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Riada en Nepal: qué es este fenómeno y por qué puede arrasar pueblos en minutos
Una riada puede convertir en minutos un cauce en una corriente de enorme fuerza. El fenómeno, que volvió a poner en alerta al mundo tras la tragedia en Nepal, puede originarse por lluvias, deslizamientos, rupturas de diques o colapsos de lagos glaciares.
En cuestión de minutos, un río puede transformarse en una pared de agua, barro y escombros. Eso es una riada: una crecida repentina, rápida y violenta del caudal que eleva el nivel del agua en muy poco tiempo y puede arrasar puentes, caminos, viviendas e infraestructura.
El fenómeno volvió a estar bajo atención este miércoles tras la catástrofe registrada en el norte de Nepal, donde una súbita avalancha de agua golpeó la zona fronteriza con el Tíbet y dejó decenas de muertos y cientos de desaparecidos.
El desastre puso nuevamente el foco sobre un fenómeno caracterizado por su aparición súbita, gran velocidad y enorme capacidad destructiva, que puede desencadenarse por lluvias, deslizamientos o liberaciones repentinas de agua. Las autoridades investigaban si el derrumbe de un glaciar podría haber provocado esta nueva y mortífera crecida.
La crecida del río Bhote Koshi, cerca de la frontera con el Tíbet, permite entender qué es una riada, cómo se produce y por qué resulta especialmente peligrosa en zonas de montaña.
Una emergencia que avanzó en cuestión de minutos
La emergencia se concentró en el distrito de Rasuwa, en la provincia de Bagmati, después de que una gran masa de agua llegara hacia las 9:15 hora local (3:30 GMT) al río Bhote Koshi desde territorio tibetano.
Las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi estuvieron entre las más afectadas, según las autoridades nepalesas. El impacto también alcanzó el lado chino de la frontera.
Las imágenes captadas por cámaras de seguridad mostraron la dimensión de la emergencia. En distintos registros se observó cómo poblados, embalses, puentes y otras estructuras eran destruidos en pocos instantes, mientras decenas de personas intentaban escapar de una corriente que avanzó prácticamente sin margen de reacción.
Una crecida que no da tiempo a reaccionar
En el lenguaje común, el término “riada” describe un desborde súbito y de gran fuerza. En la terminología técnica, se aproxima a lo que organismos internacionales denominan inundación repentina o flash flood.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) define este tipo de evento como una inundación que suele comenzar dentro de las seis horas posteriores al hecho que la desencadena. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) la caracteriza como una inundación de corta duración, inicio rápido y pico de caudal elevado.
La principal diferencia respecto de una inundación gradual está en la velocidad. Mientras una crecida convencional puede desarrollarse durante horas o días, en una riada el caudal aumenta bruscamente y convierte el cauce en una corriente de enorme energía.
El agua puede arrastrar barro, rocas, troncos, vehículos y estructuras completas, lo que explica su capacidad destructiva.
El riesgo aumenta especialmente en las zonas montañosas. La pendiente acelera el flujo y multiplica la fuerza del agua, sobre todo en cauces estrechos. En estos escenarios, una riada puede devastar comunidades enteras antes de que las alertas alcancen a todas las personas expuestas.
Los factores que pueden desencadenar una riada
Las riadas no siempre se originan por lluvias intensas en el lugar afectado. También pueden producirse por deslizamientos de tierra, rupturas de diques, colapsos de lagos glaciares o bloqueos temporales del curso de un río que posteriormente ceden de manera repentina.
Esta última posibilidad ocupa un lugar central en el análisis de la tragedia ocurrida en Nepal.
Las autoridades continuaban evaluando el origen exacto de la crecida del Bhote Koshi. Inicialmente se manejó la hipótesis de un desbordamiento o ruptura de un lago glaciar en el Tíbet.
Posteriormente, el ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, afirmó de forma preliminar que un terremoto ocurrido a las 8:37 hora local (2:52 GMT) pudo haber provocado un gran deslizamiento de tierra, bloqueando el cauce y generando posteriormente una liberación repentina de agua.
El Servicio Geológico de Estados Unidos registró a esa hora un sismo de magnitud 4,4, con epicentro a unos 77 kilómetros al noroeste de Kodari y a una profundidad de 10 kilómetros.
El impacto humano y material de la catástrofe
El balance oficial daba cuenta de la magnitud de la tragedia. La oficina del primer ministro de Nepal informó de 95 cuerpos recuperados en el lado nepalí, mientras que las autoridades chinas reportaron tres muertos en el condado tibetano de Gyirong, elevando el total a 98 fallecidos.
La cifra de desaparecidos era todavía mayor. China informó de 265 personas sin localizar. En Nepal, las autoridades señalaron que habían perdido contacto con 484 turistas, de los cuales 391 eran extranjeros y 93 nepalíes.
A ellos se sumaron 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 efectivos de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de proyectos hidroeléctricos, elevando el número total a casi 900 desaparecidos.
Entre los extranjeros sin localizar figuraban dos españoles, además de ciudadanos de India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Canadá, Malasia, Ucrania, Singapur, Sudáfrica, Japón, Nueva Zelanda, Alemania, Francia, Irlanda, Países Bajos y Rusia, de acuerdo con el recuento oficial difundido por Katmandú.
Los daños materiales también reflejaron la fuerza de la riada. Las autoridades informaron de la destrucción de 80 puentes, entre ellos 35 vehiculares y 45 colgantes peatonales. El agua también golpeó las instalaciones del proyecto hidroeléctrico Langtang Khola, cuya construcción acababa de concluir.
Rescate, emergencia y ayuda internacional
La respuesta de las autoridades incluyó helicópteros del Ejército y de empresas privadas para evacuar heridos y rescatar a personas atrapadas.
Según la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA), los equipos de emergencia lograron rescatar a 80 personas por tierra y a 116 con helicópteros.
El Gobierno de Nepal declaró zona de desastre durante tres meses las áreas afectadas por la riada del Bhote Koshi. La medida contempló atención médica gratuita para los heridos, alojamiento y alimentos para quienes perdieron sus viviendas, ayuda económica inmediata para las familias de los fallecidos y órdenes para reabrir carreteras, recuperar servicios básicos y avanzar en la reconstrucción.
La respuesta internacional comenzó pocas horas después. La Unión Europea (UE) activó el sistema satelital Copernicuspara mapear las zonas afectadas, mientras la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que el bloque estaba preparado para movilizar más asistencia.
Por su parte, la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) liberó más de un millón de euros en fondos de emergencia para apoyar la respuesta humanitaria.