Publicidad

Reutilización de agua y gestión integrada: claves para enfrentar la crisis hídrica que vive Chile

Publicidad

Expertos del sector público, privado y la academia expusieron las razones que hoy convierten al agua servida tratada en una fuente hídrica estratégica frente a la vulnerabilidad climática. Durante la jornada, se conocieron detalles del proyecto Retorno Maipo de Aguas Andinas.


El Mostrador Fuente Preferida

La reutilización de aguas servidas tratadas fue el eje central del seminario “Gestión de Cuencas y Reúso Eficiente de Aguas Tratadas: Experiencias y Desafíos para la Seguridad Hídrica”, organizado por el capítulo chileno de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS). 

Expositores del sector público, empresas sanitarias y diversos expertos coincidieron en que el agua residual tratada es la fuente más costo-eficiente disponible y un recurso para enfrentar adecuadamente los efectos de la vulnerabilidad climática. Se trata de un recurso hídrico estratégico que permite responder a la creciente presión sobre el agua y desindexar la demanda de la pluviometría. 

Existen diversos tipos de reúso de acuerdo con el uso objetivo, por ejemplo: riego agrícola, paisajístico, recarga de acuíferos, uso potable, industrial, recreacional, entre otros. No obstante, su evidente potencial y experiencias probadas con éxito internacional como localmente, el desarrollo de proyectos de reúso tiene importantes desafíos a nivel regulatorio, económico, medioambiental y social, que deben ser abordados en colaboración entre los distintos actores involucrados con un sentido de urgencia y con una visión estratégica de cuenca. 

“Las aguas servidas tratadas constituyen una reserva estratégica para el futuro. En un escenario de cambio climático y creciente estrés hídrico, el reúso puede transformarse en una fuente relevante para fortalecer la seguridad hídrica del país, siempre que logremos equilibrar adecuadamente las dimensiones económicas, sociales y ambientales de estos proyectos”, señaló Cristian Brito, asesor ambiental de Andess.

En esa línea, Aguas Andinas de la mano de su estrategia Biociudad, viene trabajando un proyecto de reúso de aguas tratadas desde su Biofactoría Mapocho Trebal. La iniciativa operaría en momentos de extrema sequía, permitiría incrementar la seguridad de suministro a más de 7,5 millones de habitantes bajo una visión de equilibrio en la cuenca del Rio Maipo. Los participantes coincidieron en la necesidad de avanzar en un marco regulatorio que otorgue mayor certeza para el desarrollo de proyectos de reúso, facilitar la construcción de infraestructura asociada y promover una gestión integrada de cuencas que permita incorporar nuevas fuentes de agua de manera eficiente y sostenible.

“Necesitamos generar las condiciones que permitan acercar la inversión requerida con la capacidad de pago de quienes podrían utilizar este recurso, además de entregar mayores certezas regulatorias para que estas iniciativas puedan concretarse”, afirmó Jorge Rivas, superintendente de Servicios Sanitarios.

Retorno Maipo

En un escenario de una baja sostenida en la disponibilidad de recursos hídricos, como también de una escasez hídrica estructural que se seguirá acrecentando, Aguas Andinas presentó el proyecto Retorno Maipo, iniciativa que forma parte de Biociudad, su estrategia de adaptación al cambio climático y que busca reforzar la resiliencia de la Región Metropolitana mediante el reúso de aguas depuradas provenientes de la Biofactoría Mapocho-Trebal. 

La iniciativa contempla la construcción de un ducto de aproximadamente 35 kilómetros que permitirá transportar entre 3 y 5 m³ por segundo de agua tratada hasta la Primera Sección del río Maipo para uso agrícola. A través de este mecanismo, los regantes recibirán la devolución del agua que previamente liberaron del río Maipo para destinarla al abastecimiento de agua potable de Santiago en escenarios de sequía extrema.

“Las proyecciones muestran que la disponibilidad de agua en la cuenca del Maipo continuará disminuyendo en las próximas décadas, por lo que necesitamos avanzar en soluciones que permitan ampliar nuestras fuentes de abastecimiento. El reúso de aguas depuradas representa una oportunidad concreta para aumentar la resiliencia de Santiago, compatibilizando el consumo humano con las necesidades de otros usuarios de la cuenca y contribuyendo a una gestión más eficiente y coordinada frente al cambio climático. Es un proyecto que no solo nos entrega una solución de futuro, sino que la posibilidad de trabajar de manera conjunta con diversos actores, mediante un proceso con resultados exitosos que han sido implementados por nuestro controlador, el Grupo Veolia”, señaló Cristian Schwerter, director de Planificación, Ingeniería y Construcción de Aguas Andinas.

Durante la jornada se conoció también del funcionamiento de la planta de Reúso Salar del Carmen, de Econssa, la iniciativa de reutilización de aguas residuales más grande de Latinoamérica. Ubicada en Antofagasta, esta obra transforma aguas servidas urbanas en un recurso industrial de alto valor para la minería, evitando su vertido al mar. 

El encuentro concluyó con un llamado a seguir promoviendo proyectos que amplíen la disponibilidad de recursos hídricos, combinando innovación, colaboración entre distintos actores y una planificación de largo plazo capaz de responder a los desafíos que impone el cambio climático.

Publicidad