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Crear para construir identidad Opinión

Crear para construir identidad

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Felipe Hinojosa
Por : Felipe Hinojosa Académico del Departamento de Música
, Universidad de Concepción
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Cuando se habla de educación superior, la discusión suele concentrarse en la empleabilidad, la productividad, los rankings y la capacidad de responder a las demandas del mercado. Todos esos aspectos importan, pero existe una dimensión igualmente decisiva que con frecuencia queda relegada: la capacidad de crear, imaginar e interpretar el mundo.

Crear no es una actividad complementaria ni un lujo reservado para quienes estudian arte. Es una forma de conocimiento. 

A través de la creación, los estudiantes aprenden a observar, formular preguntas, resolver problemas, trabajar con otros y transformar una idea en una experiencia concreta. También aprenden a asumir riesgos, revisar sus decisiones y hacerse responsables de lo que producen.

En la Universidad de Concepción esta perspectiva forma parte de experiencias concretas de enseñanza. En la carrera de Teatro, el trabajo con la sonoridad y los recursos multimedia permite que los estudiantes comprendan que una escena no se construye únicamente a partir del texto o del cuerpo. El sonido, la atmósfera, el silencio y la tecnología también participan en la creación de una ficción escénica.

En ese contexto, el radioteatro, una verdadera “institución” en nuestra región y en nuestra universidad,  constituye una herramienta particularmente valiosa, pues conecta la creación contemporánea con la memoria cultural de nuestro plantel, que desde los primeros años de Radio UdeC ha mantenido una relación significativa con este formato y con el Teatro de la Universidad de Concepción. 

Allí se encuentran la voz, la interpretación, la escritura, el diseño sonoro y la imaginación de quien escucha.

Algo similar ocurre en Pedagogía en Educación Musical, donde los estudiantes trabajan con herramientas digitales de producción musical y desarrollan piezas audiovisuales originales. 

La tecnología, en este caso, no reemplaza la sensibilidad ni el criterio artístico: los amplía. Permite experimentar, componer y producir utilizando lenguajes que serán cada vez más relevantes en la educación y en la vida cultural.

Estas experiencias muestran que formar profesionales no consiste únicamente en transmitir contenidos. También implica crear las condiciones para que los estudiantes produzcan conocimiento, desarrollen una voz propia y comprendan que su trabajo puede contribuir a la comunidad.

En un escenario marcado por la inteligencia artificial y por herramientas capaces de generar textos, imágenes, música y sonidos en pocos segundos -y casi sin que nos demos cuenta-, esta dimensión adquiere todavía mayor importancia. El desafío de la universidad hoy no es competir con las máquinas en velocidad, sino que formar personas capaces de hacer preguntas relevantes, tomar decisiones con criterio, trabajar colaborativamente, otorgar sentido a aquello que producen y crear nuevas vanguardias. 

Por eso, la creación artística no debiera ser tratada como un complemento de la formación universitaria. Es una manera de aprender y, al mismo tiempo, una forma de construir identidad. 

En cada radioteatro, en cada composición y en cada experiencia de experimentación existe una oportunidad para que los estudiantes reconozcan su propia voz y comprendan el lugar que ocupan en una comunidad.

Una universidad también se construye de esa manera: creando, escuchando, interpretando, proyectando una memoria común hacia el futuro y soñando. 

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