Opinión
La naturaleza también define el futuro de los negocios
Durante mucho tiempo, las empresas hemos tomado decisiones bajo una premisa que hoy resulta cada vez más difícil de sostener: los recursos naturales estarán siempre disponibles. El agua, los suelos, los océanos y los ecosistemas han sido considerados parte del entorno en el que operan los negocios, pero pocas veces como factores determinantes para su continuidad.
Esa mirada necesita cambiar, especialmente en la industria de alimentos, donde nuestra capacidad de producir, innovar y abastecer a las personas está estrechamente vinculada a la salud del océano, la disponibilidad de agua y el equilibrio de los ecosistemas. No podemos hablar del futuro de la alimentación sin preguntarnos primero en qué condiciones estarán los recursos que la hacen posible.
Aquí aparece una dimensión de la innovación que muchas veces queda fuera de la conversación. Estamos acostumbrados a asociarla con nuevas tecnologías, procesos más eficientes o productos que responden a las necesidades de los consumidores. Sin embargo, innovar también implica cuestionar las decisiones que hemos tomado históricamente y encontrar nuevas maneras de hacer negocios.
Hoy, uno de los mayores desafíos es comprender que los recursos naturales no son infinitos y que su deterioro no representa únicamente un problema ambiental. Es también un riesgo para el negocio: puede afectar la disponibilidad de materias primas, las cadenas de abastecimiento y, finalmente, la capacidad de las compañías para mantenerse en el tiempo
Por eso, la pregunta ya no debería ser solamente cómo reducimos nuestros impactos, sino cuánto conocemos nuestra dependencia de los ecosistemas y qué estamos haciendo para prepararnos frente a sus cambios.
En Nutrisco hemos comenzado a recorrer ese camino. Este año nos sumamos como TNFD Adopter, es decir, asumimos el compromiso público de seguir las recomendaciones de ellos, una iniciativa internacional que ayuda a las empresas a entender y comunicar cómo dependen de la naturaleza y cómo la impactan. Durante este año avanzamos en identificar dónde y cómo nuestras distintas unidades de negocio dependen de los ecosistemas y qué impactos generan sobre ellos. Es un trabajo que nos permite construir una base de conocimiento para tomar mejores decisiones, fortalecer nuestra gestión de riesgos e identificar oportunidades.
Lo relevante es entender que este trabajo no comienza necesariamente con grandes soluciones visibles. Antes de definir qué transformar, necesitamos comprender qué está ocurriendo, dónde están nuestras principales dependencias y cuáles son las decisiones que pueden generar un cambio real. Ese conocimiento es el punto de partida para avanzar con responsabilidad y no quedarnos únicamente en las buenas intenciones.
Este proceso nos ha llevado, además, a participar en espacios de colaboración con otras organizaciones. Este año formamos parte de un caso de estudio internacional del TNFD sobre la aplicación de métricas de naturaleza en el sector pesquero y, en Chile, participamos en la creación del Plan de Acción Empresarial en Biodiversidad, impulsado por Acción Empresas en coordinación con el Ministerio del Medio Ambiente, y hoy somos parte de su implementación, liderando el trabajo de métricas. Son instancias que nos permiten avanzar en herramientas para comprender mejor nuestra relación con los ecosistemas, compartir experiencias y construir respuestas conjuntas frente a desafíos que ninguna empresa o industria puede abordar de manera aislada.
Durante años, sostenibilidad y negocio fueron abordados como conversaciones separadas. Hoy sabemos que están profundamente conectadas, y el mundo también lo reconoce: el acuerdo global de biodiversidad firmado en 2022 pide que las grandes empresas evalúen y comuniquen sus impactos y dependencias sobre la naturaleza. Una empresa que no comprende su relación con la naturaleza difícilmente podrá anticipar los desafíos que enfrentará en las próximas décadas.
La verdadera innovación está en reconocer esa conexión y actuar en consecuencia. Porque la resiliencia de los negocios no se construye únicamente mirando sus resultados actuales, sino entendiendo qué necesitan para seguir existiendo mañana. Y en esa respuesta, la naturaleza tiene un lugar mucho más importante del que históricamente le hemos dado.
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