Opinión
Acreditar desde el sur: la geografía de un camino hacia la excelencia
En 2009, la Universidad Austral de Chile tenía 9 programas de magíster acreditados; hoy tenemos 30. Este número tiene un sentido especial por varias razones: La primera muestra la consolidación de un compromiso institucional asumido tempranamente.
Lo que podría contarse como un relato de éxito ascendente, tiene una historia más honesta: involucra resiliencia, aprendizaje y trabajo conjunto. Nuestra trayectoria, marcada por distintos procesos de acreditación, nos permitió pasar de 37% de acreditación de magíster en 2015 a 71% actualmente.
Atravesar 72 años de historia universitaria y cinco décadas de formación en postgrado significa entender que este trabajo no avanza en línea recta. Estos resultados, que nos posicionan dentro de las cinco instituciones con más programas acreditados, no ocurrieron por inercia. Fueron gracias a una decisión visionaria y un compromiso por algo más significativo.
Durante los últimos años, atravesamos un período de importantes desafíos que, en otras condiciones, habrían derrumbado los esfuerzos por asegurar la calidad de nuestros programas. Sin embargo, fueron una oportunidad: para aprender, reflexionar y mejorar, pero también para reforzar aquello que nos distingue como universidad de excelencia por décadas. Los desafíos no fueron pocos, comenzando por formar investigadores desde el sur. El reciente hito de acreditación demuestra que la calidad en educación superior no es patrimonio exclusivo del centro del país.
El sistema de acreditación chileno nos exige mirar nuestra institución con ojos externos. Los resultados no son solo números para un ranking, son la evidencia de que estamos haciendo las cosas bien, gracias a un aprendizaje acumulado y un compromiso colectivo. Éxito que radica en trabajar con consistencia y articulados, para generar conocimiento con impacto global desde el sur.
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