El harakiri político de Mara Sedini
¡Hola a todos! La emergencia climática no solo ha dejado caminos anegados y quebradas al borde del colapso, también varios damnificados en el propio Gobierno, quien tuvo que aplazar la votación del informe de la comisión mixta de la Ley Miscelánea, por no contar con los 26 votos necesarios.
El temporal –por cierto– también anegó a La Moneda. Mientras el Estado de Excepción llegó cinco días tarde y ministros protagonizaban polémicas en redes sociales, alcaldes y parlamentarios —de gobierno y oposición— terminaron liderando la emergencia desde el barro y en regiones quedó instalada la sensación de que al “gobierno de emergencia” se le fue en collera la emergencia (valga la redundancia).
Mara Sedini volvió a Sin Filtros. Lejos de la autocrítica, la exvocera convirtió su regreso en un ajuste de cuentas con La Moneda. Denunció sabotajes internos, reabrió las tensiones con el segundo piso y, en el oficialismo, varios leen sus palabras como un harakiri político. El trasfondo, dicen, mezcla viejas rencillas, expectativas frustradas tras su salida del gabinete y la decisión de volver al lugar donde construyó su mayor capital político: un estudio de televisión.
Mientras Johannes Kaiser y Evelyn Matthei discuten quién maneja la playlist de la derecha, el que termina eligiendo las canciones es el PDG. Con sus votos, Franco Parisi volvió a convertirse en el dj de la megarreforma, obligando al Gobierno a negociar proyecto por proyecto y desconcertando tanto a Republicanos como a Chile Vamos. Muévelo, muévelo.
Michelle Bachelet pasó su primer examen en su carrera por la Secretaría General de la ONU. En Nueva York exhibió experiencia, defendió el multilateralismo y llegó respaldada por discretas reuniones con miembros del Consejo de Seguridad. Pero la verdadera competencia recién comienza: las straw polls medirán apoyos reales, mientras rivales como Rebeca Grynspan, Rafael Grossi y la ascendente Carolyn Rodrigues-Birkett buscan cambiar el libreto, ante el temido veto de las grandes potencias.
Para cerrar, una nota de contraste: mientras una parte de la derecha insiste en clausurar el Instituto Nacional de Derechos Humanos, el propio organismo respondió con un gesto difícil de impugnar: otorgó por acuerdo de todos los consejeros —incluidos los de derecha— el Premio Nacional de Derechos Humanos a Alicia Lira, histórica dirigente de la AFEP. La distinción reinstala el debate sobre el rol del INDH justo cuando su continuidad vuelve a estar en el ojo político.
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Las críticas al “gobierno de emergencia” en su primera emergencia
Las inundaciones y aludes del temporal que azolaron diez regiones, especialmente a Coquimbo y Atacama, no fueron solo un desastre natural, sino que derivaron en una crisis política al interior del oficialismo que no dejó satisfecho a Chile Vamos.
Mientras parlamentarios –desde el PS hasta la UDI y RN– pedían el Estado de Excepción desde el 17 de julio, la firma del Presidente no llegó hasta el lunes 20.
- Los cinco días que demoró la decisión presidencial para decretar la medida en las provincias de Coquimbo y Atacama, sumada a la ausencia de ministros clave en la zona, levantaron críticas transversales que marcaron la primera emergencia del gobierno de emergencia.
“Aquí no hay nada que explicar ni nada que defenderse”, fue la primera frase del ministro de Defensa Fernando Barros a su regreso de Hawái, afirmando que no estaba de vacaciones y que las FF.AA. estaban preparadas desde la semana previa.
El ministro de Vivienda, Iván Poduje –al igual que Barros–, protagonizó un duro enfrentamiento con el diputado Daniel Manouchehri, calificando de “irresponsables” las denuncias sobre desaparecidos y acusando al parlamentario de hacer un “show”, en un video que luego desapareció de redes sociales cuando los reportes oficiales confirmaron 11 víctimas.
