Comunicado
Créditos: El Mostrador.
Aprender desde el territorio: la apuesta por una Docencia Vinculada
Simulación clínica, atención psicológica gratuita y telesalud conectan la formación de futuros profesionales con las necesidades de Aysén. Estas iniciativas buscan reducir brechas de acceso a la salud en una región marcada por las distancias y la dispersión de su población.
En una Región como Aysén, las características del territorio plantean desafíos particulares para la formación profesional. Las distancias, la dispersión de la población y las distintas realidades sociales y sanitarias hacen especialmente relevante que los futuros profesionales puedan aproximarse, durante su formación, a los contextos en los que posteriormente podrían desenvolverse.
La Universidad de Aysén, a través de un comunicado, cuenta la experiencia de desarrollo del fortalecimiento de la llamada Docencia Vinculada, una forma de conectar los procesos de enseñanza y aprendizaje con las necesidades y desafíos del entorno. Estas experiencias se integran al proceso formativo y promueven la interacción entre estudiantes, académicos y actores de la comunidad, haciendo que el territorio forme parte de la experiencia formativa.
Formación profesional conectada con los desafíos de Aysén
Para el rector de esta casa de estudios, Víctor Cubillos Godoy, este enfoque está relacionado con el carácter público y regional de la institución. “En la Universidad de Aysén entendemos la formación como un proceso estrechamente conectado con el territorio. La Docencia Vinculada permite que nuestros estudiantes aprendan enfrentándose a desafíos y necesidades reales, mientras ponen sus conocimientos y capacidades al servicio de la comunidad. Para una universidad pública regional, esta forma de enseñar es especialmente significativa, porque articula calidad formativa, compromiso público y pertinencia territorial, formando profesionales preparados para contribuir al desarrollo de Aysén y del país”.
Uno de los elementos centrales de la Docencia Vinculada es su carácter bidireccional. Las capacidades de la Universidad contribuyen a responder a necesidades del entorno y, al mismo tiempo, esa interacción genera aprendizajes que pueden retroalimentar los procesos formativos.
Esto puede traducirse, por ejemplo, en ajustes de contenidos, incorporación de nuevas herramientas pedagógicas, retroalimentación para mantener actualizados los perfiles de egreso y generación de investigaciones formativas que contribuyan a mejorar la enseñanza y el aprendizaje.
Para Marie Astrid Garrido, Directora de Docencia, la Docencia Vinculada permite que la formación dialogue con el territorio y que sus necesidades y saberes también retroalimenten el aprendizaje. “En una región marcada por la ruralidad, la dispersión territorial y las características de una zona extrema, estos desafíos representan una oportunidad para fortalecer competencias profesionales, desarrollar capacidades de trabajo interdisciplinario y colaborativo, y preparar a nuestros estudiantes para responder tanto a la realidad de Aysén como a desafíos de alcance global”.
Simulación clínica para aprender y capacitar a equipos de salud
Una de las experiencias que permite observar cómo se concreta este modelo es el Centro de Simulación Clínica UAysén, iniciativa que comenzó a funcionar en 2019 y que actualmente cuenta con seis salas de simulación en el Campus Lillo en Coyhaique. Allí es posible recrear escenarios clínicos con distintos niveles de fidelidad, desde el entrenamiento de habilidades específicas hasta situaciones clínicas de mayor complejidad.
La finalidad es que los estudiantes puedan practicar procedimientos, tomar decisiones, equivocarse y aprender en un entorno seguro antes de enfrentarse a pacientes en contextos reales. Las experiencias permiten además integrar contenidos teóricos con habilidades técnicas, razonamiento clínico y comunicación.
“Nuestro trabajo se sustenta en estándares de simulación clínica recomendados por la Asociación Internacional de Enfermería para el Aprendizaje Clínico y de Simulación (INACSL), vinculados al Modelo Educativo de la Universidad, que garantizan que cada escenario tenga un diseño pedagógico riguroso, con las tres fases clásicas de la simulación: prebriefing, ejecución y debriefing, siendo este último el momento donde se concentra el aprendizaje más profundo”, explica el académico Nelson Poblete, encargado del Centro.
El crecimiento del Centro también se ha expresado en infraestructura y tecnología. Entre 2023 y 2025 aumentó su superficie de 80 a 150 metros cuadrados y se incorporaron simuladores de alta fidelidad, equipamiento clínico, software especializado, cámaras 360°, sistemas de streaming y realidad virtual, entre otras herramientas.
El trabajo del Centro se extiende más allá de las actividades curriculares. A través del Convenio Asistencial Docente con el Servicio de Salud Aysén, coordina, diseña e implementa cursos y actividades formativas solicitadas por la red asistencial regional. De esta manera, el mismo espacio utilizado para formar estudiantes puede contribuir a la capacitación de profesionales de la salud en ejercicio, incluyendo equipos de comunas rurales y de difícil acceso.
A ello se suman actividades de educación continua y acciones vinculadas al Programa PACE y a establecimientos educacionales de la región, que permiten acercar la simulación y aprendizajes como primeros auxilios a públicos que enfrentan barreras para acceder a este tipo de tecnología formativa.
