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Formación inicial de profesores: Un desafío compartido por las universidades y el sistema escolar Opinión

Formación inicial de profesores: Un desafío compartido por las universidades y el sistema escolar

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Carmen Montecinos
Por : Carmen Montecinos Directora Ejecutiva del Centro Líderes Educativos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
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El Sistema de Desarrollo Docente (Ley 20.903) se creó en el año 2016 con el propósito de fortalecer la profesión docente tanto en lo relativo a la preparación como a las condiciones para el ejercicio profesional.  Sus principales acciones incrementan los requisitos de acceso a la profesión, crean incentivos para que esta sea una carrera atractiva para personas con talento académico y vocación, buscan retener a los docentes eficaces y ofrecen oportunidades de aprendizaje profesional continuo, situado en los centros educativos.

En este sistema, la calidad de la formación inicial se considera un movilizador clave que plantea importantes demandas a las instituciones formadoras. Entre ellas, se espera que establezcan convenios de colaboración con centros educativos para la realización de prácticas tempranas y progresivas de los estudiantes de pedagogía.

El convenio, como requisito administrativo, formaliza mecanismos de coordinación que no alcanzan a dar cuenta del horizonte que debería movilizar la asociatividad universidad-sistema escolar: contribuir al mejoramiento simultáneo de las carreras de pedagogía y de la calidad de la educación que imparte el centro que colabora con la formación inicial del profesorado.

Esto supone que los educadores que trabajan en cada una de estas instituciones han generado un conocimiento profundo sobre cómo integrar adecuadamente la formación inicial y las demandas que deben solventar los docentes en su trabajo en el aula. Una formación inicial docente vinculada a los desafíos complejos que enfrentan los centros educativos, en particular aquellos que atienden a estudiantes en situación de vulnerabilidad social, permite que los nuevos profesores sean eficaces, lo que, a su vez, genera más motivación y compromiso profesional. Es decir, contribuye a prevenir la deserción temprana cuando esta se debe a la falta de suficientes herramientas y apoyos para abordar las dificultades propias de la enseñanza.

La columna vertebral de esta alianza es el sentido de responsabilidad compartida de apoyar el proceso de aprender a enseñar de futuros profesores. Este trabajo conjunto requiere tiempo que hoy, es escasamente reconocido en los sistemas de incentivos para educadores en las universidades y en los centros educativos. La colaboración se sostiene en base a los conocimientos que cada entidad puede aportar, reconociendo las fortalezas y experticias de cada uno.

Este trabajo conjunto también es necesario para visualizar y materializar una evolución de la profesión docente en un contexto en rápida evolución. Los profesores, por sí solos , no pueden responder a estos nuevos desafíos.  Responder a cambios demográficos, sociales, climáticos, y tecnológicos implica repensar cómo formamos profesores, junto con repensar las organizaciones educativas.

Una primera aproximación que ya se ha planteado en documentos de distintas comisiones vinculadas al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, asegurar la inclusión y la calidad educativa para el aprendizaje a lo largo de la vida, es la incorporación del trabajo interdisciplinar en el ejercicio profesional de los docentes.  La preparación de los docentes para el trabajo en equipos interdisciplinares, como ya ocurre en las carreras de la salud, permite saber cómo aprovechar diversos tipos de conocimientos.

Hoy en día, en los centros educativos ya existe una diversidad de profesionales, pero en la formación inicial de cada uno rara vez tienen oportunidades de aprender juntos a resolver los problemas que, por una parte, generan exclusión y, por otra, pueden  potenciar  trayectorias educativas positivas. El desafío de cada profesor, y de todos los docentes, es que todos los estudiantes aprendan a participar plenamente en la construcción de una sociedad mejor en el ámbito local, nacional y global.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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