- La crítica más dura, sin embargo, apuntó al retraso en el uso de herramientas legales de emergencia. A pesar de que parlamentarios enviaron oficios de alerta una semana antes y que el sábado 18 de julio tanto la diputada Eileen Urqueta (PDG), como el diputado Marco Sulantay (UDI), solicitaron formalmente el Estado de Excepción de Catástrofe, el Gobierno recién firmó el decreto el lunes 20 de julio.
Este “desfase cronológico de cinco días” fue calificado como injustificable en distintas regiones, donde se asegura que la burocracia de Santiago impidió el despliegue militar con mando unificado y la compra expedita de insumos básicos mientras se perdían vidas. Desde La Moneda, la justificación de que se requería un “análisis técnico previo”, tampoco logró calmar los ánimos en las zonas inundadas.
Tras enterarse por televisión del Estado de Excepción y ser excluidos de las definiciones de la Moneda, alcaldes y parlamentarios se convirtieron en los protagonistas absolutos de la emergencia. Ediles como Alí Manouchehri (Ind-PS, Coquimbo) y Daniela Norambuena (RN, La Serena), Carlos Lillo (Ind-Chile Vamos, Salamanca), Héctor Vega (Ind-Evópoli, Ovalle), entre otros, criticaron la “tardanza y falta de proactividad” por parte del Gobierno.
- El jefe municipal de Salamanca reclamó con indignación que tras caer más de 230 mm de agua en su comuna, el Ejecutivo “no había movido ni un solo saco de arena” para ayudar a los vecinos inundados. Su par de Ovalle, Héctor Vega, denunció el colapso total de los servicios sanitarios rurales (APR) y la lentitud técnica de Senapred.
En ese sentido, el modelo de emergencia del organismo ha sido tildado de “excesivamente centralista e ineficiente”. Se acusa al Ejecutivo de dejar fuera a los alcaldes de la toma de decisiones, una acción considerada “peligrosa”, por despojar de herramientas a la autoridad directa que trabaja con los vecinos.
Los delegados presidenciales también recibieron dardos. En Coquimbo, la ayuda enviada fue calificada de irrisoria frente a la magnitud del desastre. Asimismo, se denunció el envío de personal militar sin experiencia y camiones averiados, que terminaron siendo más un obstáculo que una solución real para la gestión local.
- La percepción, en este sentido, fue transversal: al “gobierno de emergencia se le fue en collera la emergencia”, evidenciando una desconexión crítica entre los pasillos de palacio y el barro de las regiones, mientras el balance total enfrenta cifras desoladoras: 13 personas fallecidas, 4 desaparecidas y más de 3.400 damnificados.
La crisis de servicios básicos persiste, con 24.000 clientes sin electricidad en Coquimbo y 16.000 en Valparaíso. En el ámbito sanitario, se decretó alerta en la Región de Coquimbo por el colapso del alcantarillado y el rebase de aguas servidas, frente a lo cual el Gobierno dispuso de vacunas contra la hepatitis para la población expuesta.
Sedini, el premio de consuelo y el nuevo flanco para La Moneda
La exministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, reapareció esta semana en el programa de streaming Sin Filtros —espacio donde anteriormente integró el panel— y lo hizo sin matices. Al par de minutos ya había comenzado a repartir con ventilador.
- Lejos de realizar una autocrítica por su breve y cuestionado paso por el gabinete, apuntó directamente contra La Moneda y parte del oficialismo, asegurando que durante su gestión fue objeto de sabotaje.
- Sus declaraciones sorprendieron en el Ejecutivo, donde varios interpretaron la entrevista como un ajuste de cuentas con el Gobierno de José Antonio Kast y con el oficialismo.
En cuanto al sabotaje, fuentes del oficialismo aseguraron a +Política que todo apunta al jefe de asesores del segundo piso, Alejandro Irarrázabal, amigo personal del Presidente de Kast. Distintas fuentes aseguran que su trato inadecuado es parte de su personalidad.
