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El manejo de las relaciones exteriores de Chile Opinión Archivo

El manejo de las relaciones exteriores de Chile

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Richard Kouyoumdjian Inglis
Por : Richard Kouyoumdjian Inglis Vicepresidente ejecutivo de AthenaLab.
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Chile debe tener claro quién es, cómo maximizar sus opciones y cómo proteger su seguridad e interés nacional. Jugar bien sus cartas es mandatorio. Los errores en materias de relaciones exteriores no son aceptables.


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Manejar las relaciones exteriores no es fácil, más aún en los tiempos actuales, razón por la cual se deben conducir con prudencia; es decir, con tacto, tino y criterio. Su mal manejo o los errores que se comentan afectan directamente a la Seguridad Nacional.

Las definiciones de política exterior las toma el presidente de la República. La conducción e implementación es del ministro de Relaciones Exteriores y de los diplomáticos que lo acompañan.

Dada la complejidad y la variedad de los temas que ve la Cancillería es que preparamos durante dos años en la academia diplomática a los profesionales que fueron seleccionados después de un arduo proceso de postulación, uno en que el número de postulantes supera la ratio de 30 es a 1.

El canciller que, puede no necesariamente venir de la carrera diplomática, cuenta normalmente a su haber con un subsecretario y un secretario general de carrera, condición que también tiene su jefe de gabinete y la mayor parte del equipo directivo del ministerio. Todos ellos, con muchos años de experiencia, que incluyen múltiples destinaciones fuera de Chile y de seguro, manejo de situaciones complicadas y de temas diversos, incluyendo los del tipo comerciales.

No cualquiera llega al rango de embajador y es por ello por lo que se recomienda que sean ellos los que manejen nuestras representaciones en el extranjero, debiendo limitarse los que se conocen como “embajadores políticos” a países muy específicos en donde se requiera, por parte de la presidencia, de una persona que, por su formación, o experiencia profesional sea lo adecuado.

Es normal que los temas de defensa y seguridad publica sean vistos por los ministerios respectivos y que la representación en estas materias fuera de Chile sea ocupada por oficiales de las fuerzas armadas y las policías, según sea el caso, pero siempre bajo la coordinación de la Cancillería, y en el caso de nuestras embajadas en el extranjero, bajo el liderazgo de los embajadores o encargados de negocios, de no haber un embajador designado y en funciones. Esta es la práctica estándar que se sigue habitualmente en todos los países.

En temas tan complejos como son la negociación de aranceles y tratados comerciales, lo normal es que sea la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales la unidad de la Cancillería que lleve la negociación, pudiendo requerirse la concurrencia de los ministerios sectoriales según sea el caso, pero en ningún momento serán otros los ministerios o agencias del gobierno las que tendrán a cargo las tratativas.

Ayudan conforme se les pida y deben actuar con prudencia objeto no poner en riesgo el trabajo que los especialistas estén desarrollando. Se deberán morder la lengua si no están de acuerdo.

Chile sólo es un país mediano, ubicado muy al sur del mundo, abierto en lo económico y con algunos pocos atributos y características que nos dan poder de negociación en materias en donde lo anterior tiene valor; es decir, es escaso y demandado.

Chile debe tener claro quién es, cómo maximizar sus opciones y cómo proteger su seguridad e interés nacional. Jugar bien sus cartas es mandatorio. Los errores en materias de relaciones exteriores no son aceptables.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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