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Victoria a medias para Netanyahu: su partido gana pero no tiene mayoría para seguir gobernando MUNDO Créditos: EFE

Victoria a medias para Netanyahu: su partido gana pero no tiene mayoría para seguir gobernando

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Aunque su partido aparece como la fuerza más votada, Netanyahu depende de negociaciones con otras colectividades para reunir los 61 escaños necesarios. El resultado deja abierta su continuidad y podría prolongar durante semanas la definición del próximo gobierno. [ACTUALIZADA]


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El Likud se perfila como el partido más votado, pero su bloque alcanzaría entre 51 y 52 de los 61 escaños necesarios para formar gobierno. Netanyahu podría continuar como primer ministro interino mientras se negocia una coalición. El escrutinio oficial recién comienza y los partidos árabes emergen como actores decisivos.
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Las elecciones generales de este martes en Israel dejaron un escenario de incertidumbre sobre la continuidad del primer ministro Benjamín Netanyahu. Su partido, el Likud, se perfila como la fuerza más votada y mejoró sus resultados en las últimas proyecciones, pero la coalición oficialista sigue sin alcanzar la mayoría parlamentaria necesaria para formar gobierno. La oposición, encabezada por el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, tampoco reúne por sí sola los apoyos suficientes.

Los sondeos a pie de urna actualizados durante la madrugada del miércoles en Israel muestran una disputa más estrecha que las primeras estimaciones. Los canales 11 y 13 proyectan un empate de 51 escaños entre ambos bloques, mientras que el Canal 12 sitúa por delante a la alianza de Netanyahu, con 52 diputados frente a 49 de la oposición.

Las cifras representan un cambio respecto de las primeras proyecciones, que otorgaban entre 52 y 53 escaños al bloque opositor, frente a unos 50 para el oficialismo. En cualquier escenario, ninguno alcanza los 61 diputados necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento israelí de 120 integrantes.

El escrutinio oficial comenzó durante la madrugada, aunque sus resultados todavía son preliminares. Según informó El País, con aproximadamente 320.000 votos contabilizados, equivalentes al 5,6% de los sufragios emitidos, el Likud lideraba con cerca del 28%, seguido por Yashar!, el partido de Eisenkot, con un 16%.

Sin embargo, esos datos aún no son representativos del resultado nacional, ya que faltaba incorporar buena parte de los votos de ciudades como Tel Aviv, Jerusalén y localidades árabes donde se registró una participación especialmente elevada.

El Likud mejora, pero sus aliados pierden fuerza

Los últimos sondeos elevan a 27 los escaños proyectados para el Likud, por encima de los 24 o 25 que le atribuían inicialmente, aunque todavía lejos de los 32 diputados obtenidos en 2022.

El avance de Netanyahu contrasta con el retroceso de varios de sus aliados ultranacionalistas y religiosos, cuyo apoyo resulta indispensable para conservar el poder.

El partido ultraortodoxo Shas, liderado por Aryeh Deri, pasaría de los 11 diputados de 2022 a entre seis y siete. Poder Judío, encabezado por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, obtendría alrededor de seis, mientras que Sionismo Religioso, del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, también rondaría los seis escaños.

A ellos se suma Judaísmo Unido de la Torá, con una proyección similar. En conjunto, las fuerzas que respaldan al primer ministro quedarían lejos de los 64 diputados que consiguió su coalición en las elecciones de 2022.

Por el lado opositor, Yashar!, la formación de Eisenkot, obtendría entre 21 y 22 diputados, mientras que Juntos, encabezada por Naftali Bennett y Yair Lapid, conseguiría entre 12 y 13. Los Demócratas, de Yair Golán, alcanzarían nueve escaños, e Israel Beitenu, liderado por Avigdor Líberman, entre siete y ocho.

Pese a las diferencias entre los sondeos, el principal obstáculo para ambos bloques sigue siendo el mismo: ninguno tiene garantizados los votos necesarios para gobernar.

¿Puede Netanyahu continuar como primer ministro?

Aunque el Likud se mantiene como primera fuerza, eso no significa que Netanyahu tenga asegurado otro período al frente del Ejecutivo.

En el sistema parlamentario israelí, el Gobierno necesita reunir una mayoría legislativa. Si los resultados definitivos confirman las proyecciones, el primer ministro deberá conseguir nuevos aliados o apoyos externos para alcanzar los 61 escaños.

La oposición enfrenta una dificultad similar. Eisenkot podría reunir más respaldos que Netanyahu si logra incorporar a los partidos árabes, pero varios integrantes de su bloque han descartado hasta ahora esa posibilidad.

Si ninguna de las partes consigue formar gobierno, Netanyahu podría permanecer como primer ministro interino, incluso durante un período prolongado de negociaciones. En caso de fracasar todos los intentos de conformar una coalición, Israel podría verse obligado a celebrar nuevas elecciones.

La decisión sobre quién tendrá la primera oportunidad de formar Ejecutivo corresponderá al presidente israelí, Isaac Herzog, después de consultar a las fuerzas parlamentarias.

El candidato designado contará inicialmente con 28 días para negociar una coalición, plazo que puede extenderse por otros 14. Si fracasa, podrán abrirse nuevas rondas de negociación con otros candidatos.

La oposición pide la salida de Netanyahu

Pese a que las últimas proyecciones estrecharon la diferencia entre los bloques, Eisenkot interpretó los primeros sondeos como una señal de rechazo al actual Ejecutivo.

El exjefe del Estado Mayor israelí, que dirigió las Fuerzas de Defensa de Israel entre 2015 y 2019, aseguró que dedicará todos sus esfuerzos a construir un gobierno alternativo y sostuvo que las proyecciones reflejan una pérdida de confianza en Netanyahu.