- Pero no solo cuadra su perfil, sino que las mismas fuentes aseguran que eran públicas las quejas de Irarrázabal contra Sedini, y que solía hablar de ella como “esta niñita”.
- En el oficialismo reconocen también que el deterioro de la relación entre Sedini y el denominado “segundo piso” de Palacio era conocido desde hacía meses.
Distintas fuentes consultadas por +Política sostienen que la exvocera nunca logró consolidar una relación de confianza con el equipo presidencial y que, lejos de recibir apoyo cuando comenzaron las dificultades comunicacionales, terminó cada vez más aislada. Según esas mismas versiones, desde el entorno del Presidente existían críticas recurrentes a su desempeño, lo que habría profundizado el distanciamiento interno.
- Pero en el oficialismo identifican un segundo factor que explicaría la decisión de Sedini de ventilar públicamente sus diferencias con el Ejecutivo.
De acuerdo con diversas fuentes, tras abandonar el gabinete esperaba que el gobierno le ofreciera algún cargo que compensara su salida, una práctica habitual para autoridades que dejan funciones ministeriales. Sin embargo, ese ofrecimiento nunca llegó. Su molestia habría alcanzado un punto de no retorno cuando conoció, a través de la prensa, que el Ejecutivo evaluaba una destinación diplomática para la también exministra Trinidad Steinert, quien dejó el Ministerio de Seguridad Pública en el mismo ajuste de gabinete.
- Ese episodio habría terminado por convencer a Sedini de romper definitivamente con el gobierno.
En el oficialismo describen su entrevista como un verdadero harakiri político, al considerar que cruzó una línea de lealtad con una administración de la que formó parte hasta hace pocas semanas. Las críticas, reconocen, no solo incomodaron al Ejecutivo, sino que también generaron inquietud entre dirigentes de Chile Vamos, que observan con preocupación la posibilidad de que continúe revelando episodios internos de su paso por La Moneda.
- En paralelo, algunos personeros oficialistas interpretan la reaparición pública de Sedini como el inicio de una estrategia para reposicionarse mediáticamente. No descartan que busque retomar un espacio permanente en Sin Filtros, plataforma desde la cual construyó buena parte de su capital político antes de asumir como ministra.
Esa posibilidad inquieta a sectores del gobierno, donde consideran que la exvocera demostró estar dispuesta a exponer públicamente conflictos internos, abriendo un flanco que La Moneda prefería mantener definitivamente cerrado.
El perreo del PDG: la derecha baila incómoda al ritmo de Parisi
La derecha abrió una pelea por la cabina del dj. Esta semana, Johannes Kaiser aseguró que tiene “a todo el Gobierno bailando” la música del Partido Nacional Libertario. Evelyn Matthei le bajó el volumen: “Johannes querido, yo creo que el que está poniendo la música es el PDG”.
- Los dos exageran para su propio beneficio, pero ninguno miente del todo: la música que pone el propio Gobierno de Kast, cuando suena, se escucha al lado de la que programa el PDG.
Un día antes de esa pelea, Republicanos ya había comprobado en carne propia de qué está hecho el PDG. El lunes, el Ejecutivo puso urgencia al proyecto estrella de Parisi —la devolución de IVA en medicamentos y pañales— para amarrar sus votos en la Ley Miscelánea. Horas después, los 14 diputados de la bancada PDG anunciaron que igual rechazarían artículos clave del proyecto.
- El timonel republicano Arturo Squella no se guardó nada y disparó en X: “la mora purga la mora“. No era la primera vez que el PDG jugaba así: en mayo ya se había bajado una vez de la idea de legislar la reforma, y Parisi había calificado como “mala noticia” el triunfo de Kast antes de que este asumiera.
- El patrón es simple y en el Congreso ya nadie se hace ilusiones con él: el PDG no negocia programa, sino que negocia precio, proyecto por proyecto.
