Medioambiente
Créditos: Agencia Uno.
Santiago vuelve a los primeros lugares del ranking mundial de contaminación atmosférica
Santiago se ubicó entre las cinco ciudades con peor calidad del aire del mundo, según IQAir, en medio de nuevos episodios de preemergencia ambiental. Greenpeace alertó sobre los riesgos para la salud y cuestionó la paralización de una norma que endurece los límites de contaminación.
La capital chilena volvió a encender las alertas ambientales. Según los reportes diarios de la plataforma de monitoreo IQAir, que evalúa en tiempo real la calidad del aire en más de 9.400 ciudades del planeta, Santiago se ha ubicado durante los últimos días entre las cinco urbes con mayores niveles de contaminación atmosférica a nivel global, siendo además la única ciudad latinoamericana presente en ese listado.
El escenario coincide con el inicio de una nueva semana marcada por una preemergencia ambiental, situación que ya supera el número total de episodios de este tipo registrados durante todo el año pasado.
Ante este panorama, Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace, advirtió sobre la gravedad del fenómeno y sus implicancias para la salud pública.
“Lamentablemente, en Chile nos hemos acostumbrado a la mala calidad del aire de nuestras ciudades, sobre todo desde la zona central hacia el sur durante el invierno. Sin embargo, que el aire que respiramos sea más tóxico que el registrado en ciudades de China, India o Pakistán -países conocidos por sus enormes emisiones y polución- es tremendamente preocupante”, expresó al respecto Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas en Greenpeace.
La especialista explicó que gran parte del problema está asociado a la presencia de material particulado fino (PM2.5), considerado uno de los contaminantes más dañinos para las personas debido a su capacidad de ingresar profundamente al organismo.
“Las partículas PM2.5 tienen un diámetro menor a 2,5 micrómetros (es decir, más pequeño que el diámetro de un cabello), lo que les permite penetrar profundamente en los pulmones e incluso ingresar al torrente sanguíneo. Es por ello que la contaminación atmosférica por PM2.5 está asociada a enfermedades respiratorias crónicas; asma y bronquitis; accidentes cerebrovasculares; enfermedades cardiovasculares; cáncer pulmonar y muertes prematuras, entre otras patologías”, aclaró la vocera.
Actualización normativa sigue sin avanzar
La preocupación por los efectos de la contaminación atmosférica llevó al Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático a aprobar el año pasado una actualización de la norma de calidad del aire vigente desde 2011. La propuesta incorporaba estándares más exigentes y alineados con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Sin embargo, el proceso regulatorio permanece detenido.
“Pese a lo importante que es esta actualización de la normativa para la salud de la población, el decreto supremo N°3 del Ministerio de Medio Ambiente -con esta actualización- fue ingresado recién el 11 de marzo del 2026 (último día del gobierno del presidente Boric) a Contraloría para su trámite de toma de razón, y retirado al día siguiente -el 12 de marzo- por el gobierno actual, quedando pausada su tramitación”, comentó Espinosa.
La propuesta establecía nuevos límites para la concentración de PM2.5, fijando un máximo anual de 15 microgramos por metro cúbico y un límite diario de 38 microgramos por metro cúbico. Asimismo, definía nuevos parámetros para la declaración de episodios críticos, clasificando los niveles de contaminación en categorías de alerta, preemergencia y emergencia según la concentración de partículas registradas durante un período móvil de 24 horas.
El decreto también contemplaba la declaración de “Zona Saturada” cuando se excedieran los límites establecidos por la norma y de “Zona Latente” cuando los niveles de contaminación alcanzaran entre el 80% y el 100% de dichos valores.
La contaminación como desafío de salud pública
Para Greenpeace, la paralización de esta actualización normativa representa una señal preocupante en un contexto donde millones de personas continúan expuestas a altos niveles de contaminación atmosférica.
“Cada día miles de personas sufren las consecuencias del aire contaminado que respiran. Los centros de salud enfrentan una presión creciente por enfermedades respiratorias y cardiovasculares, mientras la evidencia científica sobre los impactos de la contaminación es cada vez más contundente. Por eso resulta incomprensible que una medida destinada a proteger la salud pública permanezca detenida”, afirmó Espinosa.
La organización sostiene que la posición que hoy ocupa Santiago en los rankings internacionales debería impulsar medidas más rápidas y exigentes para enfrentar el problema.
“No podemos normalizar que nuestras ciudades figuren entre las más contaminadas del planeta. Cada día que se retrasa la implementación de estándares más exigentes es un día en que millones de personas continúan expuestas a niveles peligrosos de contaminación. La calidad del aire no puede seguir esperando: protegerla es proteger la salud, la calidad de vida y el futuro de quienes habitan nuestro país”, concluyó.