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Tecnología y naturaleza: la urgencia de resguardar el lenguaje del mar Opinión Créditos: El Mostrador.

Tecnología y naturaleza: la urgencia de resguardar el lenguaje del mar

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Marcela Ruíz Aguilar
Por : Marcela Ruíz Aguilar bióloga marina, Mg. en Gestión Estratégica y Evaluación de Proyectos, Directora y fundadora de Acústica Marina.
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El pasado 23 de julio conmemoramos el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la urgente necesidad de resguardar la biodiversidad de nuestras costas y mares. Esta efeméride no solo sirvió para admirar la majestuosidad de estos cetáceos, sino también para tomar conciencia sobre las amenazas silenciosas —pero devastadoras— que impactan día a día su hábitat natural y comprometen la salud de los ecosistemas marinos en todo el mundo.

Durante la jornada, el foco estuvo puesto en cómo las actividades humanas transforman los mares en entornos cada vez más hostiles. Entre todos los factores de riesgo, la contaminación acústica submarina se posicionó como una de las principales preocupaciones. El tráfico marítimo, las operaciones industriales y los ruidos de origen antropogénico alteran profundamente el medio marino, interrumpiendo rutas migratorias, causando desorientación e incidiendo en varamientos que ponen en peligro la supervivencia de especies fundamentales para el equilibrio del planeta.

En este contexto, la conmemoración dejó en claro que proteger el futuro de las ballenas y delfines requiere un compromiso concreto con la protección del verdadero “lenguaje oceánico”. Estos animales dependen casi de forma absoluta del sonido para comunicarse, navegar, alimentarse y socializar; por ello, degradar su entorno acústico equivale a privarlos de su principal medio de interacción con el mundo. Comprender esta realidad es el primer paso para impulsar un cambio de paradigma en la relación entre el desarrollo humano y la conservación marina.

Frente a este escenario, la respuesta que dejó la fecha no vino desde la resignación, sino desde la innovación. La implementación de tecnología de punta y soluciones sostenibles permitió avanzar decididamente en el monitoreo y mitigación del ruido bajo el agua. La capacidad de captar, procesar y analizar la acústica marina en tiempo real ha demostrado ser una herramienta clave para equilibrar las actividades productivas con la preservación del ecosistema, abriendo una vía concreta hacia la coexistencia armónica.

La celebración de este día mundial nos recordó una lección fundamental que debe perdurar mucho más allá del calendario. Proteger el futuro de nuestros mares y de las especies que lo habitan comienza, inevitablemente, por aprender a escuchar el océano. Atender a los mensajes y alertas que nos envía el mundo submarino es la única ruta posible para construir un desarrollo verdaderamente sostenible, donde la tecnología y la naturaleza hablen un mismo idioma.



  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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