Y aun así, nadie en el sector puede prescindir de él. El PDG terminó poniendo los votos decisivos para destrabar la Ley Miscelánea, quedó fuera de la comisión mixta y denunció “colusión entre la izquierda y la derecha”, la misma lógica de arbitraje que a él le ha dado poder. Cuando el oficialismo insinuó trato preferencial, la diputada Zandra Parisi no se anduvo con vueltas: negó cualquier compromiso y se autoproclamó parte de “el partido más importante de la oposición”, una frase que se sostiene más en sus votos que en un proyecto político propio.
- Ni siquiera tiene la casa ordenada puertas adentro: arrastra observaciones del Servel a sus balances y tuvo que repetir sus elecciones internas antes de instalar la directiva actual. Y en la propia oposición tampoco le regalan nada: al interior del bloque, sin ningún interés en cuidarle las espaldas a la derecha, califican al PDG como un partido de corte populista que terminó arbitrando la política nacional por default, en un rol que —aseguran— debieron haber cumplido colectividades más estables como la DC o el PS.
Cálculo a largo plazo: en Republicanos temen que el protagonismo de Parisi y de Pamela Jiles les pase la cuenta en la sucesión de 2029, mientras el ministro Jorge Quiroz se pasea por la sala del comité PDG frente a las cámaras y el ministro Alvarado empuja alejarse de esa tienda. El sector no se pone de acuerdo ni en con quién quiere que lo vean bailando.
- Kaiser, mientras tanto, se colgaba la medalla de autor y votaba en contra: su bancada rechazó un artículo del Plan Quiroz y respaldó la acusación constitucional contra Grau, justo cuando el Gobierno negociaba con el PDG. Y sigue litigando contra Parisi por injurias.
Este domingo el PDG cumple cinco años. Habrá asados regionales y Parisi se conectará por videollamada desde Europa, curado de espanto ante la pelea que dejó armada. La derecha discute de quién es la canción, la oposición desconfía del dj, y el que de verdad pone el ritmo —con la casa medio en orden y sin comprarse ningún proyecto propio— ya se fue de fiesta.
Bachelet en tierra derecha
La carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas ya entró en tierra derecha, ese término hípico que anticipa un inminente arribo a la meta. Y, en este contexto, Michelle Bachelet ha sorteado el primer debate público entre los seis candidatos. Una performance sin ganadores, pero con efectos concretos en la percepción pública.
En Nueva York, Bachelet apostó por consolidar la imagen de una estadista experimentada, recordando un activo difícil de igualar entre sus competidores: haber gobernado un país dos veces y haber encabezado ONU Mujeres y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.
- “Soy una líder probada” dijo, en una frase cuidadosamente diseñada para transmitir experiencia ejecutiva en un momento en que la ONU enfrenta guerras abiertas, crisis humanitarias y una creciente pérdida de autoridad internacional. “Esos son puntos fuertes, pues conoce la estructura de Naciones Unidas, habiendo ejercido dos cargos de alta importancia, y eso demuestra claramente cuál es su carácter y perfil”, comentó a +Política Cristián Barros, exsubsecretario de Relaciones Exteriores.
Su discurso evitó las consignas fáciles. Bachelet habló de reconstruir la confianza en el multilateralismo, defendió la independencia política de la futura secretaría general y sostuvo que Naciones Unidas debe “insistir en soluciones pacíficas” para evitar conflictos como lo ocurrido en el estrecho de Ormuz. “No es fácil, pero el secretario general no se puede dar por vencido”, apuntó.
El verdadero partido, sin embargo, no se juega frente a las cámaras. Durante los días previos al debate, la agenda de la expresidenta estuvo marcada por reuniones reservadas con representantes de países que integran el Consejo de Seguridad, salvo Estados Unidos, cuyo Presidente acaba de proponer para el cargo al mandamás de la FIFA, Gianni Infantino. Pero más allá de los discursos públicos, lo que prevalece desde ahora son las conversaciones privadas.
