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Alza de alimentos: casi la mitad de los encuestados en Chile desecha comida cada semana Alimentos Créditos: El Mostrador.

Alza de alimentos: casi la mitad de los encuestados en Chile desecha comida cada semana

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Los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 0,6% en septiembre, mientras una encuesta de Cheaf reveló que el 49,9% de los participantes chilenos desecha comida al menos una vez por semana. Planificar las compras y aprovechar lo disponible en casa puede ayudar a reducir gastos evitables.


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El precio de los alimentos volvió a aumentar en septiembre, mientras el desperdicio de comida aparece como una fuente de gastos evitables para los hogares. Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron un alza mensual de 0,6%, superior al incremento general de 0,4%. La variación se suma a las subidas de 0,7% en julio y 1,4% en agosto.

La preocupación por estos aumentos convive con hábitos que pueden afectar el presupuesto familiar. Una encuesta nacional de Cheaf, aplicación dedicada al rescate de alimentos, realizada en julio de 2026 a 2.007 personas, mostró que el 92,3% manifestó preocupación por el costo de la comida y el 88% reconoció haber reforzado sus estrategias para enfrentar el incremento de los precios.

Por otra parte, una investigación regional de la misma compañía, realizada entre consumidores de Chile, Argentina, Colombia y México, reveló que el 49,9% de los participantes chilenos desecha alimentos al menos una vez por semana.

Desperdicio de comida: un gasto que puede pasar inadvertido

Entre los productos que registraron mayores aumentos de precio en septiembre figuran las lechugas, con un alza de 10,5%, y las papas, con un 8,6%. En este escenario, desde Cheaf plantean que aprovechar los alimentos comprados puede contribuir al ahorro, aunque las variaciones de precios respondan a factores que escapan al control de los consumidores.

“Cuando hablamos del precio de los alimentos, generalmente pensamos en cuánto nos cuesta llenar el carro del supermercado, pero pocas veces nos detenemos a calcular cuánto de esa compra termina en la basura. Cada fruta que dejamos echarse a perder, cada verdura que olvidamos en el refrigerador o cada porción que preparamos de más representa dinero que ya gastamos y que no aprovechamos. En un contexto donde las familias están haciendo grandes esfuerzos por ahorrar, reducir el desperdicio también es una forma de cuidar el bolsillo”, explica Natalia Paredes, gerente general de Cheaf Chile.

El desperdicio no se limita a las preparaciones que quedan sin consumir. Las compras excesivas, la falta de planificación, el almacenamiento inadecuado y la confusión entre las fechas de vencimiento y de consumo preferente también pueden favorecer el descarte de productos aprovechables.

Por ello, la compañía propone considerar el ahorro más allá de la búsqueda de precios bajos. Revisar los alimentos disponibles en casa antes de comprar, planificar las compras, almacenar correctamente los productos y aprovechar las preparaciones sobrantes son algunas de las medidas que pueden ayudar a reducir gastos sin necesariamente afectar la calidad de la alimentación.

Excedentes del comercio como alternativa de compra

Otra opción es adquirir alimentos que los establecimientos no comercializarán por excedentes de producción, criterios estéticos o cercanía de sus fechas de vencimiento, pese a encontrarse en buenas condiciones para el consumo.

Mediante su aplicación, Cheaf conecta a los comercios que disponen de estos productos con consumidores interesados en comprarlos a precios reducidos. El mecanismo busca dar salida a alimentos que, de otro modo, podrían terminar desperdiciados.

“El ahorro no siempre está en comprar menos, sino también en aprovechar mejor. Hoy las personas comparan precios, buscan promociones y ajustan sus presupuestos, pero necesitamos incorporar una pregunta adicional a nuestras decisiones de consumo: ¿realmente vamos a utilizar todo lo que estamos comprando? Si logramos que el aprovechamiento de los alimentos forme parte de nuestros hábitos cotidianos, podemos generar un beneficio económico para las familias y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental del desperdicio”, agrega Paredes.

Desde la compañía reconocen que disminuir el desperdicio no resuelve por sí solo el encarecimiento de los alimentos, aunque puede ayudar a reducir gastos evitables. La propuesta apunta a incorporar el uso de los productos disponibles en el hogar como parte de las decisiones de ahorro.

“Porque cuando la comida termina en la basura, no solo se desperdician alimentos: también se pierde el dinero que costó llevarlos a la mesa”, concluye la experta.

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