También advirtió al primer ministro que no utilice asuntos de seguridad nacional para obtener beneficios políticos durante las negociaciones para formar gobierno.

Desde Los Demócratas, Yair Golán celebró la posibilidad de un cambio político y llamó a los partidos opositores a superar sus diferencias para constituir una nueva administración.

El ex primer ministro Yair Lapid fue más categórico y calificó los resultados proyectados como una derrota para el bloque oficialista.

En contraste, el ministro de Defensa, Israel Katz, cercano a Netanyahu, consideró prematuras las celebraciones de la oposición y destacó que el Likud continúa encabezando las preferencias electorales.

La incertidumbre también se reflejó entre los votantes. Según recogió El País en Tel Aviv, partidarios de la oposición manifestaron satisfacción por el retroceso del bloque gobernante, pero también preocupación ante la posibilidad de que Netanyahu conserve el poder.

Entre las principales críticas recogidas por el periódico figuran el aumento del costo de la vida, los problemas del sistema sanitario, el deterioro de la educación y la polarización de la sociedad israelí.

Los partidos árabes podrían definir el próximo gobierno

Uno de los resultados más relevantes de los sondeos es el fuerte crecimiento de los partidos árabes israelíes, que alcanzarían entre 18 y 19 escaños, frente a los diez obtenidos en 2022.

La Lista Conjunta, integrada por Jadash, Taal y Balad, conseguiría entre 11 y 12 representantes, mientras que Raam, liderado por Mansur Abás, obtendría siete.

Estas formaciones, respaldadas principalmente por ciudadanos palestinos con nacionalidad israelí, podrían resultar decisivas para la formación de una mayoría opositora.

“Es un día histórico”, afirmó el dirigente de la Lista Conjunta, Yusef Yabarín, quien aseguró que el resultado demuestra que los partidos árabes constituyen una fuerza que no puede ser ignorada.

Por su parte, Abás manifestó su disposición a contribuir a una alternativa a Netanyahu y expresó su esperanza de que las negociaciones permitan reunir los 61 diputados necesarios.

Sin embargo, la posibilidad de un acuerdo enfrenta resistencias dentro de la oposición. Eisenkot ha rechazado durante la campaña incorporar a las formaciones árabes a su coalición, mientras que otras fuerzas mantienen posiciones divergentes sobre esa alternativa.

Netanyahu, en tanto, ha descartado pactar con ellas. Durante la campaña utilizó el lema “Derecha o Palestina”, con el que buscó asociar una eventual victoria opositora con un acuerdo político con partidos árabes.

Participación histórica y fuerte movilización árabe

La Comisión Electoral Central informó que 5.695.682 israelíes participaron en las elecciones, equivalentes al 77,7% del padrón, la cifra más elevada desde 1999 y 7,1 puntos porcentuales superior a la registrada en 2022.

El aumento fue especialmente pronunciado en las localidades árabes.

En Umm al Fahm, la participación pasó del 38,3% en 2022 al 75,7% este año. En Nazaret aumentó del 48,3% al 72,2%, mientras que Rahat alcanzó un 82%, Tamra un 83,2% y Sajnin un 86,8%.

En contraste, las tres mayores ciudades del país registraron una participación inferior al promedio nacional: Jerusalén alcanzó el 65,9%; Tel Aviv, el 65,4%; y Haifa, el 61,6%.

También hubo diferencias importantes en las comunidades cercanas a la Franja de Gaza, afectadas por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. En Nir Oz votó el 25% de los electores, frente al 36% de Beeri, el 54,8% de Kisufim y el 72% de Reim. En Sderot, ciudad de mayoría conservadora, la participación también llegó al 72%.

Durante la jornada, la Comisión Electoral recibió miles de denuncias de incidencias. Un balance difundido por EFE daba cuenta de 8.000 reportes, de los cuales un 30% fue clasificado como relacionado con la integridad electoral, incluidos daños a papeletas e interrupciones del proceso de votación.

Netanyahu también lanzó acusaciones de supuesto fraude electoral vinculado con la participación árabe, sin presentar pruebas que acreditaran una manipulación generalizada de los sufragios.

El recuento podría prolongarse hasta el viernes

La incertidumbre podría mantenerse durante los próximos días, especialmente por la contabilización de los denominados “sobres dobles”, que incluyen los sufragios de militares, presos, hospitalizados y otros ciudadanos que no pueden votar en sus lugares habituales de residencia.

Estos votos, que en 2022 rondaron el medio millón, podrían alcanzar unos 650.000 en los actuales comicios, según estimaciones de medios israelíes.

Avigdor Líberman, integrante de la oposición, pidió esperar los resultados definitivos y advirtió que esos sufragios podrían modificar el reparto parlamentario.

El recuento podría prolongarse hasta el viernes, mientras que la publicación formal de los resultados está prevista para el 4 de noviembre.

Las elecciones fueron las primeras celebradas desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza. La campaña estuvo marcada por los cuestionamientos a los fallos de seguridad que permitieron aquellos ataques, la conducción de las guerras en la región, el costo de la vida y las controversias por la exención del servicio militar para sectores ultraortodoxos.

Netanyahu también enfrenta un proceso judicial por acusaciones de corrupción, que rechaza.

Por ahora, el primer ministro conserva la ventaja individual de su partido, pero no dispone de una mayoría para garantizar su continuidad. Su futuro dependerá del escrutinio definitivo y de una negociación parlamentaria que podría extenderse durante semanas.

 

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