- El próximo hito llegará el 30 de julio con el primer straw poll, la votación informal donde los 15 miembros del Consejo de Seguridad comenzarán a medir qué candidatos generan consenso y cuáles de ellos son resistidos. Luego de esa ronda, señalan fuentes diplomáticas, suelen comenzar los retiros estratégicos, los respaldos cruzados y, sobre todo, el “muñequeo” para evitar el veto de alguna de las cinco potencias.
Hasta ahora, Bachelet aparece entre las postulantes mejor posicionadas gracias a su experiencia presidencial, su trayectoria en Naciones Unidas y dos argumentos que se han instalado con fuerza en la arena diplomática: que el turno corresponde a un miembro del GRULAC –Grupo Regional de América Latina y el Caribe– y que la ONU debe ser dirigida por una mujer por primera vez en sus 80 años de historia.
Sin embargo, esa no es una norma, explica la académica de la Universidad de Concepción y experta en Relaciones Internacionales, Paulina Astroza, debido a que “en la elección anterior también se planteaba que debería ser una mujer y terminó en el cargo Antonio Guterres”. “No es una regla”, apunta.
- Tampoco es una carrera ganada. La costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la UNCTAD, es considerada la rival técnicamente más sólida, mientras la ecuatoriana María Fernanda Espinosa ha levantado una campaña centrada en la necesidad de refundar la ONU y el argentino Rafael Grossi se ha perfilado como un gestor de crisis internacionales al frente del OIEA. Pero quien aparece por “los palos” –dicen– es la candidata de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, favorita en las encuestas, tras el debate en Nueva York.
Con esa valla ya superada, ahora comienza la etapa donde las cámaras desaparecen y los votos empiezan a gestarse en secreto. Las straw polls dirán si la buena impresión que dejó Bachelet se traduce en apoyos efectivos o si alguno de sus competidores logra capitalizar el inevitable juego de alianzas entre las grandes potencias. En la ONU, como en la política, nunca se sabe.
Alicia Lira Matus, Premio Nacional de Derechos Humanos 2026

Foto: INDH
Justo en momentos en que arrecia la embestida del Partido Nacional Libertario (PNL), la UDI y Republicanos contra el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), quienes piden cerrarlo, el organismo entregó el Premio Nacional de Derechos Humanos 2026, el cual fue acordado por los 11 consejeros del organismo, de los cuales al menos tres son de derecha: Ignacio Covarrubias, Cristián Pertuzé y Beatriz Corbo.
- La premiada este año fue la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (Afep) Alicia Lira Matus, una figura histórica y muy respetada en materia de DDHH en Chile. A inicios de este año, como informó El Mostrador, un grupo de abogados propuso el nombre de Nelson Caucoto para este premio. Fue él mismo quien declinó, entre otros motivos, porque no quería ser un obstáculo ante la postulación de Alicia Lira y otras personas.
La ceremonia se desarrolló en el Centro Cultural La Moneda y en esta el Director del INDH, Yerko Ljubetic, dijo respecto de la galardonada que “su trayectoria y la de tantas otras mujeres de las agrupaciones de familiares, que tanto sufrieron en esos años, pero que siguen luchando, es un ejemplo que tiene que inspirar a las nuevas generaciones en la promoción y la defensa de la democracia y los derechos humanos”.
- Ella, a su vez, expresó que “este premio es un reconocimiento también para las dirigentas de derechos humanos históricas, que han luchado permanentemente por la verdad y justicia en este país. Es una forma de reparar y reivindicar la lucha de los familiares de las víctimas”.
Alicia Lira comenzó a trabajar en materia de Derechos Humanos luego de que su esposo, Felipe Rivera Gajardo, fuera asesinado por la CNI en 1986, horas después del atentado contra Augusto Pinochet. Ha sido premiada varias veces por su labor, que se ha extendido fuera de las fronteras de Chile, incluyendo misiones como observadora en Colombia, en Palestina y en el juicio contra el exdictador de Guatemala Efraín Ríos Montt, entre otras.
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