar crecimiento económico y sustentabilidad, pero que, según los hallazgos, puede reproducir dinámicas extractivas que limitan el acceso a los recursos y excluyen a las comunidades locales.

Mediante etnografías y mapeos participativos, los investigadores identificaron una creciente degradación de los ecosistemas costeros y el aumento de conflictos socioambientales. En la Patagonia norte, por ejemplo, la expansión de la salmonicultura ha generado contaminación en playas, canales y fiordos, además de afectar la cohesión social de las comunidades. En el norte del país, proyectos portuarios y mineros coinciden con territorios ancestrales del Pueblo Chango y zonas de alta biodiversidad. En tanto, en la zona central, el desarrollo inmobiliario y turístico ha restringido el acceso al borde costero para pescadores artesanales, deportistas náuticos y habitantes tradicionales.

Según explica Francisco Araos, los mapeos participativos permiten visibilizar realidades que suelen quedar fuera de los instrumentos oficiales de planificación. En ese contexto, señala que estos ejercicios “visibilizan las formas locales e históricas de uso, apropiación y cuidado del territorio, que generalmente no son parte de la cartografía oficial que define lo que se hace o deja de hacer en la zona marino-costera”.

Experiencias comunitarias de protección del océano

El estudio también profundizó en cuatro experiencias de organización comunitaria vinculadas al cuidado de los ecosistemas marinos. Entre ellas destaca Las Chungungas, en Concón, un colectivo de mujeres que practica nado en aguas abiertas como una forma de reconexión con el mar y las especies que lo habitan.

Asimismo, la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar impulsa el reconocimiento de usos consuetudinarios como herramienta para la protección de los territorios costeros y la continuidad cultural de los pueblos indígenas. A ello se suman los Centinelas Comunitarios de Carelmapu y Pichilemu, una iniciativa de ciencia colaborativa que monitorea fenómenos como la sobrepesca, la expansión urbana y la presencia de especies invasoras.

Otro caso analizado es el del corral de pesca ancestral de Buill, en Chaitén, donde la comunidad indígena local reconstruyó esta antigua infraestructura precolombina, transformándola en un espacio de educación ambiental y turismo comunitario.

Para los investigadores, estas experiencias representan lo que denominan “micropolíticas de la resurgencia”, es decir, formas de acción local que promueven el cuidado de los mares mediante la defensa de derechos territoriales, la educación ambiental, la ciencia comunitaria y la revitalización de prácticas tradicionales.

Una nueva investigación sobre la contaminación por plásticos

La línea de trabajo continuará con el proyecto Fondecyt 1261505 “Un océano plástico: hacia una antropología de la polución marina en el Antropoceno”, liderado también por Araos e integrado por Florencia Muñoz, de la Universidad de Playa Ancha, y Ricardo Álvarez, de la Universidad Austral de Chile.

Respecto de esta nueva etapa, el investigador explica que “este nuevo proyecto busca dar continuidad a la agenda de investigación, enfocándose en la contaminación por plásticos marinos”.

Araos agrega que “estudiar el plástico desde la Antropología permite complejizar la relación unívoca de la polución como mero desecho que se debe eliminar, reconociendo su multiplicidad material y las diversas relaciones que los colectivos y grupos desenvuelven con el plástico: como materia prima, contaminante, basura, infraestructura e, incluso, como componente biofísico de cuerpos y ecosistemas, lo que altera completamente la manera en que hemos entendido su naturaleza y las estrategias de enfrentamiento a este problema ambiental global”.

Ciencia participativa para comprender la crisis oceánica

Ambos proyectos comparten una metodología basada en la participación activa de las comunidades. Además de las herramientas tradicionales de investigación, incorporan enfoques innovadores como las etnografías multiespecies, que observan las relaciones entre las personas y organismos marinos —incluyendo algas, lobos marinos e incluso los propios residuos plásticos—, junto con experiencias de tecnociencia ciudadana.

Según los investigadores, este enfoque busca ampliar la comprensión de la contaminación marina y generar respuestas culturalmente pertinentes frente a la crisis oceánica. Los proyectos contemplan la publicación de artículos científicos, la formación de estudiantes de pre y postgrado, la consolidación de redes internacionales y la elaboración de materiales de divulgación, reforzando la idea de que el futuro de los ecosistemas costeros depende tanto del conocimiento científico como de los saberes y prácticas desarrollados por las comunidades locales.

Publicidad