También existen experiencias donde los aprendizajes adquiridos por los estudiantes se ponen directamente al servicio de la comunidad. Entre octubre y diciembre de 2024, estudiantes de cuarto año de Enfermería, bajo supervisión académica, participaron en un operativo que permitió realizar 100 electrocardiogramas. La experiencia se replicó durante 2025 y se suman operativos de vacunación contra la influenza desarrollados en 2024, 2025 y 2026.
Para Poblete, estas experiencias adquieren especial importancia debido a las características geográficas de la región. “En una región con la dispersión geográfica de Aysén, donde el acceso a campos clínicos y a especialistas puede ser limitado, la simulación no es un lujo tecnológico, sino una herramienta que permite estandarizar la calidad de la formación práctica y, al mismo tiempo, llevar capacitación a comunas y/o localidades rurales que de otro modo quedarían postergadas”.
Atención psicológica gratuita y formación supervisada
Una segunda experiencia de Docencia Vinculada se desarrolla en el Centro de Atención Psicosocial (CAPS) de la Universidad de Aysén, unidad que integra funciones de docencia, asistencia e investigación y que busca articular la formación de futuros profesionales con las necesidades de salud mental presentes en el territorio.
A través de su área de Bienestar Psicológico, el Centro ofrece atención gratuita en psicología clínica y de la salud, orientada a la evaluación, apoyo diagnóstico y tratamiento psicológico. Sus servicios abordan problemáticas de baja y mediana complejidad que no estén siendo atendidas por la red asistencial de salud o de infancia y consideran atención a niños, niñas y adolescentes desde los cinco años, además de población adulta.
Su modelo es docente-asistencial, las intervenciones son conducidas por estudiantes de último año de Psicología, bajo la supervisión de una psicóloga clínica especialista, quien acompaña cada proceso terapéutico y resguarda la rigurosidad ética y técnica de las intervenciones. De esta manera, la atención a la comunidad se convierte también en un espacio de formación profesional supervisada.
Para la Claudia Odgers, coordinadora de la iniciativa, esta articulación permite abordar simultáneamente dos dimensiones, la formación de los estudiantes y la contribución de la Universidad frente a las necesidades del entorno. “Nuestra labor se fundamenta en un modelo de vinculación que busca acortar las brechas de acceso a la salud mental en nuestra región. Al mismo tiempo, el CAPS permite que nuestros estudiantes desarrollen progresivamente habilidades técnicas y relacionales, desde espacios de simulación hasta la formación profesional en el área clínica. De esta manera, podemos vincular el aprendizaje con necesidades reales de la comunidad, resguardando siempre una atención supervisada y con rigurosidad ética y técnica”, explica.
Este proceso comienza antes de la práctica profesional. El CAPS dispone de espacios de simulación para estudiantes de Psicología y Trabajo Social desde el tercer semestre, permitiendo que se preparen progresivamente para enfrentar situaciones propias del ejercicio profesional.
Actualmente, su equipo clínico está integrado por cuatro estudiantes en práctica de Psicología Clínica y una estudiante en práctica de Trabajo Social. A esta labor se suman acciones de promoción de la salud desarrolladas con la comunidad. Durante el primer semestre se realizaron dos talleres en Coyhaique y uno en Villa Ortega centrados en población adulta mayor.
El trabajo en Villa Ortega tendrá continuidad durante el segundo semestre mediante una intervención de seis sesiones orientada al desarrollo de habilidades cognitivas en personas mayores, ampliando así la relación entre los procesos formativos y el trabajo directo con comunidades del territorio.
Para 2027, el CAPS proyecta continuar desarrollando talleres de promoción y prevención en salud mental, considerando también a la población adolescente.
Clínica móvil y telesalud para llegar a sectores rurales
El Centro de Simulación Clínica y el CAPS representan distintas formas de llevar la Docencia Vinculada a la práctica. En ambos casos, el proceso formativo se relaciona con necesidades del entorno, mientras estudiantes desarrollan competencias profesionales y las capacidades universitarias generan aportes hacia la comunidad.
Esta lógica se expresa también en otras experiencias. Una de ellas es la Clínica Móvil, concebida para descentralizar la atención en salud y enriquecer la experiencia estudiantil, facilitando actividades formativas en sectores rurales y de difícil acceso.
Otra experiencia es la telesalud, que articula asignaturas de Obstetricia, Enfermería y Terapia Ocupacional y permite abordar necesidades asociadas a las distancias y dispersión territorial. A través de esta modalidad, los estudiantes pueden desarrollar competencias profesionales, comunicativas y de intervención remota mientras entregan orientación y consejería bajo acompañamiento profesional.
Aunque se desarrollan en espacios y disciplinas diferentes, estas iniciativas comparten un propósito: vincular el aprendizaje con situaciones concretas y permitir que la interacción con el entorno contribuya también a fortalecer la formación y al desarrollo de la región.
De esta manera, la Docencia Vinculada busca avanzar hacia una relación en que formación, territorio y compromiso público se articulen, estudiantes que aprenden a partir de experiencias situadas, comunidades que se relacionan con las capacidades de la Universidad y procesos formativos que, a su vez, reciben la retroalimentación que surge de esa interacción.
En ese sentido, el territorio deja de ser solamente el lugar donde se encuentra la Universidad para convertirse también en parte de la experiencia de aprendizaje, un espacio desde el cual formar profesionales y, al mismo tiempo, contribuir a los desafíos de Aysén.